Sur de la Florida

Cubana detenida en el MIA será deportada a Holanda, su país natal

Un agente de Aduanas y Protección de Fronteras verifica los pasaportes de los pasajeros de una fila de inmigración, en el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA), el 22 de junio del 2007.
Un agente de Aduanas y Protección de Fronteras verifica los pasaportes de los pasajeros de una fila de inmigración, en el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA), el 22 de junio del 2007. / Getty Images

Cuando Victoria Huizinga Hernández llegó al Aeropuerto Internacional de Miami (MIA) en un vuelo procedente de Cuba en febrero, el primer indicio de que algo andaba mal fue el pasaporte holandés que presentó y el hecho de que también llevaba consigo un pasaporte cubano.

A continuación, los funcionarios de control de pasaportes descubrieron sus antecedentes penales y el hecho de que había sido previamente deportada después de ser condenada por robo a mano armada en Nueva York.

Pero lo más sorprendente vino después, cuando Huizinga dijo a los funcionarios del aeropuerto que la razón por la que había regresado a Estados Unidos, a pesar de su expulsión previa, era tratar de que su madre, cubanamericana de 80 años de edad y que sufre de cáncer, regresara con ella a Cuba.

Al final, la fiscalía federal en Miami pareció ponerse del lado de Huizinga, firmando con su abogado un documento conjunto instando al juez a cargo del caso que tuviera en cuenta estos hechos en cuanto a la condena contra la acusada, después que esta se declaró culpable el lunes de haber reingresado ilegalmente al país después de haber sido deportada.

El juez federal Darrin P. Gayles pareció apoyar la recomendación conjunta de la defensa y la fiscalía cuando decidió condenar a Huizinga a tiempo cumplido en lugar de la pena máxima de 20 años en la penitenciaría, que podría haber recibido si hubiera si encontrada culpable durante el juicio.

El juez Gayles también ordenó a Huizinga entregarse a las autoridades de inmigración para ser deportada.

El caso comenzó el 7 de febrero, cuando Huizinga, de 56 años, llegó a MIA a bordo del vuelo 255 de Aruba Airlines procedente de La Habana.

Presentó un pasaporte holandés al funcionario de inmigración que la recibió en la fila de control de pasaportes en MIA, de acuerdo con documentos de la corte federal.

En algún momento durante la entrevista inicial, el funcionario de inmigración descubrió que Huizinga tenía consigo un pasaporte cubano porque tiene doble nacionalidad, de Holanda y Cuba, según los registros del tribunal.

Huzinga fue enviada a una sala de interrogatorios para comprobar si se le podía permitir la entrada a Estados Unidos.

Fue allí donde los funcionarios de inmigración descubrieron la complicada historia de Huizinga, desde que nació en Holanda de madre cubana y padre holandés, hasta su reubicación en Cuba después de que sus padres se divorciaron, su huída a Estados Unidos con su madre durante el éxodo del Mariel y su deportación décadas después a los Países Bajos debido a su condena por robo a mano armada en Nueva York.

La vida atribulada de Huizinga esta plasmada con gran detalle en un largo documento judicial en el expediente del caso.

Huizinga nació en Holanda en 1960, pero su madre se la llevó a Cuba después de que se divorció de su padre.

Ambas huyeron a Estados Unidos en 1980 durante el éxodo del Mariel, cuando Huizinga tenía 20 años de edad. Ambas fueron admitidas como refugiadas cubanas en Cayo Hueso el 20 de agosto de 1980. La madre de Huizinga, que fue identificada por su nombre en los registros de la corte, se hizo ciudadana estadounidense eventualmente, pero no así su hija que se mantuvo holandesa-cubana.

A partir de 1981, sólo un año después de llegar por el Mariel, Huizinga comenzó a tener problemas con la ley.

Primero fue acusada de posesión de marihuana, y luego en 1982 fue detenida por supuestamente tratar de cobrar un cheque emitido por un negocio implicado en comercio con bienes robados. A continuación, en 1985, Huizinga y otros dos individuos se vieron involucrados en el robo a mano armada de una joyería en Queens.

Aunque más tarde dijo que huyó de la tienda cuando vio una pistola, Huizinga, sin embargo, se declaró culpable de los cargos en 1986 y resultó condenada a prisión. Pasó dos años en la penitenciaría.

Al terminar su condena, Huizinga se trasladó a Fort Lauderdale, donde vivía su madre. También se convirtió en auxiliar de enfermería certificada y trabajó durante ocho años en un hogar de ancianos en Coral Gables.

En 1991, Huizinga se casó con un hombre del sur de la Florida con el que abrió y administró dos restaurantes de Fort Lauderdale entre 1999 y 2003.

El principio del fin de la vida de Huizinga en sur de la Florida tuvo lugar en febrero del 2005 cuando, junto con su marido y un primo hicieron un viaje por carretera a Texas para ver a un hermano que vivía cerca de Laredo, en la frontera con México.

Huizinga y sus familiares pasaron cuatro días en la zona pero cuando comenzaron el regreso, se detuvieron en un puesto de control carretero de la Patrulla Fronteriza.

Huizinga fue detenida por agentes de la Patrulla Fronteriza y puesta en proceso de deportación cuando descubrieron sus antecedentes penales. Fue deportada a los Países Bajos el 28 de noviembre del 2005.

Una vez de vuelta en su país natal, Huizinga encontró empleo como auxiliar de enfermería —la profesión que aprendió en el sur de la Florida.

En algún momento de los últimos 11 años, Huizinga comenzó a viajar a Cuba y recientemente alquiló una casa cerca de algunos familiares en la isla.

“La acusada intentó volver a los Estados Unidos impulsada por la edad de su madre, de 80 años, el cáncer que sufre y su condición general en crisis”, según el documento firmado conjuntamente por Huizinga, su abogado, Joaquín Padilla, de la oficina del Defensor Público Federal, así como la fiscal federal Diane Patrick. “Era el deseo de la acusada venir a los Estados Unidos y llevar a su madre de regreso a Cuba para cuidarla. La acusada no tenía deseos de permanecer en los Estados Unidos”.

En última instancia, es posible que Huizinga no sea capaz de cumplir su deseo de llevarse a su madre de vuelta a Cuba con ella.

Las personas familiarizadas con el caso dijeron que es probable que las autoridades migratorias envíen a Huizinga de nuevo a Holanda sola.

El abogado de Huizinga dijo que su cliente no estaba disponible para entrevistas y su madre no puso ser ubicada.

Siga a Alfonso Chardy en Twitter: @AlfonsoChardy

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de abril de 2016, 8:47 p. m. with the headline "Cubana detenida en el MIA será deportada a Holanda, su país natal."

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