Crecimiento de votantes independientes podría cambiar el mapa político de Florida
Tres simples letras han lanzado una rebelión cívica en la Florida que podría reconfigurar la política en el estado durante las próximas décadas.
Las letras son NPA. Son las siglas en inglés de “sin afiliación de partido”, para los votantes que se niegan a definirse a sí mismos como republicanos o demócratas porque no se identifican con ninguno de los dos partidos.
Ellos están desertando en masa los dos partidos principales, sobre todo en el sur de la Florida y en el gran Orlando, y muchos son jóvenes e hispanos.
Mucho más rápido que ambos partidos, son el segmento de más rápido crecimiento del electorado de la Florida, pero son un gigante dormido.
Muchos de ellos no votan, y algunos están tan asqueados del tono negativo y el partidismo extremo de la política que no tienen interés en votar.
Luis Moreno Jr., de Miami Gardens, se registró en julio para votar sin afiliación de partido. Nacido en Cuba, naturalizado como ciudadano estadounidense, y reciente propietario de vivienda que está formando su familia, dijo que su tarjeta de votante lo ayudó a establecer su residencia, y recibió una cuando solicitó su nueva licencia de conducción.
“Yo no sigo la política”, dijo Moreno. “Creo que sería una muestra de ignorancia escoger un partido en vez de otro si no sigo la política”.
Alexis Aponte, estudiante de interpretación de lenguaje de signos del St. Petersburg College, dijo que es difícil tomar la política en serio.
“Suena como una burla”, dijo. “Me dijeron que habían estado discutiendo sobre una liga de fantasy football en un debate presidencial.
“Alguien tendría que hacer algo muy fuerte y muy conmovedor para hacerme pensar que merece que yo le dedique mi tiempo. Yo merezco el derecho a registrarme como votante. Pero no me obligarán a hacer una decisión poco informada”.
El rostro de los votantes de la Florida
Moreno, de 27 años, y Aponte, de 28, son los rostros humanos de la oleada de votantes no afiliados a partido de la Florida, descritos a menudo como independientes.
Más de uno de cada cinco votantes no afiliados a partido en la Florida están clasificados como hispanos. La cifra real es probablemente mucho más alta porque los votantes no tienen que mencionar raza o procedencia étnica en su formulario de registración, y muchos no lo hacen.
Los 3.2 millones de personas que evitan ahora a los dos partidos principales representan el 27 por ciento del total de votantes de la Florida, a medida que republicanos y demócratas continúan perdiendo terreno político en el mayor estado indeciso de Estados Unidos.
Dos décadas atrás, el 47 por ciento de los votantes de Florida era demócrata y el 41 por ciento era republicano.
Con el crecimiento de los votantes no afiliados a partido, los demócratas representan ahora 38 por ciento y los republicanos 35 por ciento, pero los republicanos controlan dos tercios de los 160 escaños en la Legislatura.
Cuando los votantes NPA se combinan con un número mucho menor de votantes de partidos de menor importancia, sobrepasan a los republicanos en los tres condados más populosos del estado, Miami-Dade, Broward y Palm Beach, conjuntamente con Orange y Osceola en el corredor de la I-4, en el área central de la Florida. Ellos eclipsan a los demócratas en siete condados: Clay, Collier, Lee, Martin, Okaloosa, St. Johns y Santa Rosa.
Muchos de ellos se registran por primera vez cuando solicitan una licencia de conducción de la Florida según la ley federal de “motorista votante”. Los recaudadores de impuestos y empleados de licencias tienen que brindar formularios de registración para el voto a sus clientes.
‘El juego está amañado’
Mientras siguen el explosivo crecimiento de votantes NPA, a expertos políticos de ambos partidos les preocupa las implicaciones del fenómeno.
Una de las razones del mismo es que la Florida es un estado de “primarias cerradas” en el cual sólo republicanos y demócratas pueden votar en la mayoría de las elecciones primarias de cada partido, incluyendo una primaria de preferencia presidencial el próximo 15 de marzo. Como resultado, los votantes NPA se encuentran a sí mismos excluidos del sistema político y privados en la práctica de sus derechos en las elecciones primarias.
“Un grupo que ya es pasivo tiene menos incentivos aún para votar”, dijo Matthew Isbell, consultor político demócrata.
Lissette Rojas, de 17 años, estudiante de Sickles High en Tampa, se prerregistró como votante sin partido en una campaña de votantes en su escuela incluso después de que empleados de elecciones de Hillsborough le dijeron que no podría votar en las elecciones primarias de partido.
“No me gusta”, dijo Rojas. “Yo tengo opiniones como quiera. Yo quiero poder votar por quien yo quiera votar”.
Pero no puede, y eso tiene pocas probabilidades de cambiar.
La Legislatura podría hacer de la Florida un estado de primarias abiertas, pero ninguno de los dos partidos ha mostrado interés en un cambio que disminuiría su influencia aún más.
“Es una privación de derechos subsidiada por los contribuyentes”, dijo Glenn Burhans Jr., abogado que encabeza una petición de base a nivel estatal para hacer de la Florida un estado de primarias abiertas. “El juego está amañado en contra de los votantes no afiliados. Si ellos quieren votar, se les obliga a asociarse con un grupo al que no quieren pertenecer”.
En la Florida, todos los votantes pueden votar en las primarias si sólo un partido tiene candidatos, pero una persistente laguna jurídica permite que un candidato, cuyo nombre se añada a la boleta que “cierre” la primaria, marginalize a los votantes NPA.
Durante dos décadas, los legisladores han rechazado repetidas veces esfuerzos por eliminar esa laguna judicial que es explotada a menudo por candidatos en busca de una ventaja política.
A aquellos que quieren ser votantes NPA, los supervisores de elecciones del Condado les advierten que se les impedirá dar su voto en muchas elecciones primarias.
“Florida es un estado de primarias cerradas”, reza una tarjeta postal que el supervisor de elecciones del Condado Clay Chris Chambless reparte a los nuevos votantes. “Si usted escoge un tercer partido o quedarse sin afiliación de partido, a usted sólo se le permitirá votar en las primarias por candidatos no afiliados a partido o en los referéndums”.
Falta de competencia
Las primarias de partido históricamente tienen pobre asistencia en la Florida, pero frecuentemente sus resultados son decisivos, en especial en las elecciones por la Legislatura.
El historial de la Florida de colorear políticamente el diseño de los distritos legislativos, combinado con la abrumadora ventaja de los republicanos en la recaudación de fondos, ha resultado en la ausencia de verdaderos distritos “indecisos” en que ambos partidos sean igualmente competitivos y cada voto es crítico.
Como resultado, las elecciones competitivas por la Cámara de Representantes de la Florida generalmente se dan en primarias de baja asistencia que están prohibidas a los votantes NPA.
Por ejemplo, en el ciclo de elecciones del 2014, siete escaños de la Cámara fueron decididos por los votantes republicanos de las primarias. Los siete nominados solamente enfrentaron en noviembre oposición de terceros partidos o de candidatos independientes que tenían que ser añadidos a la boleta.
El consultor demócrata Isbell dijo que, debido a que los votantes partidistas representan una porción del total del electorado que se reduce, la votación en las primarias será cada vez menor y los candidatos en las primarias se verán forzados a tomar posiciones cada vez más extremistas para atraerse a los elementos más vociferantes de sus partidos.
La republicana Marian Johnson, vicepresidenta principal de estrategia política de la Cámara de Comercio de la Florida, estuvo de acuerdo.
“Lo que va a suceder en las elecciones generales es que van a llegar personas de las primarias que no pueden salir electos”, dijo Johnson.
Debido a las escasez de datos sobre las preferencias de los votantes no afiliados a partido, la Cámara de Comercio hará un extensivo sondeo a 1,000 de ellos, dijo Johnson.
Quedarse en casa
Los datos de la asistencia a elecciones a nivel estatal y condal muestra que los votantes no afiliados a partido tienen menos probabilidades de votar que los republicanos o los demócratas en las elecciones estatales y locales.
En Miami-Dade, los votantes NPA son el 29 por ciento de los votantes condales, pero ellos dieron el 20 por ciento de los votos en las elecciones generales del 2014. Si más de ellos votaran, ellos podrían cambiar pronto la composición de la delegación legislativa del condado en Tallahassee.
Miami-Dade tiene tres distritos de la Cámara estatal donde la combinación de votantes sin afiliación a partido y de terceros partidos está muy por encima del número tanto de republicanos como de demócratas. Es una tendencia asombrosa que probablemente se repetirá en más distritos del centro y sur de la Florida antes de la próxima redistribución de los distritos para las elecciones del 2022.
Esos escaños de Miami están ocupados por los representantes republicanos Carlos Trujillo y Jeannette Núñez y el demócrata José Javier Rodríguez.
“Representar un distrito dividido a la mitad es magnifico”, dijo Rodríguez, cuyos constituyentes viven en Coral Gables, Key Biscayne y partes del downtown de Miami. “Las personas están descontentas por el partidismo extremo que viene de Washington”.
El principal grupo de activismo a favor de los hispanos, el Consejo Nacional de La Raza, no afiliado a partido, afirmó que lo que está sucediendo en la Florida debería ser un llamado de alerta urgente para ambos partidos políticos.
“Ellos tienen que ser claros sobre cómo los candidatos atenderán las aspiraciones y preocupaciones de estos votantes”, dijo la vicepresidenta interina de La Raza Clarissa Martínez.
Ella dijo que la “política de mensaje codificado”, como es el caso de la intensa conversación partidista sobre la inmigración, hará que los hispanos no afiliados a partidos no quieran votar porque les hace sentirse “demonizados”.
A los votantes no afiliados a partido no les gusta el exceso de partidismo, y los motivan con más probabilidades temas tales como el medioambiente, la educación o el crecimiento de la economía.
John Dunnigan, de 23 años, procedente de St. Petersburg, es un estudiante de la Universidad de South Florida que tiene tres trabajos a tiempo parcial y es un votante no afiliado a partido. Él dijo que tiende a inclinarse a favor de los demócratas, y que el tema que más lo motiva es el de la educación pública, que según él es el factor crítico que eleva a la sociedad como un todo.
“Yo tengo planes de votar, pero no quiero votar para un lado ni para el otro”, dijo Dunnigan. “Yo quiero poder ver cada partido individualmente”.
Lo mismo que otros votantes NPA, Dunnigan se siente frustrado ante el hecho de que el sistema de primarias cerradas de la Florida restringe su acceso a las urnas.
“No tener afiliación a partido no debería significar que no se puede votar”, dijo Dunnigan.
La redactora del Tampa Bay Times Hanna Marcus y la investigadora noticiosa Carolyn Edds contribuyeron a este reportaje.
Contacte a Steve Bousquet en bousquet@tampabay.com o al (850) 224-7263. Siga @stevebousquet.
The Florida Voter
Florida has more than 12 million voters, and the state is expected to play a critical role once again in the 2016 presidential election. Along with its fast-growing and ever-changing electorate, Florida has been under a national microscope since the recount that decided the 2000 presidential race by 537 votes. In the coming months, the Herald/Times will present “The Florida Voter,” a series of in-depth stories examining the state of democracy in the nation’s third most populous state.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de diciembre de 2015, 3:01 p. m. with the headline "Crecimiento de votantes independientes podría cambiar el mapa político de Florida."