Sur de la Florida

Un padre dedicado a cambiar la vida de los niños hondureños

Alex Guerrero posa con su esposa Adilia y su hijo, César, en una clínica en Tegucigalpa, Honduras, en febrero pasado.
Alex Guerrero posa con su esposa Adilia y su hijo, César, en una clínica en Tegucigalpa, Honduras, en febrero pasado. Operation Smile Photo - Rohanna Mertens

Alex Guerrero es un hombre con tres trabajos pero con solo una misión en la vida: lograr que en su país no haya un niño con labio y paladar hendido.

Guerrero, quien nació en la ciudad de Juticalpa, la capital del departamento de Olancho en Honduras, hace 41 años, sabe lo qué es padecer esa situación: César, el menor de sus hijos, nació con el paladar y el labio hendido.

“Nosotros no sabíamos qué era, ni por qué había nacido así, estábamos perdidos sin saber qué hacer o a quién acudir,” dijo Guerrero.

Su familia no estaba lista para cuidarlo. Ni siquiera sabían cómo darle de comer.

“Lo alimentábamos por medio de sondas o le teníamos que meter la leche o el jugo en una bolsa de plástico y presionarla en la boca para que por gravedad bajara a su estómago,” recuerda Guerrero. “Estaba débil, sin fuerza para moverse, desnutrido y ya no sabíamos qué hacer porque lo veíamos llorar del hambre.”

Determinados a no ver morir a su hijo, Guerrero se puso a hacer averiguaciones en varios hospitales hasta que encontró un centro de la Fundación Operación Sonrisa, una organización dedicada a hacer cirugías de reconstrucción facial a pequeños y adultos que sufren deformidades faciales de labio y paladar hendido y que no tienen recursos económicos para pagarlas.

Mediante esa organización César recibió la cirugía completamente gratis.

Guerrero no olvida esa ayuda. “Don Alex”, como se le conoce afectuosamente, ahora dedica parte de su tiempo a traer pacientes a los centros de Operación Sonrisa.

Los fines de semana administra una microempresa que tiene con su familia de mobiliario para fiestas y eventos; también como conductor en la Secretaría de Salud de Olancho. Y es voluntario de Operación Sonrisa.

Con su voz fuerte y agradable, se monta en buses, se para al frente de la iglesia y va a las emisoras locales en donde demuestra que su hijo es testimonio de que los niños con hendiduras de labio y paladar pueden vivir normalmente. Está resuelto a encontrar a todos lo niños con labio y paladar hendido en Honduras para devolverles la sonrisa.

Como resultado, fue premiado por su trabajo el pasado mayo, e incluso inspiró un nuevo programa, “Defensores del paciente”, que ha sido replicado en varios países y que fue desarrollado para encontrar pacientes que puedan recibir un tratamiento como el que César pudo tener.

César ha sobrellevado cuatro cirugías y dentro de poco se va a someter a la quinta operación.

“Todavía hay letras que no puede decir muy bien como la ‘p’, porque aún no tiene la fuerza en la boca,” dijo Guerrero.

Pero por medio del programa de Operación Sonrisa, han tenido acceso a terapias de lenguaje, orientación psicológica, odontólogos y nutricionistas, lo que le ha permitido al pequeño olvidar que alguna vez tuvo labio y paladar hendido.

Siga a Laura Gamba en Twitter: @lauragamba52

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de junio de 2016, 6:50 p. m. with the headline "Un padre dedicado a cambiar la vida de los niños hondureños."

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