Fallece Manuela Calvo, inquebrantable corazón para la libertad cubana
Manuela Calvo, ex-presa política cubana, falleció el 25 de diciembre del 2015 en Miami, y fue enterrada en el Miami Memorial Park después de su despedida en la Iglesia Católica de Saint Raymond, el miércoles 30 de diciembre. Calvo tenía 95 años de edad.
Calvo fue una de las fundadoras del Movimiento Demócrata Cristiano (MDC). Desde temprana edad, trabajó incansablemente para esconder, transportar, buscar asilo y sacar del país a las personas perseguidas por el gobierno de Cuba. “Juana,” el pseudónimo que utilizaba para despistar a los informantes del gobierno, fue instrumental en la salvación de fugados políticos, además de ayudar a muchos perseguidos a obtener visas para salir del país.
Desafortunadamente, en 1960, Calvo fue apresada por el gobierno, y tras largas y árduas interrogaciones y torturas, fue sentenciada a seis años de prisión a pesar que nunca confesó a ninguna de las improbables acusaciones del gobierno. Fue tanta la dureza de Calvo que Luisa Pérez, también ex-presa, expresó en su elogio poderosas palabras que resonaron en el entierro de ésta. “[Manuela Calvo] fue un pilar de fortaleza moral y de solidaridad con las que compartían su situación, ganando el cariño y respeto de todas”, dijo.
Muchos recuerdan a “Juana”. Álvaro Álvarez recuerda a la mujer “que el departamento de cárceles y prisiones castrista no pudo nunca doblegar a pesar de todas las torturas”. Calvo se encontraba en el proceso de hacer firmar el pasaporte de Álvarez para su salida de Cuba el mismo día en que fue apresada.
Durante todo su sufrimiento dentro de las cárceles cubanas, los sentimientos de Calvo se hallaban siempre repartidos entre la situación de su país y los seres a quienes más amaba. “También sufría en silencio y sin quejas la presión de su anciana madre y su única hija Naty, quienes incondicionalmente la apoyaban”, se expresó durante el elogio, escrito por Pérez en el Miami Memorial Park, palabras cuales escuchó Natalia durante el entierro de su madre. Natalia no sufrió las repercusiones de la persecución política de su madre debido a que Calvo, valientemente, siempre mantuvo a su hija al margen de sus actividades políticas.
Hasta en el exilio en Miami, Calvo jamás pisó el freno de sus pasiones, tanto para ganarse la vida, como para seguir luchando por su país. Trabajaba desde tempranas horas de la mañana distribuyendo cigarros y cigarrillos en varios condados, y a pesar de tan cansadas jornadas, ella no dejó pasar un solo día en el que podía asistir a la causa de la libertad cubana, ya sea mostrando amor a sus amistades, o “siempre que ha sido necesario con el bolsillo abierto de sus ahorros tan duramente ganados”, se expresó en su elogio.
La pérdida de Calvo marca un tiempo de tristeza para los exiliados cubanos, quienes mostraron su amor y respeto durante su despedida y entierro. Las palabras de su hija, Natalia, revelan aún más el motivo de la unión solidaria del pueblo cubano en Miami ante la pérdida de tan grandiosa figura. “Mi madre fue una gran madre, gran amiga, valiente y una gran mujer”.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de enero de 2016, 6:14 p. m. with the headline "Fallece Manuela Calvo, inquebrantable corazón para la libertad cubana."