Los mexicanos de Miami fieles a sus tradiciones decembrinas
Las tradiciones navideñas del sur de la Florida más conocidas tienen todas que ver con comida. La caja china, hallacas. Sin embargo, una de las costumbres más ricas de la actualidad es protagonizada por un burro llamado Paco y refleja el papel cada vez más importante que tienen los mexicanos en la región.
Las posadas son el corazón de la celebración de la Navidad mexicana. A principios de este mes, multitudes cantando villancicos siguen a parejas vestidos como los personajes bíblicos María y José en procesiones nocturnas
Las posadas recrean la búsqueda de María para dar a luz a Jesús. La semana pasada, durante una procesión por el downtown de Homestead, donde vive la mayor comunidad mexicana del Condado Miami-Dade, María y Paco got turned away from tiendas y restaurantes hasta que llegaron a un patio cerrado en Krome Avenue.
Mientras los cantores suplican la entrada de María, se abrieron las puertas de hierro y María entró. La muchedumbre festejó con tamales y churros mientras los niños se divertían con una piñata en forma de estrella.
Para los católicos romanos mexicanos, las posadas son la metáfora de permitir que el espíritu de compasión de la Navidad entre en los corazones de las gente. Sin embargo, también podría ser una alegoría de la inmigración: la difícil odisea que han emprendido tantos trabajadores mexicanos que han llegado a la zona para sembrar y cosechar en los campos del sur de Miami-Dade.
“Estas tradiciones son realmente el cordón umbilical de nuestra comunidad”, dice María Garza, presidenta del Concejo Mexicano-Americano de Homestead.
Pero en estas fechas en el sur de la Florida se pueden encontrar estas tradiciones incluso más allá de Redlands. Se han arraigado desde Doral a Delray Beach, y desde tiempos inmemoriales, como las misas del 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe en la iglesia Holy Rosary-St. Richard Catholic en Palmetto Bay, hasta las más contemporáneas, entre del dúo mexicano Jesse y Joy, ganadores den un Grammy Latino.
Eso se debe a que la población mexicana está creciendo como nunca antes: 40% en el Condado Miami-Dade en la última década, hasta llegar a más de 60,000 habitantes. En la Florida, el número de personas de origen mexicano se estima en 657,000, de acuerdo con el Pew Hispanic Center. Los mexicanos son el grupo hispano más grande de todo el país.
El Concejo Mexicano-Americano acaba de recibir una subvención de $60,000 por parte de la Fundación Knight para crear una academia de música de mariachi. Es el tipo de escuela que generalmente sólo se ve en populosas comunidades mexicanas como las de San Antonio o Los Angeles.
“Esta es nuestra declaración”, dice Garza. “Es la forma que tenemos de decir que hemos estado aquí desde los años 40, y que no nos vamos a ninguna parte”.
Esa prosperidad mexicana forma parte de una explosión entre los latinos de la Florida. Garza dice que es más diversa que los que los floridanos piensan.
“Con frecuencia cuando la gente habla de los mexicanos o de los mexicanoamericanos piensa solamente en trabajadores agrícolas”, dice Garza. “Pero también tenemos maestros, científicos, empresarios”.
Y ejecutivos como Vicente Echeveste, vicepresidente de Visa.
“Me parece que en los últimos 15 años Miami ha sido descubierto por más mexicanos”, dice Echeveste, quien emigró de la zona central de México a Palmetto Bay con su familia en el 2001.
Un imán, además de un clima similar y un ambiente latinoamericano, es el aumento del comercio entre Miami y México ($1,800 millones en el 2012) y, dentro del sector empresarial de México, el darse cuenta de que Miami es un puente fundamental con el resto del hemisferio occidental.
Otro, sin embargo, dice la esposa de Echeveste, Tony Briseño, es “la falta de seguridad que hay en México”.
Más mexicanos están huyendo de la terrible violencia criminal que plaga al país desde hace cerca de 15 años. Y muchos encuentran a Miami un destino norteamericano más atractivo —y más cerca— que California o Texas.
“De Ciudad México a Miami”, dice Echaveste, “es un vuelo más corto que a San Diego”.
Mambo mexicano
Culturalmente, México todavía está lejos de la mezcla cubana y caribeña de Miami. El popular músico cubano Beny Moré cantó una vez que los mexicanos bailaban muy bonito y sabroso el mambo. Sin embargo, Briseño dice: “No importa cuántos somos, los mexicanos tradicionalmente nos expresamos con más calma que nuestros vecinos caribeños”.
De cualquier modo, hay cosas que necesitan cambiar, afirman los mexicanos de la Florida.
La reforma de inmigración, por ejemplo, nunca ha sido un gran tema de discusión en la Florida, dado que los cubanos disfrutan de privilegios especiales de inmigración debido a la dictadura de los hermanos Castro. Los mexicanos no gozan de esos privilegios y Echeveste piensa que ello trae como resultado que su voz colectiva pueda ser más fuerte aquí.
Eso está cambiando, ya que más mexicanoamericanos como Echeveste son ciudadanos estadounidenses y tienen derecho al voto.
“Por lo general cuando la gente piensa en la política de Miami piensan en los cubanos”, dice Héctor Sánchez, de 19 años, quien llegó procedente de Toluca, México, cuando era niño y votó por primera vez en noviembre en Kendall. “Pero al parecer, ese ya no es el caso”.
Al igual que los cubanos y los venezolanos, los mexicanos ahora tienen en cuenta los problemas de su país, algo que quedó evidenciado con una reciente protesta masiva en el consulado de México en Miami contra la corrupción y la violencia que socavan el país.
Pero en esta época del año, el sonido de México son las posadas, un apacible recordatorio de que los mexicanos llegaron al sur de la Florida para quedarse.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de diciembre de 2014, 5:54 p. m. with the headline "Los mexicanos de Miami fieles a sus tradiciones decembrinas."