Regresa a EEUU 16 años después de haber sido deportado
Un hombre que fue deportado de Estados Unidos hace más de 15 años por cometer un delito relacionado con lavado de dinero pudo regresar al país el jueves, en un complejo caso que tiene sus raíces en una polémica ley de inmigración de 1996 conocida como IIRIRA.
El hombre de origen chileno –– cuyos abogados pidieron no publicar el nombre por preocupaciones de seguridad –– era un residente legal de los Estados Unidos cuando en 1992 se declaró culpable de un delito agravado, en un caso de lavado de dinero proveniente del narcotráfico. Su papel en el caso no involucró traficar con drogas, sino llevar la contabilidad de los negocios ilícitos.
Tras cumplir cinco años en una cárcel federal, el chileno habría calificado para un perdón y la oportunidad de permanecer en Estados Unidos.
Pero su caso se desarrolló justo en medio de confusiones sobre la implementación de una ley aprobada por el Congreso en 1996, llamada Reforma a la Inmigración Ilegal y a la Responsabilidad del Inmigrante (IIRIRA), mediante la cual todo residente legal o ilegal que cometa un delito en el país debe ser repatriado tras cumplir su sentencia.
La ley empezó a ser implementada por las autoridades migratorias en 1997, justo el año en el que este inmigrante quedó en libertad, y el hombre fue deportado, dejando atrás a su mujer y sus hijos.
“Esto fue un caso muy complicado porque nadie sabía exactamente que hacer”, dijo el abogado de inmigración Mario Urizar, del bufete del abogado Eduardo Soto, en Coral Gables. “Tuvimos que ser muy ingeniosos pero finalmente logramos traerlo a casa con su familia, aunque aún la lucha continúa”.
El caso resalta las complejidades que han destacado al sistema de inmigración de Estados Unidos por años, incluso para los inmigrantes con un estatus legal en el país. También podría llamar la atención de activistas que defienden a los inmigrantes, y quienes llevan años luchando por la aprobación de una reforma migratoria integral, que incluya provisiones que faciliten la reunificación familiar.
“Este es un caso muy exclusivo, una excepción muy particular a la norma. Para nadie es un secreto que estamos en medio de una crisis histórica de detenciones y deportaciones, y más del 80 por ciento de las personas detenidas por inmigración no tienen acceso a representación legal o muchos pierden derecho a su debido proceso legal por falta de un abogado”, dijo el viernes María Rodríguez, Directora Ejecutiva de la Coalición de Inmigrantes de la Florida.
Rodríguez agregó que los alivios a la deportación otorgados recientemente por el presidente Barack Obama dejaron por fuera a millones de personas.
“A pesar del alivio de Obama, aún hay más de 6 millones de personas en un limbo migratorio y los centros de detención siguen llenos de casos de personas que son separadas de sus familias sólo por conducir sin licencia o por haber reingresado al país para reunirse con sus familias”, dijo.
Antes de 1997, los inmigrantes legales que cometieran delitos graves podían solicitar ante una corte de inmigración interrumpir temporalmente sus ordenes de deportación si aplicaban ciertos atenuantes, como evidencia de que se habían rehabilitado, que habían vivido en el país por mucho tiempo o el impacto negativo que una deportación tendría en la familia que dejaban atrás. La aprobación de IIRIRA eliminó esas opciones y las cortes de inmigración empezaron a aplicar la nueva ley a casos que llegaron a las cortes antes de 1996.
“Esto no se podía hacer porque las leyes no son retroactivas, pero en ese entonces había demasiada confusión”, dijo Urizar.
En el 2001 la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó que los inmigrantes que fueron convictos de delitos bajo acuerdos de aceptación de culpabilidad antes de 1997, no debían ser deportados bajo la nueva ley. Las cortes de inmigración debían analizar si estos inmigrantes calificaban para un perdón – en la mitad de los casos esos perdones habían sido concedidos, antes de la implementación de IIRIRA.
Pero para el inmigrante chileno, que ya había sido deportado, ya era demasiado tarde.
Cuando presentó mediante una abogado una apelación a su caso, una jueza de inmigración la desestimó, alegando que él ya estaba fuera de su jurisdicción.
Lo que siguió fueron años de viajes a terceros países para poder ver a su mujer y a sus hijos de una forma que resultara más económica. De acuerdo con los abogados, su cliente reformó su vida y consiguió un trabajo honesto en su país, mientras que veía a sus nietos crecer mediante video llamadas.
En el 2014, Urizar y Soto aceptaron tratar de reabrir el caso, y sometieron nuevamente una apelación. Para su sorpresa, la misma jueza que 13 años atrás desestimó el caso, esta vez aceptó revisarlo nuevamente.
“Ella reconoció que con este hombre se cometió un error, y le dio otra oportunidad”, dijo Urizar.
El abogado Eduardo Soto aseguró que ha llevado al menos otros cuatro casos en los que los inmigrantes que fueron deportados han logrado regresar al país.
“Esto demuestra que incluso los individuos que han sido deportados físicamente de los EEUU continúan teniendo sus derechos en este país”, dijo Soto.
Pero su cliente aún tiene batallas por pelear. Su estatus actual en Estados Unidos no está claro, ya que su tarjeta de residencia permanente o “tarjeta verde”, expiró hace varios años. El jueves entró al país bajo libertad condicional, y su caso de inmigración está pendiente.
“Esencialmente él regresó a la misma situación de hace 16 años, y entiende que esto es una oportunidad”, dijo Urizar, quien trabajó por meses con agentes de la Policía de Inmigración y Aduanas para buscar una manera de que su cliente pudiera entrar al país. “Pero lo más importante es que por primera vez en mucho tiempo podrá ver a toda su familia en un mismo cuarto”.
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Esta historia fue publicada originalmente el 6 de febrero de 2015, 10:10 p. m. with the headline "Regresa a EEUU 16 años después de haber sido deportado."