Sur de la Florida

Asesino de médico de Coral Gables y su hijo es condenado a 30 años de cárcel

En la corte Juan Carlos Fernández se declaró culpable del asesinato de Paul Jarrett.
En la corte Juan Carlos Fernández se declaró culpable del asesinato de Paul Jarrett. Cortesía

Doce años después, los recuerdos siguen frescos, y el dolor por los asesinatos tan profundo como el primer día.

Paul Jarrett, de 82 años, médico de Coral Gables, le gustaba hacer bromas, correr en maratones, y caminar todas las mañanas para ver el amanecer en la Bahía de Biscayne antes de dirigirse a su trabajo como psiquiatra. A Gregg Jarrett, su hijo de 47 años, le gustaba pescar en las vacaciones, cuidar a su niño, y había empezado a estudiar una segunda carrera como enfermero certificado.

“Nuestra familia nunca más verá, escuchará ni tocará a Paul ni a Gregg. Hoy se cierra un capítulo de esta historia”, le dijo el jueves al juez que presidió la audiencia, Aleta Jarrett-Cortiñas, la hija del médico.

“Juan Carlos Fernández cerró todas las páginas en las vidas de Paul y Gregg. Pero yo trato de dejar detrás todo esto. Soy la persona más afortunada del mundo. Tengo montones de maravillosos recuerdos”.

La audiencia del jueves fue de cierto modo el fin de la pesadilla, cuando Fernández, de 45 años, el último de los acusados, se declaró culpable del asesinato al estilo de una ejecución que estremeció a Coral Gables en julio del 2003. Cumplirá 30 años de cárcel.

Fernández, un hombre pequeño con gafas de gruesa armadura negra, se movía de un lado a otro nerviosamente mientras permanecía de pie con esposas en las manos y grilletes en los tobillos en el banquillo de los acusados.

“No puedo traerlos de regreso, pero pido disculpas. Pido perdón. Le pido a la familia que rece por mí, en el nombre de Cristo”, dijo Fernández.

Su declaración de culpabilidad pone fin a una saga legal de 12 años —luego de dos juicios e incontables audiencias— que no hace sino frustrar a la familia Jarrett.

Paul y Gregg Jarrett fueron ultimados a balazos en su casa de Coral Gables cuando dormían. El plan fue orquestado por Maria Catabay, la ex administradora de la oficina del médico. Según los fiscales, Catabay mandó a Fernández, que entonces era su novio, a la casa de los Jarrett para recuperar una carta en la cual ella admitía haberle robado dinero a su jefe.

José Barco, uno de los hombres que buscó Fernández, fue hallado culpable en un juicio previo y recibió una condena de cadena perpetua. Catabay por su parte está cumpliendo una sentencia de 30 años por haber planeado todo el robo.

Barco y Fernández se culparon uno al otro de haber matado al padre y al hijo.

Llevar a Fernández ante la justicia fue sumamente difícil. Padece una enfermedad mental y las interrogantes sobre su competencia mental fueron durante mucho tiempo un verdadero reto para los jueces. La mayor parte de los últimos 10 años, Fernández los pasó en un hospital psiquiátrico.

En el juicio, el abogado defensor de Fernández trató de argumentar que su frágil estado mental, agravado por una lesión cerebral que sufrió al carse de un techo, lo ha dejado vulnerable.

“Mi cliente fue obligado a cometer el asesinato. Creemos que debió ser absuelto del crimen”, dijo Bruce Fleisher, el abogado defensor.

Sin embargo, pasar por alto el cargo de allanamiento de morada fue mucho más difícil.

Para Aleta Jarrett-Cortiñas, los 30 años de prisión es una condena aceptable.

“Continuaré orando por usted”, le dijo Jarrett-Cortiñas a Fernández. “No debieron pasar 12 años para llegar hasta aquí. Estoy muy satisfecha que usted se haya declarado culpable. Esto es algo que tiene que acabarse de una vez. Ya no tengo furia ni animosidad. Lo único que quiero es tener paz”.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de enero de 2016, 11:34 a. m. with the headline "Asesino de médico de Coral Gables y su hijo es condenado a 30 años de cárcel."

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