Homenaje a misionero del sur de la Florida que murió en África
Más de 900 personas se reunieron el sábado en la iglesia Hollywood Community Church para un servicio funerario que narró la vida de Michael J. Riddering, que comenzó como notable de una iglesia del sur de la Florida y entrenador de fútbol, pasó años como misionero en un desierto africano y falleció en un ataque terrorista.
A Riddering le encantaba el mar y construía embarcaciones, pero vivía en Burkina Faso, un país sin costas, donde dirigía un orfanato, perforaba pozos de agua, ayudaba a las viudas y trataba de salvar almas. “No tenía conocimientos de perforar pozos, pero perforó 26”, dijo Brian Burkholder, pastor de la iglesia de Hollywood. Nunca había administrado una iglesia, pero dirigía el orfanato y escuela para 400 niños. Incluso practicaba operaciones menores.
“Si estuviera aquí hoy, seguramente les preguntaría qué es lo que Dios quiere que ustedes hagan”, dijo Burkholder. Y cualquier cosa que sea, “háganlo”, dijo, agregando que Riddering fue un hombre “que se entregó completamente a Dios”.
Riddering, de 45 años, pereció en Uagadugú, la capital de Burkina Faso, el 15 de enero mientras esperaba la llegada de otro grupo de misioneros de la iglesia West Pines Community Church en Pembroke Pines.
Como llegó temprano, Riddering y un pastor local decidieron tomarse un café en el Cappucino Cafe, un lugar favorito de los occidentales que viven en el país. Mientras esperaban, militantes de al Qaida y al Mourabitoun atacaron el lugar y el hotel de lujo Splendid al otro lado de la calle. Treinta personas perdieron la vida y 56 quedaron con lesiones en el atentado. Aunque el pastor encontró un lugar seguro para esconderse, Riddering fue el único estadounidense que pereció en el ataque.
Antes de la tragedia, probablemente pocas personas en el sur de la Florida podían ubicar Burkina Faso en el mapa. Es un país de África Occidental que tiene una población de 17.3 millones de habitantes y una economía basada en la agricultura y la minería. Pero es el lugar donde, a 5,217 millas de su antigua casa en Cooper City, Amy y Mike Riddering rehicieron su vida tras venderlo todo, incluido su negocio, Ohana Boats.
Se convirtieron en misioneros en la pequeña localidad de Yako, donde junto a su equipo cuidaban a 400 huérfanos y viudas, crearon un centro de atención y clínica para atender a mujeres y dirigían el orfanato y escuela construido por Sheltering Wings, una organización caritativa con sede en St. Louis.
“Mike era un padre para todos los niños que no tenían padre”, dijo Brant I. Brooks, amigo de los Riddering que vivió en Burkina Faso de 2012 al 2015. “Enseño el amor a esos niños. Luchó por ellos. Los defendió cuando nadie los defendía. Se enfrentó a todo un gobierno por esos niños”.
Hasta los treinta y tantos años, Riddering era un joven surfloridano normal. Le encantaba el mar, pescar, salir a navegar, se casó con su novia de la escuela secundaria y tuvieron dos hijas, Haley, que ahora tiene 24, y Delaney, de 20.
Era una época, dijo su hermano, Jeff Riddering, cuando Mike “no tenía mucho amor en su corazón”, no tenía muchos amigos o una comunidad. Pero entonces le abrió su corazón a Dios, dijo su hermano, y “Dios comenzó a influir a lo grande en Mike”.
Amy y Mike se unieron a la iglesia de Hollywood y no había nada que no hiciera por ella, como cortar la hierba, dijeron sus amigos.
Sus dos hijas mayores prepararon una galería de sus fotos favoritas, que mostraron la transformación de un hombre de familia común y corriente a padre de huérfanos africanos que vivía en una zona peligrosa, donde al Qaida estaba activa a sólo una hora y media de camino de la villa donde vivía la pareja.
Incluso así, Amy Riddering y los dos hijos adoptivos de la pareja, Biba, de 15 años, y Moise, de 4, planean regresar a Burkina Faso a finales de este mes.
“La gente se pregunta qué voy a hacer ahora. Es sencillo: Dios no sólo llamó a Mike para que fuera a Burkina Faso, me llamó a mí también”, dijo ella el viernes. Era la primera vez que hablaba en público sobre el atentado del 15 de enero. “El llamado de Dios y nuestro trabajo con los huérfanos y viudas es lo más gratificante que pueda imaginar”.
Y dijo que las 20 horas siguientes al atentado —durante las cuales no sabía qué le había pasado a su esposo— “fueron absolutamente horribles”.
Jeff Riddering, un pastor que que acercó a su hermano y a Amy a la labor misionera, recibía información de medios noticiosos. Un día después, se enteraron por otro misionero que el cadáver de Mike estaba en la morgue.
Amy enterró a su esposo en Yako, Burkina Faso, porque quería que lo enterraran en África, y Jeff Riddering ofició el servicio la semana pasada. “Fue algo hermoso ver la reacción del pueblo de Burkina Faso, que asistieron en masa para rendir homenaje a la vida que Mike se había dedicado y por la que se sacrificó, sino también al Dios que él veneraba”, dijo. Jeff calcula que quizás unas 5,000 personas fueron al servicio.
La decisión de mudarse a Burkina Faso la tomaron después que la pareja “se dio cuenta que no estamos en control aquí y que tenemos que confiar completamente en Dios, en que nos va a cuidar, y que cuando comencemos a hacer cosas, entonces nuestra vida cambiará”, dijo Amy Riddering.
“Tengo la esperanza de que todos nos marchemos de aquí hoy diciendo: ‘Yo quiero ser como Mike’ ”, dijo el pastor José Santiago durante sus palabras al comienzo del servicio.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de febrero de 2016, 8:06 p. m. with the headline "Homenaje a misionero del sur de la Florida que murió en África."