VIDEO: El arresto del matricida de Hialeah
El presunto autor de uno de los asesinatos más atroces de Hialeah fue arrestado el viernes cuando un agente especial de la policía de esa ciudad lo encontró de casualidad, en una cafetería de Pembroke Pines, fuera de sus horas de servicio.
Yerani Mirabal, de 41 años de edad y 12 como policía de Hialeah, encontró a William García bebiendo un ‘cortadito’ fuera del Latin Café Bakery, en un centro comercial del oeste de Pembroke Pines, hasta donde llegó a pie tras huir de la escena del crimen la noche anterior.
García, un puertorriqueño de 36 años, es acusado de asesinar a su madre, Lourdes García, a quien golpeó y apuñaló brutalmente, para luego intentar arrancarle los ojos con las manos y quemarla.
“Toparme con el sospechoso, después tanto buscarlo, fue muy impactante, como si estuviese soñando”, dijo Mirabal a el Nuevo Herald el sábado. “Estuvimos buscándolo la noche del jueves y la madrugada del viernes en todo Hialeah pero no tuvimos suerte [...] y vengo a encontrarlo cuando fui a comprar desayuno, camino a mi casa, en Pembroke Pines”.
La noche del jueves, una veintena de detectives y agentes habían sido convocados de emergencia a la Unidad de Homicidios de la policía de Hialeah, en la sede central de ese departamento, para coordinar un rastrillaje en la ciudad y capturar cuanto antes a García.
El cadáver de la madre, una modesta mujer de 58 años que trabajaba en el Walmart de Hialeah Gardens, acababa de ser encontrado en el apartamento que ocupaba con su hijo en el segundo piso del 6395 West 22 Court.
Las primeras pesquisas indicaban que García registraba antecedentes por posesión de drogas, desacato a la autoridad y problemas psiquiátricos, entre otros. La fotografía del hombre fue repartida a la veintena de agentes, quienes iniciaron la búsqueda el jueves, alrededor de las 9 p.m.
“Se trataba de un crimen atroz, no podíamos tener al autor suelto en nuestras calles”, dijo el vocero policial Carl Zogby. “Por eso, esa misma noche, iniciamos una operación de alta prioridad, teníamos que detenerlo”.
Mirabal, integrante de la Unidad de Investigaciones Especiales de la policía de Hialeah y ex agente antinarcóticos de ese departamento, emprendió el patrullaje en su unidad encubierta recorriendo calles y áreas rurales de la zona anexada, al oeste del municipio.
Sin embargo, nueves horas después, el despliegue había sido infructuoso. Los detectives no encontraron ningún rastro de García. El relevo de otro grupo de detectives estaba programado para las 6 a.m. y Mirabal, junto con su grupo se retiraron a descansar.
Rumbo a su hogar, Mirabal se detuvo en el McDonald’s, en Pines Boulevard, a la altura de la avenida 184, en Pembroke Pines, para comprar un desayuno. Mientras realizaba la compra, Mirabal hablaba por teléfono con su novia, quien le pidió que le comprara pastelitos cubanos en una cafetería que estaba a pocos metros.
Grande fue la sorpresa cuando el detective, montado en la patrulla, vio afuera de la cafetería a un hombre parecido a García. El sospechoso de barba, medía poco más de cinco pies de altura, vestía una camisa a cuadros, de mangas largas encima de una camiseta, además de un patalón blue jeans, y zapatos blancos, parecidos a los que suelen usar los jugadores de golf.
“El estaba tomando cafecito y caminaba de un lado a otro, se le veía cansado, desorientado”, dijo Mirabal. “Era el rostro de la persona que yo y otros detectives estábamos buscando por horas, así que para estar seguro le tomé [con el celular] unas fotos a cierta distancia y se las envié a mi sargento”.
Una vez que Mirabal envió las imágenes, el sargento Freddy Batista, uno de los oficiales que encabezaron la operación, tampoco lo podía creer. Batista le reenvió a Mirabal otras fotografías de García para que reconociera de mejor manera al sospechoso.
De pronto, García caminó cerca de la unidad encubierta y a Mirabal no le quedó duda. El detective le pidió a un agente de la policía de Miramar –que patrullaba la zona–, para que lo ayudara a intervenir a García. No sabían si estaba armado.
“Me acerqué, le pregunté su nombre y me confirmó que era William García”, dijo Mirabal. “Lo registré y empecé a hablar con él, estudiándolo con cuidado [...] le pregunté si tenía hambre, me dijo que sí, y le dí el desayuno que poco antes yo había comprado. Me contó que había caminado desde Hialeah por todo Okeechobee Road hasta Pembroke Pines”.
Minutos después, llegaron los detectives de Hialeah y condujeron a García a la sede central de la policía de esa ciudad. Durante el interrogatorio, García dijo que otra persona imaginaria llamada “Cormega”, había matado a su madre, a quien calificó como una mala persona, de acuerdo con el informe de arresto.
Durante las pesquisas, los investigadores corroboraron que los zapatos de golf de García calzaban con las huellas encontradas en los charcos de sangre del dormitorio de su madre, en Hialeah. Ahora, este hombre enfrenta cargos por asesinato en segundo grado.
“Este es el caso más extraño que me ha tocado vivir en toda mi carrera policial”, dijo Mirabal. “Es terrible lo que ha ocurrido, pero felizmente, pudimos encontrarlo y sacarlo de las calles de nuestra ciudad”.
Siga a Enrique Flor en Twitter: @kikeflor
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de enero de 2016, 9:22 p. m. with the headline "VIDEO: El arresto del matricida de Hialeah."