Muestra fotográfica de iglesias de Santiago de Cuba en Museo de Coral Gables
La imagen de la nave central de una iglesia, con sus columnas inmensas apuntando al cielo, las bóvedas perfectas como prueba de gran ingeniería, las hileras de bancos silenciosos y los pisos de mármol que, como lápidas, recuerdan nuestra condición mortal, invita siempre a un momento de introspección e espiritualidad.
Si como las de Cuba, esas iglesias un día estuvieron vacías de feligreses y hoy, en mejores tiempos para los católicos de la isla, comienzan a llenarse, la espiritualidad y la esperanza conviven en esas construcciones.
Las imágenes de ocho iglesias de Santiago de Cuba tomadas por el fotógrafo Carlos Domenech (Guántanamo, Cuba, 1954) un año después del paso del huracán Sandy, en el 2012, reflejan las huellas del desastre natural y del paso del tiempo en templos del siglo XVII y XVIII y también el abandono que vivieron, como todo en la isla, durante cinco décadas de revolución.
Estas fotografías, que a partir del viernes 6 pueden disfrutarse en el Coral Gables Museum, son el testimonio del regreso del artista a la isla después de 48 años de ausencia, invitado por un amigo de la infancia, el arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Dionisio García-Ibañez, quien dirige las obras de restauración de las iglesias.
“Ya no había árboles caídos, pero sí casas sin techo, paredes parciales y muros sin repello”, contó el arquitecto Jorge Hernández, profesor de la Universidad de Miami, y curador de la muestra The Colonial Churches of Santiago de Cuba sobre las secuelas del huracán en el viaje que hizo a Santiago en octubre del 2013 junto a Domenech.
“Se veía la infraestructura [de la catedral de Santiago, Nuestra Señora de la Asunción] y se pudo apreciar que muchas de las bóvedas no eran de mampostería ni piedra, sino que están hechas con caoba y cedro. Fue como un trabajo arqueológico, porque se podía ver el esqueleto de la estructura de madera, una de las más grandes del hemisferio y las técnicas que utilizaron para construirla”, contó Hernández en conversación con el Nuevo Herald.
El arquitecto fue quien posibilitó el encuentro de Domenech y el arzobispo García-Ibañez. Conversando con Monseñor en un almuerzo en Miami, surgió la típica pregunta entre cubanos: ¿De qué parte de la isla es usted? La única familia de Guantánamo –la tierra natal de Monseñor– que Hernández conocía era la Domenech. Así fue cómo el arzobispo tuvo noticias, después de muchas décadas, de su amigo de la infancia. Lo que vino después fue una invitación a ver de primera mano las obras de restauración de las iglesias que García-Ibañez impulsa, y que se financian con fondos no gubernamentales.
“Las fotos muestran de manera poética y melancólica la condición de esas iglesias. No es una documentación del trabajo de restauración”, dijo Hernández, explicando que, aun así, una sección de la muestra está dedicada a fotografías sobre los trabajos de restauración y el taller que García-Ibañez ha insistido en crear en unas de las terrazas de la Catedral, donde obreros jóvenes aprenden las viejas técnicas de construcción para que no perezcan en el olvido.
Hernández cuenta que la Catedral de Santiago de Cuba ha sido reconstruida cinco veces a lo largo de su historia. Y como a la región la afectan, además de los huracanes, los terremotos, para hacerla menos vulnerable, la iglesia fue construida originalmente en madera, revestida en piedra. Así, en vez de secciones de metal, se aprecian unos árboles inmensos que constituyen las vigas. El extraordinario trabajo de carpintería que muestra la Catedral también está determinado porque fueron los arquitectos navales que trabajaban en el puerto de Santiago los que la construyeron.
También destaca Hernández que la Catedral es el centro de una planta de nueve secciones, que tiene su origen en teorías urbanísticas del siglo XVI. Cuando ese patrón se extiende por la ciudad, incorpora las otras siete iglesias, entre ellas Santa Lucía, San Francisco, Santa María del Carmen, Cristo de la Salud y Santa María de los Dolores. Debido a la topografía montañosa de Santiago, las iglesias tienen una ubicación privilegiada en el paisaje: desde todas ellas se puede ver la bahía y, a su vez, desde la bahía se pueden observar las iglesias.
Por otra parte, para Domenech, la experiencia de fotografiar las iglesias en solo seis día estuvo llena de emotivos y ricos momentos visuales y personales.
“Me impresionó la simplicidad de las iglesias pequeñas que fueron construidas con una estructura y materiales similares”, dijo el artista, especializado en la fotografia arquitectónica.
Si bien la Catedral de Santiago ya tiene restaurada la bóveda por donde hace un tiempo colaba el agua, todavía falta mucho por recorrer en los trabajos de restauración. Lo mismo ocurre con las restantes iglesias parroquiales de la red.
Uno de los objetivos de la exposición es llamar la atención sobre estas iglesias para que el World Monument Fund las reconozca en la lista de los 100 sitios importantes a nivel mundial que se encuentran en peligro, dijo Hernández.
El arquitecto, con amplia experiencia en restauración, viajó por primera vez a la isla en el 2010 como miembro de la junta directiva del National Trust for Historic Preservation, para observar las obras de reconstrucción de Finca Vigía ya finalizadas –la casa de Ernest Hemingway en las afueras de La Habana. En este sentido ha encontrado un punto en común con el arzobispo García-Ibañez, quien estudió ingeniería antes de hacerse sacerdote, y estuvo vinculado a las obras de restauración del Santuario del Cobre y la Capilla de Bayamo.
“Es un hombre de pueblo, muy dedicado a sus feligreses, que habla con sus actos”, dijo Hernández de García-Ibañez, que se encuentra en Miami, pero no puede estar presente en la inauguración de la muestra porque se recupera de una intervención quirúrgica.
“El dice que el pueblo cubano ha estado regresando a la iglesia y hay que tener los templos listos para ellos”, recalcó Hernández, que adelantó que se espera que el arzobispo pueda dar una charla en el Museo de Coral Gables antes de la clausura de la exposición.
A juzgar por las fotos, los andamios que escalan la fachada de la Catedral de Santiago son como un segundo rostro para estas iglesias que resucitan con las obras de reconstrucción.
“La exhibición refleja la misión de Coral Gables Museum de concentrarse en la preservación cultural y arquitectónica, y nuestros esfuerzos por llevarla a la comunidad”, expresó Christine Rupp, directora del Coral Gables Museum.
“Con el nuevo diálogo establecido con Cuba la exposición no puede ser más oportuna. Las fotos de Domenech captan tanto la historia de las iglesias y el diseño, como la espiritualidad de esos maravilloso edificios”, concluyó Rupp.
‘The Colonial Churches of Santiago de Cuba’ se inaugura el viernes 6, con una recepción de 6 a 9 p.m., y se extiende hasta el 22 de febrero, en Coral Gables Museum, 285 Aragon Ave., (305) 603-8067
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de febrero de 2015, 7:00 a. m. with the headline "Muestra fotográfica de iglesias de Santiago de Cuba en Museo de Coral Gables."