La Legislatura de la Florida regresa buscando unidad en medio de divisiones latentes
Luego de que pasara un año sin que se pusieran de acuerdo sobre la redistribución de distritos y el presupuesto estatal, la Legislatura de la Florida regresará el martes para su temporada anual de sesiones legislativas de 60 días, con optimismo renovado de que devolverá la armonía al proceso y pondrá alto a las sesiones extra financiadas por los contribuyentes.
Se espera que la temporada de sesiones, la cual comenzará dos meses antes de lo normal, abrirá con la aprobación de las principales prioridades del presidente de la Cámara de Representantes Steve Crisafulli, republicano de Merritt Island, y el presidente del Senado, Andy Gardiner, republicano de Orlando: una abarcadora reforma de la política hidráulica del estado, y un paquete de proyectos de ley que favorecen el progreso de los estudiantes con discapacidades.
Ambas propuestas quedaron estancadas cuando la Cámara de la Florida suspendió abruptamente sus sesiones tres días antes de lo normal en abril, violando la constitución del estado y dejando el presupuesto inconcluso.
La aprobación temprana de proyectos de ley prioritarios tiene como objeto servir de colofón cordial a un año tumultuoso en que dos temporadas especiales celebradas para la redistribución de distritos terminaron en un impasse, se convocó otra temporada especial para completar el presupuesto, y una prolongada lucha entre los líderes del Senado que paralizaron todo progreso.
Cada uno de esos conflictos sirvió de yesca a un año explosivo que ha dejado los rencores en carne viva, generó desconfianza con respecto al gobernador Rick Scott, y dejó al Partido Republicano gobernante profundamente dividido.
Pero, aunque Gardiner y Crisafulli afirman que han puesto fin a su disputa, quedan muchos puntos álgidos, desde los juegos de azar y los impuestos hasta las armas de fuego y la atención médica.
“Aunque algunos piensan que estamos en crisis, en realidad esto es simplemente parte del proceso”, dijo Gardiner, quien está ahora en su jornada 16 y última como legislador. “Pocas cosas pueden sorprenderme. Creo que lo más sorprendente para mí es que la gente se sorprenda”.
Crisafulli dijo que había sido “un año interesante y extraordinario para todos nosotros”, y confía en que lo peor ha sido dejado atrás. “Tengo la esperanza de que la temporada de sesiones del 2016 volverá a la normalidad, bueno, a lo que llamamos normal aquí”.
Dos de las principales prioridades del gobernador están prácticamente abortadas. Su acuerdo por $3,000 millones para permitir a los casinos de la Tribu Seminole juegos de dados y ruleta a cambio de una mayor participación en los ingresos ha sido rechazada por los legisladores ante la presión recibida de parte de intereses de juego que compiten con la tribu.
Y su plan de recortar $1,000 millones en impuestos y gastar $250 millones en incentivos de desarrollo económico ha sido rechazado por los líderes legislativos.
“Queremos recortes de impuestos significativos”, dijo Crisafulli, pero el paquete de recortes permanentes propuesto por el gobernador “no es que no queramos discutirlo, es que simplemente es algo imposible”.
Aunque algunos piensan que estamos en crisis, en realidad esto es simplemente parte del proceso
Andy Gardiner
presidente del SenadoEn un nuevo esfuerzo por diversificar la economía de la Florida, Scott quiere derogar permanentemente el impuesto a los ingresos corporativos que pagan los negocios minoristas y los fabricantes, lo cual costaría al estado $770 millones al año en impuestos.
Asimismo, él quiere reducir el impuesto a la venta de los arrendamientos comerciales del 6 por ciento al 5 por ciento, lo cual reduciría los ingresos estatales en $339 millones en el transcurso de dos años, y derogar los impuestos a la venta de los equipos comprados por fabricantes. Su plan incluye además una eliminación temporal al impuesto a la venta de los libros de texto universitarios, y otra suspensión temporal del impuesto a la venta a suministros de principios de curso.
Crisafulli dijo que la Cámara puede aprobar recortes de impuestos pero no recortes recurrentes que limitarían a las legislaturas en un futuro. Además, dijo, los legisladores quieren dedicar “fondos récord” a la educación y están examinando algunas agencias estatales “en que estamos quedándonos cortos” y donde “puede que tengamos que mejorar los sueldos”.
El representante José Félix Díaz, republicano de Miami, presidente de la Comisión de Industrias Reguladas, advierte que el superávit, que se estima será de $600 millones después de que se calcule el crecimiento anual en los programas existentes, no es una solución universal.
“Que haya un superávit de $600 millones no quiere decir que esté lloviendo el maná del cielo”, dijo. “En momentos de austeridad, tenemos que hacer recortes en algunas áreas significativas, y estos nuevos fondos no son un dinero mágico salido de la nada. Gran parte del mismo estaba en el presupuesto”.
Los demócratas consideran que los conflictos entre Scott y sus colegas republicanos son un problema creado por ellos mismos.
“El es una de las pocas personas que conozco que ocupan un cargo público y que hayan cumplido exactamente lo que dijeron que iban a hacer. Dijo que quería reducir el gobierno, y dijo que quería eliminar impuestos, y ha cumplido su palabra”, dijo el líder demócrata de la Cámara Mark Pafford, demócrata de West Palm Beach. “El problema es que no ha habido una evaluación honesta en cuanto a cuáles han sido las consecuencias de esas medidas”.
El resultado, dijo, son programas que no han sido eliminados pero que fueron recortados durante la recesión, y cuyos fondos no les han sido devueltos, las listas de espera para los discapacitados y los ancianos han aumentado, y la educación pública está “al borde de la asfixia”. “El no considera que necesita colaborar con la Legislatura, y eso va a ser un problema”, dijo Braynon, el líder demócrata entrante del Senado. El acusa a Scott de pasar más tiempo en ceremonias cortando cintas que administrando las necesidades del estado.
“El gobernador ha alardeado de estar totalmente centrado en los empleos, pero al estar centrado sólo en eso él ha descuidado todo lo demás”, dijo. “Aquellas lluvias trajeron estos lodos, y ahora nos vemos incapacitados para brindar servicios al pueblo de la Florida”.
Un factor que contribuye a la resistencia de la Legislatura a las propuestas de reducción de impuestos del gobernador es la opinión de que dichos recortes no hacen lo suficiente para ayudar a los floridanos promedio en un año de elecciones.
“Es la Legislatura la que es directamente responsable ante los votantes, y lo que escucho decir a la gente es que a ellos les gustaría ver recortes de impuestos en cosas que los afectan más directamente”, dijo la senadora Anitere Flores, republicana de Miami. “Si hay fondos extra, entonces los recortes de impuestos podrían ser atractivos, pero no creo que debamos hacer eso a expensas de los recortes de impuestos que afecten a los floridanos promedio. Tengo la esperanza de que eso no se convierta en una batalla”.
Flores se cuenta entre un creciente grupo de republicanos que se opone a la práctica de los distritos escolares, aceptada por el gobernador, de depender del aumento en los impuestos a la propiedad en base al aumento del valor de las mismas para pagar por las escuelas.
Ella propuso un proyecto de ley (SB 1222) que haría depender el aumento de la tasa del impuesto a la propiedad al crecimiento de los ingresos percápita de los floridanos, lo cual haría más difícil a las ciudades y los condados recaudar fondos en base al aumento del valor de la propiedad.
El proyecto de ley más controversial, sin embargo, es uno que podría resolver gran parte del debate sobre los recortes de impuestos, de ser aprobado: el pacto de juego. La Legislatura tiene que ratificar el pacto de juego firmado entre el gobernador y la Tribu Seminole, y de ser aceptado, el mismo podría traer hasta $500 millones al año.
El acuerdo de $3,000 millones expande los juegos de azar por medio de permitir a la tribu jugar al blackjack en sus siete casinos y de otorgarle el derecho exclusivo de operar los juegos de dados y la ruleta en la Florida. El mismo abre además las puertas a casinos adicionales de máquinas tragamonedas en Palm Beach y Miami-Dade, pero no hace nada para disminuir las tasas de impuestos o expandir las opciones de juego a las parimutuales competidoras de la tribu en el sur de la Florida o en Tampa.
El acuerdo, tal como está redactado, “tiene muy escasas probabilidades” de ser aprobado, dijo Crisafulli a la prensa, a menos que se pueda establecer un compromiso que satisfaga suficientemente a la mayoría de la competencia de la tribu.
“Ya sean las parimutuales, los indios o Disney World, todo el mundo tiene algo que perder o que ganar”, dijo Crisafulli. “Es un tema muy difícil de aprobar en la Legislatura. Esa es la realidad. Pero, ¿es posible? Por supuesto”.
Díaz, el hombre clave de la Cámara en este tema, dijo que es poco probable que la misma apruebe ningún acuerdo sin la correspondiente enmienda constitucional que prohíba expansiones futuras del juego, y la delegación de Miami-Dade está unificada en su oposición a cualquier propuesta que no otorgue una contribución proporcional de los ingresos a Miami-Dade.
“Mis constituyentes quieren que nos aseguremos de que el Condado Miami Dade no reciba mucha expansión y ningún beneficio”, dijo Díaz. “Ellos no quieren seguir siendo un condado donante en todas y cada una de las partes del presupuesto”.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de enero de 2016, 4:49 p. m. with the headline "La Legislatura de la Florida regresa buscando unidad en medio de divisiones latentes."