Sur de la Florida

En medio del caos, los paramédicos se lanzaron al rescate de Orlando

Los primeros en responder a la emergencia en Pulse: Joshua Granada (izq.), el teniente Davis Odell Jr. y Carlos Taváres en la estación de Bomberos 5, en Orlando.
Los primeros en responder a la emergencia en Pulse: Joshua Granada (izq.), el teniente Davis Odell Jr. y Carlos Taváres en la estación de Bomberos 5, en Orlando. pportal@elnuevoherald.com

Después de todo el caos , la sangre y las llamadas de ayuda, después que calló –finalmente– de un continuo sonido de disparos seguido por un mar de sirenas, ellos se fueron a casa.

Carlos Tavárez y Joshua Granada, paramédicos de los bomberos de Orlando, quienes se encontraron por azar en la línea del frente en las secuelas antes del amanecer, despertaron el domingo por la tarde con la noticia de que la popular fiesta del sábado por la noche de la que se apoderó un hombre armado había traído aún más carnicería: 49 muertos y 53 heridos.

Nuestra pequeña estación de bomberos nunca será la misma... Ahora nos hemos convertido en parte del horror nacional

Teniente Davis Odell Jr. de la Estación 5

El personal de la Estación 5, apoyado médicamente esa noche por Tavárez y Granada, estuvo lo suficientemente cerca para escuchar el horror, la inconfundible cadencia de fuego de un tiroteo masivo. En las primeras horas del domingo, las paredes exteriores de ladrillo de 61 años de antigüedad de la segunda estación de bomberos más antigua de Orlando, a unos 300 pies del club nocturno Pulse, se convertirían en refugio para los heridos aterrorizados – y una zona de tratamiento provisional.

Y Granada y Tavárez, a quienes colocó el momento, la localidad y el deber – ellos por lo general tienen su base en la Estación 7 – terminarían tratando y transportando en cuatro viajes a casi una tercera parte de los 44 pacientes que llegaron al Centro Médico Regional de Orlando. De no haber sido por los dolores de estómago temprano en la mañana de una persona y su viaje en el camión de rescate a las salas de emergencia una hora antes de los primeros disparos, ambos paramédicos de los bomberos no hubieran estado tan cerca, a sólo cuadras de donde Omar Mateen, de 29 años, produjo lo que es ahora la mayor muerte a balazos por un solo hombre armado en el país.

“Nuestra pequeña estación de bomberos nunca será la misma”, dijo el teniente Davis Odell Jr., quien dirigió al personal de la Estación 5 durante la crisis. “Ahora nos hemos convertido en parte del horror nacional”.

Exactamente tres semanas después, después de que lo surreal entró en la realidad, de docenas de vigilias, ceremonias de recordación y funerales, los equipos de primera respuesta trabajan para reconciliarse con lo que vieron y experimentaron durante el circuito de media milla desde la Estación 5 hasta la escena del crimen, hasta el hospital, y otra vez de nuevo durante tres horas,

Era alrededor de las 2 a.m. del 12 de junio, y Tavárez y Granada acababan de dejar al paciente con dolor de estómago en la sala de emergencia del hospital. Lo que ellos no sabían era que los primeros clientes de Pulse ya huían de las balas que salían frenéticamente del club nocturno a cuadras de distancia. Granada estaba afuera, colocando de nuevo la camilla dentro del camión de los paramédicos, Tavárez estaba dentro mientras llenaba los papeles y conversaba con un agente de la policía cuando su radio anunció que se hacían disparos, algo no poco común en un sábado por la noche. Tavárez salió apurado – y pudo escuchar los balazos. Granada también los escuchó, con un ritmo e intensidad que le recordaron los fuegos artificiales

Ellos siguieron al policía hacia el lugar de los disparos envueltos en la oscuridad y se detuvieron justo al norte de la Estación 5, un edificio de ladrillos en la Avenida Orange, a las sombras del downtown. Construida en 1955, ostenta largas puertas automáticas rojas cerca de una señal que dice “Forjadas en fuego”. Mientras se acercaban, un desfile de vehículos policiales pasaba zumbando, encaminándose al sur de la Avenida Orange hacia el club. Ellos pudieron ver a los bomberos de la Estación 5 que arrastraban a un hombre herido hacia debajo de las puertas automáticas. Este se convertiría en el Paciente número 1. Y sobreviviría.

Corriendo y gritando

No habían pasado 45 minutos desde que Odell y el grupo de tres hombres había regresado del Pulse para tratar a un cliente que había bebido demasiado. Ellos estaban en el turno B de 24 horas que terminaba a las 8 a.m., uno que no era típico para Odell. El había sustituido a otro supervisor, quien estaba fuera de servicio debido al nacimiento de un nieto.

“Parecía que iba a ser una noche rutinaria en el club. Comenzaba a llenarse, sonaba la música y la multitud se divertía en un sábado por la noche”, dijo Odell. “Poco sabíamos ... de lo que iba a suceder”.

Los otros tres bomberos se preparaban para el resto de su turno cuando Odell escuchó una información de tiroteo que involucraba a múltiples personas.

Odell salió: “Inmediatamente vi personas corriendo y gritando por las calles. Y tan pronto como fui capaz de reconocer que estas personas corrían por sus vidas, oí los disparos. Muy constantes y metódicas”, dijo. “Se escuchaban tan altos, que no sabía si perseguían a esas personas por la calle o si era aquí en la intersección”.

No más de dos minutos después, Odell vio a un agente de la policía de Orlando que cuidaba de la estación de bomberos, armado con un AR-15 - similar al arma de asalto que usaba a dos puertas el hombre armado Mateen para disparar dentro del atestado club nocturno.

Cubierto por la policía, Odell abrió la puerta automática.

Lo que vio primero: un grupo de clientes escondidos detrás de una de las paredes exteriores de ladrillos. “Estaban asustados, muy agitados y algunos lastimados”.

Lo segundo: Paciente número 1 en la entrada de la estación con dos disparos en el abdomen: “Lo sedamos dentro de la estación cerca del motor ... Teníamos otros dos que caminaban hacia nosotros heridos”. 

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de julio de 2016, 5:28 p. m. with the headline "En medio del caos, los paramédicos se lanzaron al rescate de Orlando."

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