Sur de la Florida

El agua de tilo es buenísima para dormir...

Estimado señor Manfred: Antes de comenzar, déjeme darle las gracias de antemano por la ayuda que le brinda a tantas personas que acuden a usted para escuchar sus consejos tan sabios como divertidos. Yo leo siempre su columna en el periódico sin imaginarme que, un día, yo igual iba a recurrir a usted buscando ayuda.

Resulta, señor Manfred, que mi mamá llegó de Cuba en diciembre, con la visa de los 5 años. Le dieron permiso para permanecer en el país por 6 meses, pero yo no quiero que mi madre regrese a Cuba, ella está ya algo mayor, y yo, gracias a Dios, ya estoy en remisión de cáncer de seno y necesito su ayuda para algunas cirugías de reconstrucción de mama. Yo no tengo hijos ni familiares cercanos, excepto mi esposo que valerosamente me ha cuidado y apoyado, y de verdad tanto ella como yo queremos y necesitamos mantenernos juntas, pero como se presenta el panorama político entre Estados Unidos y mi linda Cubita, tengo mucho miedo de que eliminen la cuestionada Ley de Ajuste Cubano y entonces ella pierda los beneficios de la visa de 5 años y sea penalizada por ello, y peor aún, que quede en un limbo migratorio si el Congreso, como se viene observando, decide borrar de una vez la controversial ley. Yo, en una ocasión, leí en un artículo suyo que “aún si el Congreso decidiera eliminar la ley, este Presidente, o sea, Obama, no podría firmarla, sino que sería el próximo presidente electo”.

Mis preguntas serían: ¿Por qué no podría firmarla este presidente en función? Y la segunda pregunta: si la firmara, ¿esa revocatoria sería aplicada inmediatamente, incluyendo también a las personas que “violaron” el período de permanencia en el país, pero que aún no alcanzan a sus añorados 366 días? De verdad ese tema me preocupa mucho, aunque yo sé que no debiera, por mi propio bien, pero el temor

de que mi viejita tenga que regresar, me está quitando el sueño. Gracias, una vez mas, que Dios me lo bendiga siempre.

Luisa M. González, (via correo electrónico)

Apreciada doña Luisa M., (¡nombre de reina..!), usted es semitocaya de una de mis preciosas nietas (ella, Luisa Fernanda, una de las más inteligentes y preparadas de mi abundante descendencia de princesas), actualmente re-localizada con su esposo y mi bella nieta en Texas, y que desde allá colabora (¡la magia del internet!) como parte del equipo de una de mis oficinas satélites (la manejada por sus padres, Pedro e Ingrid) en esta ciudad.

Ahora sí, a lo suyo (y perdóneseme la anterior digresión). Si usted, dona Luisa M., es ciudadana de Estados Unidos, ¿por qué, en el remoto caso de que la Ley de Ajuste Cubano (CAA) fuera eventualmente eliminada, usted se ha abstenido de buscar desde ahora mismo el ajuste de estatus a residente para su querida viejita bajo la ley vigente, como familiar inmediato de una hija ciudadana?! Para hacer esta gestión inmediatamente (olvídese de los 366 días...), no se requiere (¡ni interviene siquiera!) la Ley de

Ajuste Cubano: igual pudiera su madre ser erosolimitana (de Jerusalén), de San Marino, o de Ruanda-Burundi — lo esencial (para su absoluta protección) es que usted es ciudadana de este país, ¡y así se acaban todos sus desvelos...!

Eso sí, ¡adiós beneficios de refugiada y, por el contrario, usted y su familia tendrían que dar la garantía de sostenimiento (el affidavit de support), el cual rige por 10 años!, o hasta tanto la madre se convierta en ciudadana de este país.

Los cubanos, en general, se abstienen de contraer esa responsabilidad económica y por eso prefieren esperar el año y un día completo y pedir así la residencia bajo la socorrida y virtualmente universal Ley de Ajuste Cubano. Ya eso es asunto de preferencia, como la de desayunarse con huevos fritos o con “calentado” (desayuno paisa...) La decisión es suya y si su nerviosismo por la supervivencia de la Ley de Ajuste Cubano es tan agudo como lo pinta su carta, ahí está su elección. Todo lo que he hecho es clarificarle sus alternativas: usted es la que escoge. Entretanto, ¡el agua de tilo es buenísima para dormir!

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de febrero de 2015, 6:43 p. m. with the headline "El agua de tilo es buenísima para dormir...."

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