Sur de la Florida

Balseros cubanos más renuentes a ser interceptados en el mar

Foto de archivo que muestra a dos policías de Surfside deteniendo a un balsero cubano que había evadido al Guardacostas y trataba a toda costa llegar a la playa para poder quedarse en el país. Una personas que presenció el incidente en la playa la pide al balsero calmarse. “¡Tranquilo, que ya llegaste!”, le dijo. El incidente ocurrió el 29 de junio de 1999.
Foto de archivo que muestra a dos policías de Surfside deteniendo a un balsero cubano que había evadido al Guardacostas y trataba a toda costa llegar a la playa para poder quedarse en el país. Una personas que presenció el incidente en la playa la pide al balsero calmarse. “¡Tranquilo, que ya llegaste!”, le dijo. El incidente ocurrió el 29 de junio de 1999. Archivo Miami Herald

Recientes informes de prensa han dado cuenta de que inmigrantes cubanos que llegan por mar se han vuelto cada vez más agresivos, resistiendo los esfuerzos de la Guardia Costera para interceptarlos o luchando contra la Patrulla Fronteriza o la policía para tocar tierra firme a toda costa.

Tal vez el incidente que más contribuyó a crear la imagen de balseros enardecidos fue el que se produjo el último 25 de junio en Dania Beach, en el Condado Broward, donde agentes de la policía utilizaron Tasers y balas no letales para detener a 11 cubanos que trataban de tocar tierra a pesar de los esfuerzos de la Guardia Costera para detenerlos en el mar.

Aunque los incidentes de balseros hostiles son más frecuentes, estos en realidad comenzaron poco después de que Estados Unidos y Cuba firmaran acuerdos migratorios que pusieron fin al éxodo de balseros de 1994. Esto se debe a que los acuerdos produjeron un cambio dramático en la manera en que las autoridades estadounidenses lidian con los inmigrantes cubanos que llegan por mar sin visado.

Antes de los acuerdos, cualquier cubano encontrado en un bote o una balsa con rumbo a Estados Unidos era traído a tierra en los escampavías del Guardacostas y se le permitía permanecer en el país bajo la Ley de Ajuste Cubano.

Los migrantes parecen menos dispuestos a acatar las ordenes del Guardacostas

Mark Gordon

Guardacostas

Después de que los acuerdos entraran en vigor, todo balsero cubano interceptado en alta mar es devuelto a la isla o llevado a la base naval de Guantánamo para reasentamiento en un tercer país si muestra que podría ser victima de persecución en su país.

Sólo aquellos balseros cubanos que evitan ser interceptados por la Guardia Costera en el mar y llegan a la costa, pueden quedarse en el país bajo la Ley de Ajuste Cubano que les permite solicitar la residencia permanente después de un año y un día.

Es precisamente esta política la que está detrás de las acciones agresivas de los balseros, especialmente de los que ya están cerca de la costa y que de pronto son interceptados. Ser devueltos a Cuba cuando la costa está a la vista es frustrante para ellos, ya que a menudo se han embarcado en viajes similares anteriormente, sólo para ser detenidos y devueltos a Cuba repetidas veces.

“Traté de venir aquí 12 veces en los últimos tres años”, dijo Raúl Suniel, un inmigrante cubano recientemente entrevistado después de llegar a Miami en un barco el 13 de agosto pasado pasado.

Funcionarios de la Guardia Costera dijeron que empezaron a ver más episodios de resistencia por parte de los balseros a las intercepciones en el mar después de que el presidente Barack Obama, en diciembre del 2014, ordenara el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba.

“Los migrantes parecen menos dispuestos a acatar las órdenes del Guardacostas”, dijo Mark Gordon, jefe del cumplimiento de la ley en la oficina del séptimo distrito del Guardacostas en Miami. “La política hacia los migrantes cubanos no ha cambiado, pero hay una percepción de que podría cambiar y esto puede estar detrás del cambio de actitud”.

Uno de los primeros casos conocidos de este tipo de hostilidad tuvo lugar unos cinco años después de la firma de los acuerdos que llevaron a la actual política de pies secos/pies mojados.

El 1º de julio de 1999, seis balseros cubanos que llegaron cerca de la costa frente a Surfside, blandieron remos con clavos cuando uno de los escampavías se acercó al bote en el que venían.

Un funcionario de la Guardia Costera, el teniente Ron LaBrec, describió la escena a los reporteros.

“Cuando nuestras embarcaciones llegaron al lugar, ordenaron al bote de los inmigrantes que se detuviera”, dijo LaBrec. “Estos se negaron a detenerse y empezaron a empuñar los remos con clavos. Estaban resistiéndose”.

El episodio molestó profundamente a los exiliados cubanos en Miami, porque los camarógrafos de la televisión llegaron y comenzaron a transmitir en vivo desde la escena. Las imágenes que mostraron fueron las tácticas agresivas de respuesta por parte de los agentes del orden para prevenir que los balseros tocaran tierra, no las amenazas iniciales contra los miembros de la Guardia Costera.

Después de que los seis balseros saltaron al agua desde su pequeño bote, a sólo metros de la playa de Surfside, trataron de evadir la Guardia Costera y los botes de la policía que bloqueaban su paso a tierra firme.

El personal de la Guardia Costera utilizó una manguera de alta presión contra los inmigrantes y una vez que estos empezaron a tener dificultades en llegar a la playa, trataron más agresivamente de evitar que los cubanos tocaran tierra. Uno de los cubanos fue esposado por un agente de la policía de North Miami Beach. mientras que otro sufrió un ataque con aerosol de pimienta disparado por un tripulante del guardacostas.

Mientras que dos cubanos lograron llegar a la costa, otros cuatro fueron detenidos en el agua y llevados a un escampavías de la Guardia Costera para su posible repatriación.

En última instancia, sin embargo, los cuatro fueron traídos a tierra y se les permitió quedarse debido a la enorme presión pública.

Aunque separados en el tiempo por 17 años, el incidente de Surfside se asemeja a lo que ocurrió justo al sur del muelle de Dania Beach el 25 de junio pasado cuando 11 cubanos aparecieron cerca de la playa en un pequeño bote.

Según testigos, los balseros primero amenazaron a las autoridades con cuchillos si trataban de bloquear su intento de llegar a tierra. Los inmigrantes también tenían machetes, según los testigos.

Uno de los 11 inmigrantes, identificado más tarde como Lázaro Mora Gutiérrez, fue acusado de agredir a un agente federal con “un arma mortal”, un machete, así como “resistir, impedir, intimidar o interferir con las funciones de un empleado de una agencia del gobierno de EEUU”.

Mora Gutiérrez, de 41 años, está en espera de ser procesado penalmente en la Corte Federal de Fort Lauderdale.

Una denuncia penal contra Mora Gutiérrez, presentada por un agente especial de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), una unidad de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE), añade detalles sobre la presunta hostilidad de los cubanos.

Cuando un agente federal se acercó al bote de los cubanos, dice la denuncia penal, el individuo identificado posteriormente como Gutiérrez, trató de atacar al oficial con un machete.

“Como resultado, los agentes se vieron obligados a emplear medios de fuerza no letales contra Gutiérrez para lograr ponerlo bajo custodia”, de acuerdo con la denuncia penal.

La resistencia a la Guardia Costera puede haber jugado un papel preponderante en la orden del 28 de junio de un juez federal que negó la solicitud de 21 balseros de permanecer en los Estados Unidos después de que algunos de ellos treparan a bordo del faro conocido como American Shoal a unas siete millas al sur de Sugarloaf Key.

El 20 de mayo, cuando el guardacostas avistó por primera vez el bote en el que los cubanos viajaban hacia la costa, estos parecían dispuestos a ignorar y resistir a la Guardia Costera, según la orden del juez.

“La Guardia Costera siguió al bote de 15 pies, de color azul y amarillo, sin registro”, según el orden de juez Darrin Gayles. “A pesar de la persecución por parte de la Guardia Costera, el barco no se detuvo hasta que experimentó problemas con el motor. Dos de los ocupantes acataron las órdenes de la Guardia Costera de rendirse y fueron puestos bajo custodia. El resto de los ocupantes, sin embargo, se armaron con tubos de metal, se lanzaron al mar y nadaron hasta el faro”.

En los últimos meses, también ha habido episodios en los que los cubanos se han herido a sí mismos para tratar de obligar a la Guardia Costera a traerlos a tierra para recibir atención médica y garantizar entrada al país.

Aunque los propios cubanos lo negaron, un funcionaro federal familiarizado con el caso especuló recientemente que siete de los balseros inmigrantes que sufrieron heridas de bala probablemente se hirieron a sí mismos con el fin de obligar a las autoridades a trarelos a tierra para darles atención médica y poder quedarse.

Dos de los inmigrantes heridos dijeron a los periodistas en Miami después, que un grupo de hombres armados fue el que abrió fuego sobre ellos en Cuba tratando infrutuosamente de robarles el bote.

En otro caso, detallado por el diario Sun Sentinel, un cubano cogió una pistola y se disparó en el hombro cuando un escampavías de la Guardia Costera se acercó a su pequeño bote al norte de La Habana el 22 de junio pasado.

Siga a Alfonso Chardy en Twitter: @AlfonsoChardy

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de julio de 2016, 3:20 p. m. with the headline "Balseros cubanos más renuentes a ser interceptados en el mar."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA