Melissa Sellers, el poder detrás del gobernador Scott
La persona más poderosa que trabaja en el gobierno estatal sin haber sido elegida por los votantes es alguien extraño para la mayoría de los floridanos, pero es justamente esa imagen la que Melissa Sellers quiere para sí misma.
La jefa de despacho del gobernador Rick Scott es una vigorosa mujer de 32 años que practica un tipo de política dura y que tiene por costumbre trabajar con gran flexibilidad. Recién llegada a la Florida con conocimiento limitado de la cultura política y la historia del estado, Sellers se encargó de manejar la campaña de reelección de más de $100 millones de Scott y ha logrado sacarlo del déficit de 10% que tenía en los sondeos de opinión.
Cristiana devota y en cierta ocasión estudiante de teología, Sellers tuvo una actitud tan combativa en la oficina del gobernador de Louisiana que la prensa de la capital la comparó más de una vez con un recio jugador de football.
En momentos en que Scott trata de avanzar a través de un desastroso inicio en su segundo mandato, Sellers se ha convertido en su defensora más feroz y quizás en su mayor responsabilidad.
Si bien el estilo de Scott ha sido posponer el poder de los miembros de su gabinete, Sellers tiene un ilimitado poder político.
El notorio “incidente Fangate” donde Scott no apareció durante seis minutos al comienzo de un debate televisivo en vivo porque su rival Charlie Crist tenía un ventilador que lo refrescaba fue idea de Sellers, algo indicativo de su fuerte estilo.
El revuelo actual que ha suscitado la destitución de Gerald Bailey, veterano comisionado del Departamento de Policía de la Florida (FDLE) sin contar con la autoridad apropiada de los colegas republicanos de Scott en el Gabinete fue igualmente idea de Sellers tras pasar de directora de campaña a jefa de despacho, dijo Bailey, en parte porque él se había opuesto a los esfuerzos de campaña de Scott para mezclar la política con las responsabilidades de la policía.
Tanto amigos como aliados dicen que Sellers, cuarta jefa de despacho de Scott en cuatro años, tiene un talento enorme para motivar a un equipo, una habilidad organizadora fenomenal y una brillante lealtad.
“Melissa es muy intensa, muy apasionada, muy agresiva y muy leal al equipo con el que trabaja”, dijo Darrick D. McGhee, cabildero de Tallahassee que trabajó como director de asuntos legislativos de Scott cuando Sellers era directora de comunicaciones. “Creo que es su pasión”.
Seguramente inflexible y dura, pero nunca cínica y egoísta.
“Es difícil encontrar a alguien, sobre todo en el sector de las comunicaciones, que respalde en un 100% a su candidato. Y Melissa es una de esas pocas personas”, dijo Curt Anderson, principal consultante político del gobernador Scott que ha conocido a Sellers durante gran parte de su carrera y la ayudó a encontrar un puesto en el gobierno de Scott después que trabajó como secretaria de prensa regional en la Convención Nacional Republicana que tuvo lugar en el 2012 en Tampa.
Sellers nació en Texas, pero fue una de las principales figuras de lo que los críticos de la administración de Scott llaman “mafia de Louisiana” ya que con anterioridad trabajó como directora de comunicaciones del gobernador de Louisiana Bobby Jindal, otro cliente de Anderson.
“Hay mucha gente promedio que trabaja en la política, y Melissa es de veras muy buena”, dijo Anderson, cuya firma, On Message Inc., está cerca de Washington. “La muchacha es realmente inteligente, buena escritora, articulada, habla bien y tiene la capacidad de saber reunir a la gente y crear un sentido de equipo con una misión”.
Los jefes de despacho reflejan a sus jefes por encima de todo, y un par de frases surgen constantemente en conversaciones con las personas que han trabajado con Sellers en la Florida y Louisiana: nosotros en contra de ellos; una mentalidad de bunker.
Sellers tiene una sonrisa fácil que contradice su intensidad y puede elogiar el vestido de una mujer al mismo tiempo que ataca la pregunta incómoda de un reportero. Se negó a hablar con el Herald/Times para este artículo salvo mediante respuestas escritas para preguntas escritas en las que destacó el “formidable equipo” de Scott y reconoció el trabajo del gobernador por sus “ingeniosas discusiones y vigorosos debates”.
Lo mismo por su educación que por su experiencia, Sellers es una comunicadora. Graduada de Periodismo por la Universidad de Texas, Sellers tuvo su primera experiencia de importancia al dirigir día tras día las operaciones de la campaña de Scott el año pasado.
Los reporteros y los portavoces invariablemente tienen relaciones de trabajo difíciles, pero algunos profesionales de las comunicaciones están a favor de acercamientos cordiales, en los cuales tratan de manejar el mensaje con sugerencias, breves reuniones o acceso. No es el caso de Sellers.
Reporteros de la capital en Baton Rouge recuerdan a Sellers como una guardiana que con frecuencia prefería gritar en vez de conversar y que en ocasiones, literalmente, usaba su cuerpo para evitar que los reporteros se acercaran demasiado al gobernador Jindal para hacerle preguntas.
“Sin la menor duda adoptó una postura más agresiva ante la prensa de la que nunca antes se vio en el Capitolio”, dijo Jan Moller, ex reportera del periódico New Orleans Times-Picayune quien describió a Sellers con respeto a pesar de que su estilo agresivo cambió “de forma permanente la cultura del gobierno y las relaciones con la prensa” en Baton Rouge.
“Era una defensora celosa de los intereses de Bobby Jindal todo el tiempo, tremendamente protectora de su jefe”, observó Moller, que en la actualidad trabaja en Louisiana Budget Project, una organización no partidista. “No era alguien que tratara de defenderse a sí misma. Todo lo que hacía estaba en función de Bobby Jindal”.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de febrero de 2015, 10:46 p. m. with the headline "Melissa Sellers, el poder detrás del gobernador Scott."