Un sentido adiós a King Carter
En una iglesia, y frente a un altar repleto de símbolos de vida, ellos vinieron a decir adiós a un niño que apenas empezaba a vivir. Primero pasaron la madre y el padre del niño, vestidos de blanco impecable, y sus abuelos y familiares, de luto; luego, una docena de niños pequeños en jerseys de football en negro y amarillo que proclamaban con orgullo “No Limits” (“Sin límites”); y, finalmente, tres niños con disfraces de Teenage Mutant Ninja Turtles.
Ante ellos reposaba King Javon Carter, en un féretro increíblemente pequeño, forrado en blanco, con su cabecita de 6 años apenas visible.
“Es Su voluntad, que cada necesidad sea cubierta”, cantó el coro de la iglesia. “No te haré daño con las palabras de mi boca. Te amo; te necesito para sobrevivir”.
En el altar, cubierto de rosas blancas y crisantemos amarillos, alguien elevó una corona hacia el cielo y la puso luego delicadamente sobre la cabeza del niño. Cuando cerraron la tapa del ataúd, la congregación cantó: “Voy a mi hogar, con Jesús”.
King era un estudiante de primer grado en Van E. Blanton Elementary, líder de su equipo de football — los Warriors —, amante de comida chatarra y de muñequitos de reptiles verdes. A los seis años, él se sabía la letra completa de la canción de música Gospel “Llévame ante el Rey”. Su vida fue segada hace una semana frente a su apartamento del área del noroeste de Miami-Dade. La policía dice que King fue un daño colateral en el tiroteo entre adolescentes rivales que habían estado peleándose en Facebook.
Y, aunque gran parte de la semana se dedicó a la búsqueda de la justicia — la policía ha arrestado a tres adolescentes en relación con la muerte a tiros de King — el sábado dio paso a una búsqueda de significado.
En su oración fúnebre, el reverendo Gaston E. Smith de la iglesia bautista Friendship Missionary Baptist Church leyó en el libro de Samuel el pasaje sobre la muerte del hijo del rey David: Mientras el niño estaba aún vivo, David ayunaba y oraba. Cuando el pequeño murió, David se cambió de ropa y comió de nuevo. Los sirvientes de David le dijeron: “Cuando el niño estaba vivo, tú ayunabas y llorabas, pero cuando el niño murió, te levantaste y comiste”. David respondió: “Pero ahora él está muerto; ¿para qué voy a ayunar? ¿Puedo traerlo de regreso? Yo iré a reunirme con él, pero él no regresará a mí”.
Como el hijo de David, dijo Smith, King Carter no podrá regresar. En lugar de eso, el pequeño guiará a su comunidad por medio de enseñar a otros cómo vivir.
En la historia de David, “Dios llamó la atención de David, pero también llamó la atención de todos aquellos que seguían a David”.
El significado de la muerte de King, dijo Smith, fue para que el niño se convirtiera en un “cordero de sacrificio” para enseñar a su comunidad, su estado y su nación a cuidar de sus niños, y a dejar de matarlos.
“Uno a uno, nuestros hijos perecen a causa de la violencia”, dijo Smith. “Uno a uno, estamos yendo al cementerio. Uno a uno, estamos consolando a nuestras familias. Uno a uno, estamos lidiando con tragedias como ésta con la que lidiamos hoy.
“La buena nueva es que King Javon Carter ya no tiene que cantar Llévame al Rey, porque en estos momentos él está en brazos del Rey”, dijo Gaston. “El Rey Carter se ha encontrado con el Rey Jesús”.
Entre los dolientes del niño estaban los que apenas empiezan a leer y aquellos cuyas palabras hicieron saltar las lágrimas en los ojos de todos los presentes en la catedral. Otro niño llamado King, King Pierce, habló con valentía sobre su mejor amigo mientras apretaba el micrófono contra su pecho. “King era un buen niño que no le hacía daño a nadie”, susurró el niño. “Él siempre soñaba en grande. Él era mi mejor amigo”.
A medida que el pequeño hablaba, una señora repartía toallitas para que los compañeros de equipo de King se secaran las lágrimas.
Johnny Joassaint, uno de los entrenadores de los niños, comenzó a predicar a medida que hablaba sobre el pequeño que “no solo era Rey (King) de nombre sino también de carácter”.
Su voz subía exaltada por la emoción y Joassaint recriminó a los allí presentes por no llenar la iglesia New Birth Baptist todos los domingos del mismo modo que lo hicieron para el funeral de un pequeño niño. “Apenas tiene seis años”, gritó Joassaint. “Estos niños son un tesoro. Si criamos a nuestros hijos de la manera correcta, y les damos amor, esto no pasará. Lo hacemos más difícil con nuestras opciones”.
“Viva King Carter”, concluyó Joassaint.
Tangela D. Goa, directora de la escuela de King, dijo que siempre recordará a King con su carita sonriente cuando llegaba a clases cada mañana.
Según sus maestros, King era un niño precoz, amistoso y bien educado al que le gustaba estudiar y quería ser agente del FBI. “Apenas puedo imaginarme por lo que está pasando su familia… se me rompe el corazón”, dijo Goa. “El enterrar niños no es parte del empleo. Como maestros, no es nuestro trabajo”.
Goa exhortó a la congregación a amar y proteger a sus hijos. “Necesitamos que todos apoyen a nuestros bebés”, dijo ella. “Necesitamos su apoyo no solo hoy, sino mañana y de aquí a un año. Estos niños y niñas necesitan de ese apoyo”.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de febrero de 2016, 9:54 p. m. with the headline "Un sentido adiós a King Carter."