Agricultores de Florida temen invasión de frutas cubanas
Dan Richey, productor de cítricos de la Florida, teme una invasión de frutas cubanas.
“Tienen mejor clima que nosotros y la misma temporada de producción”, dijo Richey, quien tiene 4,000 acres de frutas, en su mayoría, toronja, cerca de Vero Beach. “Cuba puede convertirse en un competidor de bajo costo, y está muy cerca geográficamente”.
Aunque el deshielo diplomático entre los dos países apenas comienza, el presidente Barack Obama busca relaciones comerciales más estrechas con Cuba. Eso allana el camino para más inversiones en el sector agrícola cubano, que está a solo 90 millas del sur de la Florida.
Hasta ahora los cubanos han sido más compradores que competidores, porque en lo fundamental importan sus alimentos, y ya reciben granos del medio oeste. Pero un impulso en la agricultura cubana constituye una nueva amenaza para la Florida, el principal productor de caña de azúcar y naranjas del país. En otros tiempos, la isla fue un importante abastecedor de azúcar, frutas y vegetales, y como no tiene la tierra afectada por fertilizantes modernos ni semillas genéticamente modificadas, atrae la atención de productores de alimentos orgánicos.
“La ampliación de las relaciones comerciales con Cuba tendrá un impacto más significativo sobre la agricultura en la Florida que cualquier cosa en la historia de nuestro estado”, dijo William Messina, economista especializado en agricultura de la Universidad de Florida en Gainesville.
Dilema comercial
Los acuerdos comerciales han sido objeto de mucha atención en este período electoral en Estados Unidos. Candidatos de los dos partidos han denunciado las consecuencias sobre el empleo cuando industrial nacionales se ven obligadas a competir con importaciones baratas, especialmente subsidiadas por gobiernos extranjeros o producidas con menos normas laborales y ambientales que en Estados Unidos.
Los agricultores estadounidenses fueron unos de los primeros y entusiastas defensores de lazos más cercanos con Cuba. En el 2000, el Congreso autorizó las exportaciones por razones humanitarias, que incluyeron productos agrícolas por un valor de $685 millones en el 2008.
Desde el 2014, cuando Obama tomó la decisión de restablecer relaciones diplomáticas, grupos agrícolas han visitado la isla en varias ocasiones. Las compras del gobierno cubano pudieran ascender a $1,100 millones en ventas para los agricultores estadounidenses, calcula el Departamento de Agricultura federal. Pero las perspectivas de más ventas de granos ha sobrepasado las preocupaciones de los cultivadores, que que a final de cuentas pudieran verse obligados a competir con la isla una vez que aumente su producción agrícola.
“Las exportaciones a Cuba son una gran oportunidad económica”, dijo Janell Hendren, coordinador de asuntos nacionales de la Federación de Agricultores de la Florida, con sede en Gainesville. “Pero no tenemos gran entusiasmo por las importaciones desde Cuba”.
Florida es el mayor productor de naranja y caña de azúcar de Estados Unidos, y queda en segundo lugar, por detrás de California, en vegetales y tercero en frutas. Florida vendió $4,200 millones en productos agrícolas en el 2014, y exportó $3,600 millones de esa cifra, según cifras del Departamento de Agricultura federal.
Pero la producción agrícola cubana ha batallado ante la desaceleración económica general de la isla. En 1989, la isla era el tercer mayor productor de azúcar del mundo, detrás de Brasil y la India, con 8.12 millones de toneladas métricas, indican las cifras del Departamento de Agricultura. Con el colapso de la Unión Soviética, su mayor comprador, la producción se desplomó. Para el 2011, Cuba producía 1.1 millones de toneladas, su menor nivel desde antes de la revolución.
“No tienen mucho dinero, pero tienen la tierra, que pudieran entregar a los agricultores”, dijo el profesor Messina. “Eso abarata mucho la producción”.
La situación resulta atractiva para las empresas estadounidenses. El fabricante de equipos agrícolas Deere & Co., el procesador de soya Bunge Ltd. y varias federaciones agrícolas estatales están a favor de una apertura en el comercio con Cuba, según registros de cabildeo. Cargill Inc., la mayor empresa agrícola del mundo, está financiando la Coalición Agrícola Estadounidense por Cuba, un consorcio de productores de bienes básicos, financiadores del sector agrícola y exportadores.
Inversión orgánica
Miembros de un grupo centrado en alimentos orgánicos que incluye a compañías de alimentos como Stonyfield Farm Inc., planean visitar Cuba durante varios días a partir del 3 de mayo. Esas empresas consideran que las prácticas agrícolas cubanas tienen cierto potencial, especialmente ante la mayor demanda de alimentos que no se producen con pesticidas o semillas genéticamente modificadas.
“Como industrial tenemos que comenzar a desarrollar nuevas cadenas de suministro”, dijo Dave Alexander, presidente de Global Organics, el mayor vendedor de azúcar orgánica en Estados Unidos y Europa. “Nos acercamos rápidamente al momento en que la demanda supere a la oferta”.
En todo caso, cualquier competencia de Cuba demorará años en hacerse realidad, y sus exportaciones agrícolas a Estados Unidos probablemente no pasen de un mercado muy pequeño y especializado, dijo John Kavulich, presidente del Consejo Comercial y Económico Cuba-Estados Unidos, con sede en Nueva York.
¿Hay un problema mayor?
Las enfermedades de los cultivos pudieran ser una preocupación más inmediata, especialmente si Estados Unidos libera con demasiada rapidez los límites a las importaciones. La llamada enfermedad del dragón amarillo, que está destruyendo árboles frutales, ha reducido la producción de naranjas de la Florida, su mayor rubro, en 46 por ciento desde el 2013, según un pronóstico del Departamento de Agricultura emitido en abril. Mientras tanto, la mosca de la fruta ha dañado cosechas en el Condado Miami-Dade.
“Algunos de los insectos y enfermedades de nuestros cítricos vinieron de otras partes”, como Sudamérica, dijo Dean Mixon, de 64 años, quien cultiva frutas en 50 acres en Bradenton, Florida, negocio iniciado por su padre en 1930. “En Cuba hay grandes plantaciones de cítricos, y allí no hay las normas que tenemos aquí, así que pudiera ser algo injusto”.
La Casa Blanca es sensible a las preocupaciones de los agricultores pero considera que hay suficiente espacio para una mayor oferta, según Tom Vilsack, secretario de Agricultura federal.
“Cuba está en posición de convertirse en un abastecedor, especialmente en alimentos orgánicos”, dijo Vilsack en una entrevista telefónica en 20 de abril. “Pero eso no significa necesariamente que están compitiendo con nosotros porque hay mucha demanda”.
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de abril de 2016, 1:48 p. m. with the headline "Agricultores de Florida temen invasión de frutas cubanas."