Crece número de muertes por sobredosis entre jóvenes en Estados Unidos
En la lucha por mantener a sus hijos alejados de las drogas, los padres se enfrentan con frecuencia a nuevos enemigos. Algunos son sustancias prohibidas con nombres como Flakka y Molly (o Ecstasy). Pero otros pasan inadvertidos en el botiquín de la casa, de acuerdo con un estudio reciente y la opinión de los expertos.
Un análisis del Fideicomiso por la Salud en América (Trust for America’s Health, TFAH) reveló que el incremento en las muertes de jóvenes por sobredosis de sustancias controladas está en gran medida ligado al incremento del abuso de las medicinas recetadas. Además, en la última década se duplicó el uso de la heroína en personas entre las edades de 18 a 25. El reporte indica que el 45 por ciento de los que consumen heroína son adictos a los analgésicos recetados.
El problema es preocupante. Según el reporte de TFAH titulado Abuso de sustancias: lo que realmente funciona, la tasa de mortalidad por sobredosis entre las personas de 12 a 25 años de edad ha aumentado a nivel nacional. Mientras que, entre 1999 y 2001, el número era de 3.1 muertes por cada 100,000 jóvenes, entre el 2011 y el 2013, la cifra es de 7.3 muertes por cada 100,000 jóvenes.
En Florida la tasa es de 5.7, un poco menos que el promedio nacional. Aun así, esto significa que unos cinco jóvenes de cada 100,000 murieron por sobredosis de sustancias prohibidas entre el 2011 y el 2013 en el Estado del Sol.
Más del 90 por ciento de los adultos que desarrollan una adicción empezaron a consumir sustancias prohibidas desde antes de cumplir los 18 años de edad
Dr. Jeffrey Levi
director ejecutivo de TFAHCon cifras como estas, los expertos aseguran que es necesario cambiar y reforzar las medidas que se han tomado hasta ahora para luchar contra el abuso de las drogas entre los jóvenes.
“Más del 90 por ciento de los adultos que desarrollan un desorden de adicción empezaron a consumir sustancias prohibidas antes de cumplir los 18 años de edad”, explicó el doctor Jeffrey Levi, director ejecutivo de TFAH.
“Lograr una reducción sustancial del abuso de drogas requerirá un reinicio en nuestro enfoque, empezando por poner énfasis en prevenir el uso [de sustancias] antes de que empiece, interviniendo y proveyendo apoyo en una etapa temprana, y asumir que el tratamiento y recuperación es un proceso a largo plazo”, agregó Levi.
Más ayuda
Y es que de acuerdo con la investigación de TFAH, la mayoría de los estados del país no toma medidas suficientemente fuertes para ayudar a los jóvenes a alejarse del alcohol, el cigarro y las drogas. Veinticuatro estados obtuvieron una calificación de cinco o menos en una escala de 10, en cuanto a la implementación de medidas claves que, basadas en la evidencia, pueden ayudar a prevenir el abuso de sustancias entre jóvenes y niños.
Entre las medidas analizadas están: eliminar el acceso de los niños y jóvenes a las sustancias; apoyar el bienestar y la salud mental de los adolescentes y adultos jóvenes; mejorar la orientación, intervención temprana y los tratamientos para la recuperación de las adicciones.
En el 2013, por ejemplo, más de la mitad de las personas que murió por sobredosis, unas 22,700 hicieron uso de medicinas recetadas, como OxyContin y Vicodin. Una de las consecuencias de ese fenómeno es que “muchos jóvenes que son adictos a las medicinas recetadas terminan consumiendo heroína porque es más barata y fácil de adquirir”, según el informe.
En la Florida los esfuerzos por limitar el acceso a las medicinas recetadas han ayudado a disminuir el número de muertes por sobredosis en los últimos cinco años, de acuerdo con varios reportes. Las medidas se tomaron luego de que en el 2012 el estado llegó a ser conocido como “pill mill” o “el que más pastillas dispensa” y la gente llegaba desde otros estados para conseguir recetas más fácilmente.
Luego de que la legislatura estatal aprobara leyes más fuertes para regular la adquisición de las drogas recetadas, la tasa de mortalidad por sobredosis con esas sustancias disminuyó un 23 por ciento. Entre el 2003 y el 2009 esa cifra había aumentado a un 60 por ciento.
Por otra parte, el consumo de marihuana entre los jóvenes se incrementó de un 6.7 por ciento en el 2008 a un 7.1 por ciento en el 2013. La mayoría de los jóvenes encuestados dijo que no consideran que el consumo ocasional de marihuana representa un peligro.
Sugerencias para mejorar
Los expertos que realizaron el reporte hicieron varias recomendaciones “identificando varios enfoques basados en investigaciones, para modernizar la estrategia nacional de prevención y reducción del abuso de sustancias”. Entre estas:
▪ Enfatizar en la prevención como un primer paso, utilizando enfoques basados en los indicios en la comunidad y las escuelas.
▪ Invertir de manera estratégica en programas que demuestren los mejores resultados en la reducción de factores que hacen a los jóvenes propensos al abuso de sustancias, que puede estar relacionado con bajo rendimiento académico, acoso o bullying, depresión, violencia, suicidio y comportamientos sexuales no sanos.
▪ Integrar programas escolares con esfuerzos alrededor de la comunidad, entendiendo las necesidades de cada sector.
▪ Aumentar los fondos para apoyar programas de salud mental y tratamientos para las adicciones.
A nivel local
En Miami-Dade, el sistema escolar cuenta con un programa llamado Alcanzando el Éxito Juntos (TRUST), para asistir a los jóvenes con tendencias al consumo de sustancias y a otros comportamientos contraproducentes.
Los padres deben hablar con sus hijos y hacer preguntas constantemente sin que parezca que los están juzgando
Dally Peláez
supervisora institucional de Servicios al Estudiante“En charlas en las escuelas, se les habla abiertamente a los muchachos sobre el tema y tratamos de educarlos sobre la toma de decisiones responsables, y que tengan en cuenta que cada decisión acarrea consecuencias”, dijo Dally Peláez, supervisora institucional de la división de Servicios al Estudiante. “Usualmente, después que hacemos la presentación, se te acercan y te dicen: ‘Mira, mi amigo está consumiendo drogas’; y, a partir de ahí, actuamos de forma individual”.
Peláez asegura que muchas veces los padres ignoran que sus hijos están desarrollando adicciones y automedicándose. Muchas veces, los chicos recurren a los medicamentos, por ejemplo, para lidiar con problemas emocionales, e incluso mentales, que no han sido diagnosticados.
“Los padres deben hablar con sus hijos y hacer preguntas constantemente sin que parezca que los están juzgando. Entendemos que muchas veces los muchachos no quieren hablar; en ese momento, los padres deben aprender a analizar su comportamiento, y estar muy pendientes a cualquier cambio, puede ser que se aíslen, que no sigan las rutinas, que bajen sus calificaciones”.
Los padres también pueden acercarse a los consejeros escolares para buscar ayuda si sospechan que sus hijos están consumiendo sustancias controladas.
“Lo antes posible, mejor”, insistió Peláez.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de diciembre de 2015, 0:00 p. m. with the headline "Crece número de muertes por sobredosis entre jóvenes en Estados Unidos."