Sur de la Florida

En Miami, entrenamiento policial contra caimanes en celo

Dos agentes de la Comisión de Conservación de la Flora y la Fauna de la Florida (FWC) durante el entrenamiento en la Granja de Caimanes Everglades, el miércoles 25 de mayo.
Dos agentes de la Comisión de Conservación de la Flora y la Fauna de la Florida (FWC) durante el entrenamiento en la Granja de Caimanes Everglades, el miércoles 25 de mayo. / lriely@miamiherald.com

Cuando los caimanes salen en busca de amor, a veces lo encuentran en la puerta de la casa de usted.

De modo que durante la temporada de celo, cuando los caimanes poseídos por la pasión salen por los vecindarios en busca de su ser amado, los policías de la flora y la fauna que son novatos (e incluso algunos que llevan algún tiempo haciéndolo) necesitan un poco de entrenamiento adicional para proteger a todo el mundo.

Esta semana, por primera vez en casi dos años, la Comisión de Conservación de la Flora y la Fauna de la Florida (FWC) ofreció ese entrenamiento a sus agentes y, por primera vez, incluso a periodistas curiosos.

Y no es de extrañar: durante los últimos dos meses, los agentes de FWC han recibido 14 llamadas sobre los caimanes.

Con la temporada de celo en todo su apogeo, los caimanes se ponen cada vez más atrevidos y se aventuran más lejos que nunca en busca de amor. Y eso podría significar el patio de la casa de usted.

“Se preocupan mucho menos por lo que los rodea, mientras andan en busca de hembra”, dijo Lorenzo Veloz, portavoz de FWC. “Tienen una sola cosa en mente”.

La FWC ha estado ofreciendo este tipo entrenamiento en la Granja de Caimanes Everglades (Everglades Alligator Farm) por más de 17 años. Este año, seis agentes y cuatro periodistas aprendieron cómo se captura, se muda y se pone en libertad a un caimán, ya sea solos o con un acompañante.

Tres caimanes que viven en la granja —Princess, Thor y Loki— fueron sacados de su laguna para que los seres humanos practicaran con ellos.

Veloz dijo que no sabía de ningún agente de FWC que haya sufrido una mordida mientras trataba de capturar un caimán, lo cual atribuye tanto al sentido común como a las sesiones de entrenamiento en Everglades Alligator Farm, en Homestead.

Jeremy Possman, el gerente de 34 años, lleva 13 años trabajando en el entrenamiento.

“Hay que saber hacer estas cosas de un modo seguro”, dijo a los agentes mientras guiaba a un caimán fuera de la laguna cercana.

Un agente sujetó las mandíbulas del caimán con cinta aislante antes de que ambos cargaran a la bestia y la transportaran al otro lado del hábitat.

“He hecho cosas más difíciles, me imagino”, dijo el agente Sean Carper al preguntarle si estaba nervioso. En los 11 meses que lleva con FWC, él ha ayudado en dos incidentes de llamadas a causa de caimanes.

Pero incluso con dos entrenadores cerca, el caimán de entrenamiento daba coletazos o daba la ‘rodada de la muerte”, dando vueltas en el suelo una y otra vez. Los agentes se echaban atrás o incluso saltaban mientras se turnaban para pasar una soga por el cuello del caimán y sujetar sus mandíbulas con cinta aislante.

“Yo sé que ustedes son fuertes”, dijo Possman, y señaló al caimán. “Pero él es más fuerte”.

Entonces, llegó mi turno.

Me tocó practicar con Princess, que tenía unos siete pies de largo y pesaba unas 180 libras. Su mandíbula ya había sido sujeta con cinta aislante por Will Nace, uno de los manejadores en la granja, pero ella podía aún dar coletazos y caminar.

Princess empezó a dar coletazos justo antes de que me sentara en su lomo, y yo casi me eché a correr de vuelta a la seguridad de las gradas.

Pero, con las manos temblorosas, me mantuve aferrada a sus quijadas.

“Relájate”, dijo Will Nace, manipulador que estaba ayudando en el entrenamiento.

Pocos minutos más tarde, cedí el control a Nace y me alejé a toda prisa.

Las manos me temblaban todavía.

“Déjame preguntarte esta vez”, dijo riéndose Freddy Romero, agente de FWC que estaba tomando el entrenamiento. “¿Cómo te sentiste?”

Aterrorizada. Pero ahora tenía una idea más clara de cómo manipular a un caimán de modo seguro.

Para los agentes —que pronto tendrán que enfrentarse a lo que Possman describió como caimanes más fuertes y feroces— el entrenamiento les ayudó a superar el nerviosismo que, según explicaron, causa tener que lidiar con un animal que puede romper un hueso de una mordida.

“Eso se hace para ganar confianza”, dijo Carper. “Alivia la ansiedad. Te sientes mucho más alerta, y mucho más informado”.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de mayo de 2016, 6:38 p. m. with the headline "En Miami, entrenamiento policial contra caimanes en celo."

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