Acusan a inmigración de abusos en aeropuertos y fronteras
Cuando Hugo Guerrero arribó al Aeropuerto Internacional de Miami (MIA), esperaba aguardar algún tiempo en las larga colas que a veces se forman en el área de control de pasaportes.
Lo que nunca se imaginó el colombiano es que iba a ser retenido por horas en un salón de interrogatorios en MIA, donde fue insultado y acusado por agentes migratorios de ser traficante de drogas.
El caso es uno de varios que lectores de el Nuevo Herald han enviado quejándose del trato que recibieron a manos de personal de la oficina de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP) que está a cargo de control de pasaportes y aduanas en los aeropuertos y puestos fronterizos, así como de la Patrulla Fronteriza.
Es relevante examinar algunos de estos casos debido a que un grupo que defiende los derechos de los inmigrantes, el American Immigration Council (AIC), ha interpuesto una demanda en una Corte Federal de Washington D.C. contra CBP acusando a la agencia de negarse a proveer información sobre instancias de abuso por parte de agentes en puestos fronterizos.
La demanda, radicada en la corte el 6 de junio, un año después de que la misma organización diera a conocer un informe intitulado No Action Taken o Acción no tomada, en el cual los autores dicen que es rutinario que CBP no tome ninguna acción disciplinaria contra miembros de su personal, principalmente agentes de la Patrulla Fronteriza, acusados de tratar abusivamente a inmigrantes, visitantes y ciudadanos en puestos fronterizos.
Fue la que más me maltrató, amenazándome constantemente
Viajero colombiano Hugo Guerrero
CBP dijo que no podía responder a las acusaciones debido a leyes de privacidad.
“Debido a estas leyes, Aduanas y Protección de Fronteras no puede discutir casos específicos o proveer información personal sobre el arribo y salida de viajeros internacionales,” según un vocero de CBP.
De las 809 quejas revisadas, AIC encontró que la mayoría era por abuso físico seguido de uso excesivo de la fuerza. Según el informe, más del 58 por ciento resultaron en una decisión de “No acción tomada”, o sea que los supervisores decidieron que la queja no ameritaba ninguna forma de disciplina.
“En tanto, otro 40 por ciento de las quejas (unas 324) aún estaban siendo investigadas”, según el informe.
Aunque el informe y la demanda no incluyen casos específicos con nombres, la mayoría de las quejas estaban dirigidas contra personal de la Patrulla Fronteriza a lo largo de la frontera con México.
Por ejemplo, una de las quejas dice: “Agente de la Patrulla Fronteriza presuntamente golpeó la cabeza de un extranjero indocumentado contra una piedra causándole un hematoma en el sector de Tucson.
Otra queja decía que un agente de la Patrulla Fronteriza había pateado a una mujer durante un arresto, haciendo que abortara espontáneamente en el sector de El Paso.
Una queja más había sido presentada por un indocumentado que acusaba a un agente de la Patrulla Fronteriza de haberle pisado fuerte la espalda cuando se encontraba tirado en el suelo durante su arresto en el sector del Valle del Río Grande.
En cuanto a estas quejas, solo la primera, resultó en una acción disciplinaria: al agente se le ordenó recibir asesoramiento para que no repitiera esa conducta.
El reporte de AIC no menciona la confrontación que ocurrió el 12 de octubre del 2012 en la línea divisoria entre El Paso y Ciudad Juárez cuando un agente de la Patrulla Fronteriza mató a un joven mexicano de 16 años de un disparo hecho desde el lado estadounidense.
La queja en Miami del colombiano Hugo Guerrero es contra un grupo de funcionarios adscritos a CBP en el área de control de pasaportes y aduanas del aeropuerto de Miami.
Guerrero narró el incidente en un extenso correo electrónico que envió a el Nuevo Herald recientemente.
El incidente ocurrió a su arribo a MIA el 3 de noviembre del 2015.
“Mi viaje se originó en Colombia con escala en México,” dice el mensaje.
Luego de pasar por inmigración, Guerrero se topó con el primer escollo.
“Fui remitido a la inspección secundaria por el agente encargado de recibir los formularios de llagada, ubicado en el pasillo de salida, luego de haber reclamado mi equipaje y después de las cabinas de inmigración, donde el primer oficial de CBP ya había estampado el sello de admisión en mi pasaporte”, narró Guerrero. “He viajado a los Estados Unidos desde hace mas de 20 años y es la primera vez que me remiten al control secundario”.
Agregó en su correo que, mientras estuvo retenido, ocho funcionarios de CBP lo sometieron a “abusos y excesos”.
Por ejemplo, dice, le quitaron su teléfono celular y accedieron sin su permiso a su correo electrónico. Lo mismo hicieron, dijo, con su computadora portátil y le revisaron algunos de sus archivos.
“Me llevaron al salón de detención y me mantuvieron en ese lugar, negándome un vaso de agua que pedí varias veces”, escribió Guerrero, añadiendo que un funcionario de CBP le hizo una “requisa corporal violenta” por más de cinco minutos golpeándolo fuertemente en la espalda contra la pared y amenazándole con tirarlo al piso si se movía.
Aunque nunca le explicaron los funcionarios por qué lo habían retenido e interrogado, Guerrero dice que debido a las preguntas que le hacían, CBP sospechaba que era un traficante de drogas que se habría tragado narcóticos para transportarlos ocultos en el estómago, lo cual el negó rotundamente.
“La oficial”, dijo Guerrero, “fue la que más me maltrató psicológicamente/ amenazándome constantemente, y acusándome falsamente de haber ingerido drogas y me decía: ‘llevo 12 años haciendo este trabajo y nunca me equivoco, yo sé que usted trae drogas ingeridas y me lo va a tener que decir’ ”.
Guerrero dijo que pidió que le hicieran todas las pruebas que quisieran para verificar que no tenía drogas en el estómago, pero nunca lo llevaron ni a un hospital ni a un laboratorio.
Los dos funcionarios que lo interrogaron sobre las drogas eventualmente se fueron y fueron reemplazados por otro que le indicó que tenía sospechas de que intentaba entrar a Estados Unidos para quedarse ilegalmente –cosa que también negó.
Finalmente, después de tres horas, a Guerrero lo dejaron entrar a Miami, pero con tiempo de estadía limitado.
“No hubo ni siquiera una disculpa por parte de alguno de los oficiales”, dijo Guerrero. “Simplemente un ‘váyase’ ”.
Después del incidente, Guerrero colocó una queja en el sitio web de CBP. Dijo la semana pasada que nunca recibió respuesta.
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Esta historia fue publicada originalmente el 18 de junio de 2016, 4:12 p. m. with the headline "Acusan a inmigración de abusos en aeropuertos y fronteras."