Sur de la Florida

En Miami-Dade saben como tratar con mosquitos

Evaristo Miqueli, biólogo del Control de Mosquitos del Condado Broward, sostiene una bolsa con millares de mosquitos muertos capturados en el 2016 por la agencia.
Evaristo Miqueli, biólogo del Control de Mosquitos del Condado Broward, sostiene una bolsa con millares de mosquitos muertos capturados en el 2016 por la agencia. KHN

Acaba de pasar una tormenta eléctrica matutina cuando Evaristo Miqueli llega a la casa de amarillo descolorido en Pembroke Pines con sus plantas crecidas y su piscina cubierta de algas — y coloca una trampa para atrapar a los mosquitos más buscados de la Florida.

Mientras Miqueli explora la propiedad, cubre una tubería abierta, coloca las macetas de flores de cabeza y busca por pedazos de basura a simple vista — todo para hacer menos hospitalario que los mosquitos crezcan. El colocar una trampa le lleva menos de 10 minutos, y debe regresar al día siguiente para retirar su captura.

“No estamos simplemente matando mosquitos, somos cazadores de enfermedades”, dijo Miqueli, biólogo del Control de Mosquitos del Condado Broward, el cual se encuentra al oeste de Fort Lauderdale.

Miqueli está en la primera línea en la guerra terrestre contra los dos mosquitos urbanos más temidos este año — Aedes aegypti y Aedes albopictus (también conocidos como el mosquito de la fiebre amarilla y el mosquito tigre asiático, respectivamente). Ambos pueden difundir el peligroso virus zika, que causa defectos devastadores de nacimiento en los bebés y ha sido calificado de emergencia global por la Organización Mundial de la Salud.

Estados Unidos ha visto más de 600 casos de zika durante el año pasado, todos ellos relacionados con personas que viajaron desde Brasil y países en América Latina y el Caribe, donde resultaron infectados. Florida, es la principal puerta de EEUU a esas regiones, encabeza a todos los otros estados con 183 casos hasta el 14 de junio. Los 24 casos del Condado Broward secundan a los 55 de su vecino Miami-Dade.

Broward es uno de casi dos docenas de gobiernos locales en la Florida que buscan colectivamente millones de dólares en fondos federales para aplastar la amenaza del zika. El Congreso federal ha evaluado desde el invierno el tamaño del presupuesto de emergencia contra el zika. Negociadores de la Cámara de Representantes y el Senado tienen programado comenzar conversaciones sobre un trato en los próximos días.

Su plan de batalla es simple pero efectivo: contratar más inspectores. Comprar más insecticida. Colocar más trampas de mosquitos. Los encargados de dirigir las fuerzas de control del mosquito en Florida desean estar listos para el primer caso localmente adquirido, que dispararía un aumento de supervisión y fumigación.

Profesionales de la lucha contra los mosquitos como Miqueli, de 67 años, quien tiene en su oficina una bolsa transparente de basura con miles de insectos muertos, son una parte a menudo olvidada del sistema de salud pública de la nación tanto en Florida como a nivel nacional, hasta que ocurre un brote de enfermedad.

Un año tras otro, el control de los mosquitos es una marcha constante de rastreo, fumigación y vigilancia que, en ausencia de una vacuna, brinda la mejor defensa contra las enfermedades. A nivel nacional, esas tareas recaen en agencias de control de mosquitos administradas por las ciudades y los condados, o distritos fiscales con fondos especiales. Algunos de los soldados rasos de esta guerra trabajan para los departamentos de salud locales, y otros son asignados a los departamentos de agricultura, transporte, o parques y recreación. En Broward, el control de los mosquitos es parte del departamento de obras públicas del Condado.

“El modo en que la Florida maneja el control de los mosquitos varía mucho”, dijo Michael Farzan, vicepresidente del departamento de inmunológica y microbiología del Instituto Investigativo Scripps en Jupiter.

Ningún lugar de la Florida hace más gastos per cápita que el Condado Lee, un área de 700,000 residentes que abarca a Fort Myers en la costa suroeste del estado. Su distrito fiscal especial antimosquitos — financiado por los impuestos locales a la propiedad — cuenta con un presupuesto anual de $24 millones, el cual paga por 86 empleados, 10 helicópteros y cuatro avionetas de fumigación.

En marcado contraste, Miami-Dade, el mayor condado de la Florida con 2.6 millones de habitantes, gasta $1.6 millones al año y cuenta con 15 empleados. El condado Broward, con una población de 1.9 millones, tiene un presupuesto de $1.3 y un personal de control de los mosquitos de 15.

El presupuesto relativamente bajo de control de mosquitos de Miami-Dade y su papel como estación de transporte de visitantes de América Central y del Sur, donde el zika se propaga por la libre, podría hacer al condado vulnerable a un brote de zika, dijo Farzan. Pero los funcionarios de Miami-Dade restan importancia a esos temores.

“Tenemos plena confianza de que el Condado Miami-Dade está preparado para combatir la especie de mosquito capaz de transmitir el virus zika”, dijo la portavoz del mismo Gayle Love. El Condado tiene un largo historial de control de enfermedades transmitidas por mosquitos, señaló. “Anteriormente, nuestra comunidad ha enfrentado el virus del Nilo Occidental, el dengue y el chikungunya, y sólo ha presentado un puñado de casos transmitidos a nivel local”.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de junio de 2016, 0:57 p. m. with the headline "En Miami-Dade saben como tratar con mosquitos."

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