Corte Suprema ordena a Florida cambiar decisiones sobre la pena de muerte
Los jurados, no los jueces, deberán ser los que impongan la pena de muerte en la Florida, decidió el martes la Corte Suprema federal en un fallo que obligará a los legisladores en Tallahassee a apurarse a reformar la manera en que el estado dicta sentencias por asesinato.
En una decisión 8 a 1, el Supremo dictaminó que el procedimiento único en su género de sentencia del estado en casos de pena capital — los jurados solamente hacen “recomendaciones” a los jueces — viola la Sexta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, la cual garantiza al acusado el derecho a un juicio imparcial por jurado.
Para empezar, ese fallo significa la posibilidad de una nueva audiencia de sentencia para Timothy Hurst, quien fuera condenado a muerte por el salvaje asesinato a puñaladas de la gerente de un restaurante de comida rápida en Pensacola en 1998. “Este derecho requiere que la Florida base la sentencia de muerte de Timothy Hurst en el veredicto del jurado, no en la investigación de un juez”, escribió la magistrada Sonia Sotomayor en la opinión de la mayoría.
Aunque los opositores de la pena de muerte celebraron el fallo, expertos legales admiten que su impacto general es menos claro.
Es probable que el Tribunal Supremo de la Florida tendrá ahora que establecer cuáles de los 390 condenados a muerte —27 de los cuales son de Miami-Dade— podrían ser elegibles a nuevas sentencias bajo el fallo de Hurst. Y el fallo no se ocupa específicamente de si los jurados de la Florida tendrán que dar veredictos unánimes para la pena de muerte, lo cual ocurre solamente en alrededor de un quinto de los casos de pena capital. Si se impondrá o no esas condiciones —un objetivo buscado por mucho tiempo por los críticos de la pena de muerte— será discutido posiblemente por la Legislatura en la temporada actual de sesiones legislativas.
“Creo que es una excelente decisión porque invalida el sistema de pena de muerte de la Florida que está en vigor desde 1972”, dijo Karen Gottlieb, codirectora del Centro de la Florida por la Representación Legal de la Pena Capital (Florida Center for Capital Representation) de la Escuela de Leyes de la Universidad Internacional de la Florida. “Pero es difícil pronosticar cuán lejos llegará esta decisión”.
Bruce Fleisher, abogado defensor de pena capital de Miami, dijo que se llevarán a cabo muchas más batallas judiciales con respecto a la estructura de sentencia de la Florida en los próximos meses, cuando algunos condenados a muerte presenten nuevas apelaciones.
“Es una buena opinión, pero no nos brinda mucha orientación. No sé si el fallo de Hurst posibilitará un nuevo juicio a alguien que haya sido juzgado y condenado a muerte, o sólo una nueva fase de sentencia”, dijo Fleisher.
La Florida era uno de cuatro estados que dejaban la decisión de dar o no la pena de muerte en manos del juez de primera instancia; los otros son Alabama, Delaware y Montana. El sistema de sentencia de la Florida funcionaba de esta manera:
El jurado de 12 personas que hallaba culpable a alguien de asesinato de primer grado era convocado para una “fase de castigo” donde debía decidir si la sentencia apropiada sería la ejecución o la cadena perpetua luego de tener en cuenta las “circunstancias agravantes” del caso. La decisión del jurado, no obstante, se consideraba solamente una recomendación no obligatoria.
Y solamente se requería la mayoría mínima, o sea, siete votos, para recomendar la ejecución, lo cual hacía de la Florida el único estado en toda la nación en hacerlo de esa manera.
Las recomendaciones unánimes son raras en la vida real. Durante el período de 12 años que terminó en el 2012, la revista de 296 sentencias por parte del Tribunal Supremo de la Florida concluyó que los jurados sólo habían decidido unánimemente a favor de la pena de muerte el 20 por ciento de las veces. De los últimos 10 hombres ejecutados en la Florida, sólo tres de ellos tuvieron jurados que recomendaron unánimemente su ejecución.
En el caso de Hurst, quien acuchilló más de 60 veces a Cynthia Harrison en un Popeye’s, el jurado votó 7 a 5 a favor de la pena capital.
Jueces de primera instancia fueron los que dictaron esas sentencias, en base a que hubiera al menos una “circunstancia agravante”, como el que un asesinato fuera “horrendo, abyecto y cruel”. Pocas veces ellos decidieron en contra de la recomendación del jurado. “La mera recomendación del jurado no es suficiente”, escribió Sotomayor en el fallo, el cual invalidó asimismo dos fallos anteriores del Supremo de EEUU.
Solamente una vez un juez de Miami-Dade ha ido en contra de la recomendación del jurado en los últimos años. En el 2011, el juez de circuito Dennis Murphy sentenció a Brandon Rolle a cadena perpetua por el asesinato de un turista en Coconut Grove, aun cuando el jurado recomendó la pena de muerte por una votación de 8 a 4.
Para muchos observadores legales, la decisión del martes no fue una sorpresa. La opinión evolucionó a partir de un fallo similar en el 2002, Ring versus Arizona, según la cual los jueces en Arizona no podían ser los que opinaran si las circunstancias agravantes hacían elegible a alguien para la pena de muerte. La Florida se había considerado diferente a sí misma durante mucho tiempo debido al papel de la “recomendación” del jurado.
Exactamente cuáles de los condenados a muerte de la Florida recibirán nuevos procesos de sentencia está todavía por verse. Como mínimo, opinan algunos expertos legales, los presos cuyas apelaciones directas no han terminado podrían recibir nuevas audiencias de sentencia.
En Miami-Dade, eso incluye a Charles Johnson, convicto en juicio en octubre del asesinato estilo ejecución de una madre de Liberty City. El jurado votó 9 a 3 a favor de recomendar la pena de muerte, aunque el juez no ha dictado sentencia todavía.
Otros condenados a muerte de Miami-Dade cuyas apelaciones no han sido agotadas todavía: Rafael Andrés, culpable de matar a puñaladas a una camarera de West Miami-Dade en el 2005; Joel Lebron, convicto por el secuestro, la violación y el asesinato a tiros en el 2002 de la estudiante de South Miami High Ana Maria Angel; y Víctor Guzman, quien acuchilló a una anciana 58 veces en La Pequeña Habana en el 2000.
Por el momento, la mayor parte del trabajo en lidiar con las consecuencias legales del fallo del martes recae sobre la Legislatura.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de enero de 2016, 9:48 p. m. with the headline "Corte Suprema ordena a Florida cambiar decisiones sobre la pena de muerte."