Eliécer Jiménez Almeida expone las mentiras de Fidel Castro en su nuevo documental
Hace unos meses se mostró en la Universidad de Miami un documental de Eliécer Jiménez Almeida titulado “Persona”. El joven cineasta, licenciado en Periodismo, fotógrafo y editor, que realizó estudios de dirección de documentales en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) de San Antonio de los Baños y que ha ganado varios premios internacionales, tuvo éxito aquella noche de marzo entre los asistentes.
Ahora nos trae otro documental artístico con un mensaje político cubano: “Semiótica de la mentira”, que mostrará en el Festival Independiente de Arte y Literatura Vista en Aluna Art Foundation este fin de semana. Porque eso es Jiménez Almeida, un artista independiente que con pocos recursos hace maravillas. Él explica que “asume la cámara como un blog de notas para documentar las realidades que le duelen. Realiza documentales para testimoniar, compartir y estremecer la indiferencia hacia los desfavorecidos. Y propone ideas que ayuden a destruir los muros de silencio, las semillas de la injusticia y hagan notar las voces silenciadas”.
Esta es una misión sobrecogedora y aunque tiene páginas en la red y canal de Youtube y perfil en Facebook, este realizador no es muy conocido. “Realmente, la visibilidad no ha sido mi fuerte. En Cuba un artista político vive marginado de la esfera pública y de los pocos espacios de exhibición y distribución”, comentó Jiménez Almeida. Pero uno piensa que sería posible que tuviera más reconocimiento entre los exiliados cubanos.
“Acá en Miami soy invisible también, pocas personas, entre ellas tú, se preocupan por la disidencia creativa o el arte político serio”, comenta Jiménez Almeida. “En raras ocasiones se habla de Orlando Jiménez Leal o de Néstor Almendros. Sin embargo, películas como ‘Conducta impropia’ u ‘8A’, han hecho más por el pensamiento liberador de Cuba como nación que todos los info-activistas juntos y las páginas de Facebook y Twitter en contra de los Castro. Realmente soy un cineasta postmortem y me siento bien así”.
Esta nueva cinta documental - ficción, tiene a un actor singular que se llama Fidel Castro. El director productor ha recogido recortes de las afirmaciones del dictador en discursos desde el principio de la Revolución en que el gobernante cubano dice que no es comunista, que dentro de la Revolución se permite todo y fuera nada, que la zafra de los 10 millones va y que sería una vergüenza fracasar, da razones para su respaldo a la Unión Soviética en la invasión de Checoslovaquia, anuncia que habrá vigilancia en cada manzana de todos los barrios de Cuba, y dice que la Revolución no miente jamás. Además advierte que si hicieran terrorismo lo harían de manera eficiente. A todo esto el pueblo aplaude. Las figuras que se muestran en pantalla inalteradas mientras se oyen estas palabras de Fidel son un poema gráfico por su extrema ironía.
“ ‘Semiótica de la mentira’ es un documental raro que por momentos parece un videoarte o un corto de ficción. Lo veo como un Frankenstein discursivo en el que me divierto mucho, da cierto placer oscuro y humano ver que un tipo tan despreciable como Fidel Castro hace el ridículo”, afirma el director. “Detrás de las risas del público, hay años de investigación y reflexión”.
El aspecto gráfico subraya el ridículo de que habla Jiménez Almeida, quien hizo las fotos, y estuvo al frente de la cámara en distintos sitios de Cuba. “Decía José Lezama Lima que la imagen es la causa secreta de toda la historia. Soy fotógrafo y te digo que la luz lo es todo”, subrayó el realizador. “ ‘Semiótica de la mentira’ es un filme conceptual, y la fotografía es una herramienta elemental para transmitir las ideas en el cine”.
Sin embargo, quiso causar sensaciones y emociones en el espectador, más que ideas. “Soy un ser humano sensible, que se emociona, y al hacer cine me expongo a la sensibilidad y las emociones de los otros”, expresó.
Todo el filme es una gran ironía, ¿pero el título, qué significa?
“Pensar que tantos cubanos y cubanas han sido engañados por Fidel Castro no da risa, no es gracioso. Analizar la decadencia, la frustración, y el fracaso de Cuba como nación, producto de este gran engaño da ganas de llorar. La semiótica es la disciplina que estudia los significados, y en mi filme en particular, hago una exploración universal sobre la significación de la mentira a partir de fundamentos éticos y postulados morales intemporales”.
Pero no hay forma de cambiar el pasado, no se puede reformar la mente cubana, lo que ya existió. “Lamentablemente la vida humana no es como las películas, no se ensaya, se vive una sola vez y la moraleja no siempre beneficia a los buenos. El caso de Fidel Castro y sus mentiras confirman mi tesis”, señaló el director.
Es posible que todo lo que dijo Fidel él se lo creyó al mismo tiempo que el pueblo se lo creyó, y por eso le aplaudían cuando decía esas mentiras. “Mira, si Fidel Castro se creyó o no que decía la verdad, no nos ayuda mucho. Lo cierto es que nos jodió y los pueblos pagan muy caro sus aplausos a la mentira”, replicó.
Jiménez Almeida contó cómo aprendió a salirse de las fórmulas aprendidas en Cuba para poder hacer un cine diferente. “Yo me escondía para ver el cine prohibido en Cuba. Vi el cine hecho por los cubanos de la diáspora. Me interesaba saber la versión prohibida de la historia de Cuba reciente. Cuando fui abriendo los ojos y comenzó a entrar la luz, la mentira se despejó”, explicó. “Me sentí mal al principio, he vivido en Cuba toda mi vida, nací bajo la propaganda comunista, crecí engañado, pero me liberé solo… Es posible cambiar tu mundo. Pero se necesitan paradigmas”
Su propia forma de ser como un ente distinto, solitario e inadvertido le dio la libertad para contar las historias sin caer en el martirio de los disidentes. “He podido hacer documentales como ‘Persona’ o ‘Semiótica de la mentira’ gracias a que soy una especie endémica de perro jíbaro en el monte cubano”.
Esa capacidad creativa no recibe mucha ayuda, sin embargo. “Los cubanos, siendo una minoría pujante en los Estados Unidos, económica y culturalmente hablando, no hemos aprendido nada de los judíos, que son, a mi entender, el grupo étnico más fuerte. No sabemos mostrar nuestras razones al mundo, cosa que los Castro han aprovechado y potenciado”, declaró.
“Nunca he recibido dinero de ninguna institución norteamericana”, afirmó. “No le debo nada al Tío Sam. He recibido ayuda de personas, amigos que tienen fe en mí, a diferencia de lo que la propaganda comunista dice, en Miami el dinero para la política no viene por tuberías ni está en los árboles. El cine político que es mi vocación y mi vida, no tiene la menor importancia en esta orilla. Nunca he podido distribuir ninguno de mis documentales, los hago porque tengo la necesidad de ser honesto con mi realidad. Trabajaría de gratis toda mi vida por la libertad y por amor al arte”.
El da crédito al final del documental de los archivos sonoros que ha utilizado y cita: “Cuba sí” (1961), de Chris Marker; “Memorias del desarrollo” (2010), de Miguel Coyula; “Cuba la bella” (1997), de Ricardo Vega; “La otra Cuba” (1984) de Orlando Jiménez Leal y “Surplus” (2003), de Erick Gandini.
“Los disparates de Fidel Castro están en todas partes de la internet, y el día en que los cubanos puedan ver estos documentales otro gallo cantará”, concluyó Jiménez Almeida.
olconnor@bellsouth.net
El documental ‘Semiótica de la mentira’ se exhibe en el Festival Vista, el viernes 11, 9:30 p.m. en Aluna Art Foundation, 1393 SW 1 St. Miami, Entrada gratis.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de diciembre de 2015, 2:36 p. m. with the headline "Eliécer Jiménez Almeida expone las mentiras de Fidel Castro en su nuevo documental."