Sur de la Florida

El largo trabajo de poner fin a las suspensiones escolares

Maxie Graham, un coordinador del Success Center en Miami, revisa la tarea de un estudiante al comienzo del año escolar.
Maxie Graham, un coordinador del Success Center en Miami, revisa la tarea de un estudiante al comienzo del año escolar. mhalper@miamiherald.com

Madeleine Meran perdió los estribos en la escuela y acabó suspendida de North Miami Beach Senior High.

Su castigo: 10 días en un Success Center (Centro del Éxito), un lugar establecido por el sistema escolar del Condado Miami-Dade para dar a los chicos un lugar donde ir cuando se comportan indebidamente en lugar de expulsarlos de la escuela.

Meran, quien estaba en último año, fue un día. Cuando sus deberes escolares no aparecieron allí, no vio sentido a regresar.

“Fue una ridiculez”, dijo. “Los nueve días restantes me quedé en casa”.

Ese es exactamente el tipo de situación que los líderes escolares de Miami-Dade estaban tratando de evitar.

A pocas semanas del comienzo del curso escolar 2015-16, el superintendente escolar Alberto Carvalho hizo un anuncio osado: las Escuelas Públicas de Miami-Dade, el cuarto sistema escolar en tamaño del país, eliminaría la práctica de las suspensiones extraescolares.

El curso escolar terminó la semana pasada, y los líderes del distrito afirman que, en gran medida, su plan ha funcionado.

“Ha sido transformativo y positivo para los estudiantes”, dijo Carvalho . “Hemos mantenido a los chicos fuera de la calle en cantidades significativas”.

Pero activistas comunitarios afirman que pocas cosas han cambiado.

“Todavía están empujando a los estudiantes fuera de las escuelas”, dijo Ruth Jeannoel, principal organizadora del grupo de activismo Power U Center for Social Change. “El distrito sigue necesitando buscar una manera de cambiar esa cultura”.

Basta una sola suspensión para poner a los estudiantes en la tubería de la escuela a la cárcel, un término que usan los activistas para describir políticas y prácticas que desvían a los estudiantes de los salones de clase y los conducen a las celdas de la cárcel.

Los estudiantes que resultan suspendidos tienen el doble de probabilidades de abandonar la secundaria y la mitad de las probabilidades de ir a la universidad, de acuerdo con un estudio hecho por la Universidad Johns Hopkins. Asimismo, aumenta las probabilidades de que el joven sea arrestado, de acuerdo con investigadores de las universidades de Pittsburgh y California.

En todo el país, los estudiantes negros son castigados de forma desproporcionada desde el momento en que entran en preescolar. En Miami-Dade, los estudiantes negros representan el 22 por ciento del total de estudiantes, y el 35 por ciento del total de las suspensiones.

“Tenemos que eliminar una política terrible que afecta a los chicos”, dijo Carvalho.

En lugar de expulsar a los chicos de la escuela, Miami-Dade estableció los Success Centers en todo el distrito. En ellos, se supone que maestros certificados se aseguren de que los estudiantes continúen su aprendizaje, y que consejeros ayuden a chicos y familias a averiguar las causas profundas de sus problemas de conducta y los remitan a servicios comunitarios.

Las escuelas del Condado Miami-Dade impusieron 15,000 suspensiones en el curso escolar 2014-15 , según datos estatales. En el año más reciente, las estadísticas de suspensiones del distrito sólo estuvieron al día hasta marzo, con más de dos meses por venir en el curso escolar. Hasta ese momento, 3,000 estudiantes habían sido enviados a los Success Centers.

Esa es una drástica disminución del 80 por ciento.

Los líderes del distrito afirman que es resultado de las intervenciones en clase que se centran en los estudiantes de mayor riesgo, de cambiar la progresión de las medidas disciplinarias por ciertas infracciones, y del entrenamiento a los directores de escuela para que cambien sus métodos.

“Ya la cosa no es ‘ojos que no ven, corazón que no siente’“, dijo la superintendente escolar adjunta Valtena Brown. “No se trata de sacar simplemente a los chicos”.

Pero ¿qué sucede cuando los estudiantes no quieren — o simplemente no pueden — asistir a los Success Centers?

El distrito escolar no brinda transporte a los Success Centers y requiere que los padres firmen a la entrada de los estudiantes. No se brinda atención después de las clases. Esas son cosas que imposibilitan el acceso a los padres que trabajan y que es posible que no tengan acceso a un automóvil en un condado con graves deficiencias de transporte público.

Otros padres y estudiantes simplemente no ven qué valor puedan tener los Success Centers.

Laylanny Webster afirma que ella nunca fue suspendida de la escuela hasta que entró en sexto grado en Brownsville Middle. Ahora, la chica de 12 años ha perdido la cuenta de las veces que ha sido sacada de la escuela por su comportamiento.

Laylanny dijo que, en el 500 Role Models Success Center en Liberty City, la obligaron a escribir una y otra vez un conjunto de reglas. Sarly Fernández, madre de Laylanny, dijo que su hija no había aprendido nada allí. La última vez que Laylanny fue suspendida, Fernández optó por dejarla en casa con un familiar.

“Ella no está aprendiendo nada”, se preocupó Fernández. “¿Qué futuro va a tener? Se supone que ella vaya a la escuela para aprender y llegar a ser alguien”.

Lo mismo sucedió en el caso de Meran, la estudiante de North Miami Beach.

En el centro, le asignaron algunas hojas con ejercicios sobre “qué pasaría si”. Se suponía que la hicieran pensar sobre la mejor manera de actuar en situaciones que podían causar problemas. Las respuestas eran más de “sentido común” que instructivas, pensó ella.

Durante el resto de su Meran pidió a un amigo que le trajera sus tareas escolares e hizo gran parte de ellas en casa, pero de todos modos se atrasó en varias clases.

“La mayoría de los maestros no me pudieron dar las tareas porque eran trabajos de clase que necesitaban ser explicados”, dijo. “Para cuando regresé a la escuela, la cosa fue: ‘Mucho lo lamento, pero las calificaciones ya están dadas’”.

Los líderes del distrito escolar admiten que todavía queda mucho por hacer.

La superintendente adjunta Brown dijo que las escuelas tienen la flexibilidad de trabajar con las familias que no pueden acudir a un programa en uno de los centros. Al mismo tiempo, el distrito está considerando imponer penalidades a los padres que no traigan a sus hijos a los Success Centers.

“Puede que no lo tengamos todo claro, pero sólo hacer ésto es mucho mejor que lo que ha pasado históricamente en todo el país”, dijo Carvalho.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de junio de 2016, 2:32 p. m. with the headline "El largo trabajo de poner fin a las suspensiones escolares."

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