Los socorristas, mediadores de disputas y tragedias
Detrás de cualquier emergencia o crimen, mayor o menor, siempre hay un socorrista, conocidos en inglés como los first responders. Son una pieza clave en todas las investigaciones por ser los primeros en llegar a la escena del crimen. Los departamentos de Miami-Dade reciben anualmente más de 750,000 llamadas de emergencia, según las autoridades. En Estados Unidos, en el 2015 han fallecido 129 oficiales en acto de servicio.
Los socorristas son oficiales patrulleros de los departamentos de policía, bomberos, paramédicos y guardias de seguridad privados. Estos prestan un servicio de emergencia continuo y responden rápidamente tanto a un simple choque de autos como a una masacre o acto terrorista.
Todas las llamadas recibidas en este servicio de emergencia continuo son de auxilio. “Nadie llama para cosas positivas. Los socorristas trabajan todos los días del año para proteger y prestar asistencia a los residentes y visitantes de la Florida en situaciones de emergencia”, cuenta Raimundo Socorro, director de la escuela de justicia del Miami Dade College y comandante retirado de la Unidad del SWAT.
“El socorrista es una persona que está ahí para ayudar a otra persona, lo conozca o no. Mi experiencia es que hay que dar lo mejor para poder ayudar. Y para ser un buen profesional hay que ser primero una buena persona para poder brindarle a quien necesita ayuda lo mejor de ti. La gente llama en momentos de tragedia porque tienen miedo”, opina Janet Espin, socorrista y oficial de patrulla de policía de Sweetwater.
Emergencias y llamadas más habituales
Los casos más habituales que atienden los socorristas son discusiones de todo tipo entre familiares, vecinos y propietarios de negocios. Se trata de altercados comunes, por ejemplo, sobre un simple estacionamiento de auto, o discusiones tan graves como la custodia de los niños y la violencia doméstica.
“La gran mayoría de estas emergencias son discusiones subidas de tono porque alguien ha cometido un crimen, golpeó a otra persona o sacó algún arma”, informa Socorro, quien fue oficial de Miami durante más de 26 años, además de entrenador de policías.
Otras veces el socorrista recoge la llamada de personas bajo los efectos de las drogas. “Hay muchas llamadas donde no se sabe si la persona estaba durmiendo o está drogada, o simplemente está herida tirada en la calle”, relata Socorro.
Todas las discusiones siempre son por diferencias entre distintas personas que dicen tener la razón. La gran mayoría de las veces servimos de mediadores en este tipo de altercados
Janet Espin
socorrista y oficial de patrulla de policía de SweetwaterEn todos los casos el first responder o socorrista analiza lo que sucede a su alrededor para no equivocarse en su investigación, que se va realizando durante la llamada o en la patrulla de camino, en dirección a la escena del crimen.
Por su parte, Espin se sube al auto de policía en cuanto llega al trabajo. Durante esas ocho horas, patrulla la ciudad mientras responde a todas las llamadas y controla el tráfico. Otra de sus tareas es conocer mejor a la comunidad. “Trato de conocer a todo mi vecindario porque cuanto más y mejor conocemos a las personas, más podemos ayudar y más confían en ti”, asegura.
“Todas las discusiones siempre son por diferencias entre personas que dicen tener la razón. La gran mayoría de las veces servimos de mediadores en este tipo de altercados”, dice Espin.
Algunas llamadas recibidas son de ayuda emocional como los intentos de suicidios. Cuando una persona quiere quitarse la vida, los socorristas también hacen de mediadores, iniciando un diálogo con la intención de averiguar en qué está pensado esa persona que quiere acabar con su vida.
Las llamadas relacionadas con diferentes tipos de armas requieren de una entrenamiento especial. “Si un socorrista no está en un momento emocional equilibrado, cómo va a poder a ayudar a esa persona a tener un mejor estado emocional”, reflexiona la oficial Espin.
“Lo pasas mal pensando que se está pegando cuchillazos o se está cortando las venas o que tiene una pistola y quiere darse un tiro en la cabeza. Es estresante saber que esa persona está pasando por momentos tan difíciles para llegar a esos extremos, y si no estás entrenado profesionalmente para responder a este tipo de llamadas, ¿cómo vas a dar lo mejor de ti?”, reflexiona Espin.
Corren un grave peligro
Unas veces los socorristas rescatan y salvan vidas, otras, en cambio, están en situaciones tan comprometidas que ponen su vida en grave peligro. De los 129 oficiales fallecidos el año pasado, dos son del estado de la Florida, según Officer Down Memorial Page (ODMP), una organización sin ánimo de lucro que honra a oficiales policiales que murieron en acto de servicio en EEUU.
Un alguacil y un oficial de policía del norte de Florida murieron como consecuencia de un tiroteo. Y dos oficiales caninos policías K-9 del departamento de policía de Hialeah, Héctor y Jimmy, fallecieron el mismo día, el 27 de mayo, debido a un agotamiento por calor. “Los socorristas también van acompañados con los perros policías K-9. Ellos también son socorristas y están entrenados para llegar a las casas como first responders”, asegura Socorro.
Dependiendo de las áreas de trabajo, los socorristas se ocupan de 10 u 11 casos al día. “En el caso de Sweetwater podemos responder al día entre seis y nueve casos, pero todos los días es algo diferente. Somos una comunidad hispana tranquila”, asegura Espin.
Una de las situaciones más complicadas como mujer y socorrista durante un servicio de emergencia se produce cuando “por ejemplo, un hombre bajo los efectos de drogas o alcohol llama y su razonamiento hacia mí como mujer no es el mismo que hacia un hombre. Con este tipo de personas, si la conversación se inicia fuerte, hay más respeto hacia nosotras las mujeres. Mostrar un carácter fuerte, evita que la conversación pase a mayores y brinda respeto. Marcas una línea y no llega a más”, asevera Espin.
Los socorristas están de servicio entre ocho o 10 horas diarias. Unos turnos de trabajo son más activos que otros. “En la ciudad de Miami están divididos en tres diferentes horarios, trabajando 10 horas cada uno. Por la mañana es un tiempo más lento porque la gente está llegando al trabajo. El horario de la tarde es más activo, la gente está llegando a la casa y hay más accidentes, mucho tráfico y más discusiones. Y el de la noche es más complicado”, explica Socorro.
En la Escuela de Justicia de Miami Dade College cada año se gradúan 300 reclutas en la academia de policías, la academia de oficiales más grande de la Florida; 140 graduados en la academia de bomberos y entre 120 y 130 graduados en la academia de guardia de seguridad.
Los cursos de la Escuela de Justicia de MDC en sus diferentes academias son para principiantes y, también, para profesionales que quieren avanzar en sus carreras. “Es una profesión que está constantemente ofreciendo empleo para hacer crecer el departamento”, cuenta Socorro.
Por segundo año consecutivo, el gobernador de la Florida, Rick Scott, proclamó la Semana de Aprecio al Socorrista de la Florida, que se celebró del 4 al 8 de enero, concluyendo con el evento A Tribute to First Responders, celebrado en el recinto norte del MDC.
“En mi caso lo más difícil como socorrista es olvidarse de los casos de suicidios o con armas al llegar a casas. Y, por supuesto, estar tantas horas alejado de la familia, o saber que el 31 de diciembre no lo vas a pasar con la familia, ni el primero del año, que no estarás presente en el cumpleaños de los hijos o de la mamá porque tienes que trabajar. Es un trabajo que consume mucho de tu tiempo, pero el departamento es mi otra familia. Se necesita vocación para este trabajo”, concluye Espin.
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Esta historia fue publicada originalmente el 12 de enero de 2016, 1:16 p. m. with the headline "Los socorristas, mediadores de disputas y tragedias."