Alarma ante aumento del nivel del mar une a congresistas de ambos partidos
El representante republicano Carlos Curbelo y el demócrata Ted Deutch, cuyos distritos en el sur de la Florida ya sufren inundaciones en aumento, entrada de agua salada y otros efectos de los crecientes niveles del mar, encabezan el primer esfuerzo verdaderamente bipartidista para enfrentar el cambio climático.
Unidos por la representante Ileana-Ros Lehtinen, republicana por Miami, formaron un grupo que se vale de un inusual “sistema de compañeros” en el que cada miembro demócrata debe traer a un colega republicano que desee renunciar a la ortodoxia del partido y dejen de minimizar el peligro –o incluso la existencia– del calentamiento global.
Deutch, demócrata por Boca Raton en su tercer período, habló el jueves 5 de mayo en la tercera Cumbre sobre el Aumento del Nivel del Mar en Fort Lauderdale, patrocinada por el Centro para Estudios Ambientales de la Universidad Atlántica de la Florida (FAU por sus siglas en inglés) y en la que participaron destacados expertos en el cambio climático.
“Por demasiado tiempo en Washington hemos sido incapaces de tener una discusión bipartidista sobre el cambio climático”, dijo Deutch a la reunión . “Pero en el sur de la Florida, donde la tasa de crecimiento del nivel del mar sobrepasa 10 veces el promedio mundial y donde la marca de las aguas altas aumenta una pulgada por año, nuestros gobiernos locales y nuestros dirigentes empresariales reconocen que debemos actuar por el beneficio de muestro ambiente y nuestra economía.
“Nuestro bipartidista Grupo de Soluciones Climáticas da por fin la oportunidad a Washington de hacer lo mismo”, agregó.
Curbelo, un cubanoamericano republicano de Miami en su primer término en la Cámara de Representantes federal, sondeó temas similares en una entrevista antes de la conferencia.
En este momento tenemos una gran cantidad de condominios que se construyen en el sur de la Florida sin prestar importancia al nivel del mar. Muchas personas van a perder en grande
Harold Wanless
geólogo de la Universidad de Miami“Es un problema en el que debe haber un consenso bipartidista”, dijo Curbelo a McClatchy. “Es una clara amenaza a nuestra viabilidad aquí en el sur de la Florida. Las personas en el gobierno deberían enfocarse en resolver problemas, mejorar la calidad de la vida y proteger a las personas”.
Notablemente ausente hasta ahora del grupo del Congreso se encuentra el representante Mario Díaz-Balart, republicano de Miami que declinó decir si planeaba unirse al mismo.
En su primera reunión del mes pasado, los miembros del grupo escucharon a la ministra de Cambio Climático de Nueva Zelanda, Paula Bennett; y a un ejecutivo de Statoil, una gran compañía noruega de petróleo y gas natural.
Harold Wanless, geólogo de la Universidad de Miami, que sirve como consultor con Curbelo y Deutsch como cofundadores del grupo, presentó en términos directos el peligro actual.
“Miami Beach, Miami y el resto del sur de la Florida se han convertido en ejemplo modelo para el cambio climático debido a que tienen grandes bienes que se perderían con sólo dos o tres pies más de un aumento del nivel del mar”, dijo Wanless. “Justo en este momento tenemos una gran cantidad de condominios que se construyen en el sur de la Florida sin prestar importancia al nivel del mar. Muchas personas van a perder en grande”.
El océano frente a muchos de esos condominios puede crecer entre 4.1 y 6.6 pies para finales del siglo, de acuerdo con proyecciones de científicos del gobierno.
Wanless piensa que esas cifras son conservadoras. Sólo una acción drástica e inmediata, podría prevenir una catástrofe.
“Tenemos que poner fin al envío de gases invernadero a la atmósfera, punto”, manifestó Wainless. Las personas finalmente se dan cuenta que realmente metimos la pata”.
Ros-Lehtinen, en su término número 14 y decana de la delegación de la Florida en el Congreso federal, tiene un punto de vista más esperanzador.
“Si estamos atentos y preparados, nuestra respuesta colectiva a la elevación del nivel del mar, desde Washington hasta Miami, tiene el potencial de hacer del sur de la Florida un líder mundial y un modelo para la adaptación y mitigación climática”, dijo Ros-Lehtinen.
Más desafíos locales
Miami está más en riesgo que otras ciudades litorales en zonas bajas en el mundo, porque se construyó sobre piedra caliza, un cimiento generalmente permeable.
“Es un gran problema”, dijo Colin Polsky, quien organizó la conferencia de Fort Lauderdale como líder del centro de estudios ambientales de la FAU. “Nos coloca en otra categoría de riesgo comparada con Nueva Orleans, Holanda o Nueva York. Ellos tienen sus desafíos de aumento del nivel del mar, pero nosotros tenemos piedra caliza porosa que permite que el agua venga desde abajo, así como desde arriba de la parte alta, lo que es un contratiempo doble”.
Patrick Murphy, representante por Jupiter que aspira al Senado estatal, es uno de los seis demócratas en el grupo.
“Cuando viajo por el estado –ya sea la pérdida de vegetación marina en los Cayos de la Florida, la desaparición de ostras en la Bahía Apalachicola o las aguas tóxicas en la Laguna Indian River en mi propia localidad– no se pueden ignorar los efectos del cambio climático”, dijo Murphy. “Se agota el tiempo para corregir esto”.
Pero para Curbelo, Ros-Lehtinen y otros cuatro miembros republicanos de la Cámara federal de Representantes de Illinois, Pennsylvania y Nueva York, el participar en el grupo requiere que crucen las líneas del partido, al reconocer que el calentamiento global lo causa la actividad humana.
En meses recientes, los candidatos presidenciales republicanos parecían competir el uno contra el otro en ver quien se burlaba más del cambio climático.
“No tengo un plan para influir en el clima”, dijo el senador Marco Rubio, quien creció en el área de Miami, en una reunión en el ayuntamiento de New Hampshire.
“No estaría en mi primera página de la lista de puntos que me despertarían en medio de la noche”, dijo el ex gobernador Jeb Bush, quien vive en Coral Gables, en Miami, dijo en el Estado del Granito (New Hampshire).
El empresario multimillonario Donald Trump, el posible candidato republicano, dijo: “[El presidente Barack] Obama cree que es en la actualidad el problema número uno del mundo. Y yo pienso que está muy abajo en la lista”.
En desafío de las avasalladoras pruebas estadísticas, el senador Ted Cruz, de Texas, dijo que “No ha habido una advertencia significativa durante los últimos 18 años”. El ex senador Rick Santorum, de Pennsylvania, llegó a decir que el cambio era una “broma”.
Es este tipo de fuertes vientos en contra el que hace que algunos ambientalistas se mantengan escépticos del nuevo grupo bipartidista sobre el cambio climático.
“No puedo pensar en el próximo [legislador] republicano que se unirá incluso a este modesto esfuerzo de educarnos sobre el cambio climático”, dijo Melinda Pierce, directora legislativa nacional del Sierra Club. Me preocupa que para algunos de estos republicanos este grupo es su cobertura política. Lo que les importa más son sus votos”.
Mientras que Pierce reconoce que Curbelo y Ros-Lehtinen “votaron muchas veces a favor del clima”, ella señala que sus promedios durante toda su carrera según la Liga de Votantes por la Conservación son 23 por ciento para Curbelo y 33 por ciento para Ros-Lehtinen.
Estas cifras son mayores que las de muchos otros legisladores republicanos, pero menores que las de la mayoría de los demócratas.
Una comparación completa de dos medidas que compiten en la Cámara de Representantes ilustra el problema.
El representante Chirs Gibson, republicano por Nueva York que se unió al nuevo grupo sobre el clima, presiona por una resolución aparentemente no controversial que dice en parte: “Si no se atienden, las consecuencias de un cambio climático tienen el potencial de impactar adversamente a todos los estadounidenses”.
Sin embargo, en ocho meses desde que Gibson introdujo la medida, sólo ha ganado a 12 copatrocinadores republicanos, entre ellos Curbelo y Ros-Lehtinen.
En contraste, una resolución del representante republicano Steve Scalise, de Luisiana, en que se opone a un impuesto al carbón, que muchos científicos y ambientalistas creen que sería la forma más rápida para reducir el efecto invernadero, tiene 76 copatrocinadores. Todos ellos son republicanos, como Gus Bilirakis y Bill Posey de la Florida.
Bilirakis y Posey viven ambos al borde del agua –Bilirakis en el Condado Pinellas en la Costa del Golfo y Posey en el Condado Brevard en el Atlántico.
Incluso para los republicanos que ya se unieron al grupo Curbelo-Deutch, el cambio climático parece un tema delicado.
Por ejemplo, nuevos comunicados de este año del representante Ryan Costelo, republicano por Pennsylvania y parte del grupo, anunciaron nuevas iniciativas bipartidistas en la Cámara de Representantes sobre la “epidemia de heroína”, sobre “amenazas de seguridad en la era digital” y sobre la necesidad de desarrollar “Habilidades del Siglo 21”, pero no hubo un comunicado sobre el grupo de cambio climático.
Entre los seis legisladores republicanos en el grupo, el representante Bob Dold, de Illinois, fue el único que respondió a la solicitud de discutir su papel en el mismo. Sin embargo, incluso sus comentarios se refirieron de forma general a la protección ambiental y no mencionaron el cambio climático.
“Como un Scout Aguila y representante de un distrito al lado del Lago Michigan, sé de primera mano que debemos trabajar juntos en políticas que mantengan limpio nuestro aire y nuestras aguas”, dijo Dold. “Proteger el medio ambiente no es una medida partidistas, por lo que trabajamos para encontrar un camino sensible hacia delante que mejore nuestro planeta para las futuras generaciones”.
@jamesmartinrose
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de mayo de 2016, 7:04 p. m. with the headline "Alarma ante aumento del nivel del mar une a congresistas de ambos partidos."