Sur de la Florida

Pérdidas económicas por el zika en el Caribe no son buen augurio para Miami

Una playa de Puerto Rico, cuya industria turística es uno de los renglones económicos fundamentales del país.
Una playa de Puerto Rico, cuya industria turística es uno de los renglones económicos fundamentales del país.

En momentos en que Puerto Rico sigue abrumado por una fuerte recesión, el turismo ha sido el único rubro económico destacado, con un aumento en la cantidad de visitantes e ingresos en los últimos tres años.

Eso fue hasta febrero, cuando comenzó el brote del virus del zika.

Desde comienzos de este año, el Caribe ha sido afectado por cancelaciones de viajes, menos turistas e ingresos, todo debido al virus, una pérdida económica importante en una región que depende del turismo. Y Puerto Rico es el país caribeño que más ha sufrido las consecuencias.

En febrero, el Dr. Thomas Frieden, director de los Centros de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), visitó la isla y emitió una desalentadora proyección: unas 700,000 personas –equivalente al 20 por ciento de la población puertorriqueña– pudiera quedar infectada por el zika para finales de este año, sobre la base de brotes de enfermedades similares trasmitidas por mosquitos, como el chikunguña y el dengue.

La cantidad de casos ha resultado ser menor. Seis meses después, sólo una pequeña fracción –menos de 0.5 por ciento de la población de 3.5 millones de habitantes de Puerto Rico– han contraído el virus, para un total de 8,766 casos confirmados hasta finales de julio, según las estadísticas más recientes del Departamento de Salud de Puerto Rico. La gran mayoría de los casos son autóctonos.

Pero después de publicarse las proyecciones del CDC, la cantidad de turistas que viajan a Puerto Rico bajó significativamente. En enero, los registros en hoteles habían aumentado 10.9 por ciento sobre el año anterior, pero en febrero esa alza fue de solamente 1.3 por ciento, según la Compañía de Turismo de Puerto Rico. Para marzo, la cifra bajó a números negativos, con un descenso de 1.6 por ciento en comparación con el mismo período del año anterior.

Entre marzo y mayo, 35 grupos cancelaron viajes a la isla planeados para el 2017 y el 2018, incluidas convenciones de entre 1,500 y 2,000 personas. Eso resultó en una pérdida de 42,000 noches-habitación, según Meet Puerto Rico, la organización de promoción de reuniones y convenciones en la isla.

“En esos primeros meses se creó mucho temor”, dijo Clarisa Jiménez, presidenta y principal funcionaria ejecutiva de la Asociación de Hoteles y Turismo de Puerto Rico. “Esas proyecciones nos hicieron daño, la gente se asustó”.

Como Puerto Rico es un territorio estadounidense, sus problemas con el zika han recibido una fuerte atención de los medios en Estados Unidos, el principal mercado del sector turístico de la isla. A medida que el virus se propagó por la región, las noticias negativas aumentaron. Se han reportado casos de zika en 25 países del Caribe, informa el CDC.

Desde esta primavera, Puerto Rico ha trabajado por compensar esas pérdidas con promociones de precios meses antes de lo normal, ofreciendo capacitación a los hoteleros e información sobre el virus a los viajeros.

Aunque expertos en turismo de la isla dicen que el sector está volviendo a su nivel de antes del brote, un reciente aumento en los casos del virus amenaza con echar atrás lo recuperado.

Un estudio publicado por el CDC la semana pasada concluyó que la cantidad de casos en Puerto Rico ha aumentado constantemente desde abril, con un alza de ocho veces entre febrero y junio, y advierte que cientos de niños pudieran nacer con microcefalia el próximo año.

“La prevalencia de infección del virus del Zika en Puerto Rico es sustancial y va en aumento”, indicó el CDC en el informe.

Los problemas de Puerto Rico ofrecen una ventana al riesgo que corre el sector turístico de Miami-Dade, que mueve $25,000 millones al año, en momentos que el brote cambia de una mayoría de casos importados por viajeros a una situación en que las personas se infectan aquí mismo.

Un nuevo tipo de epidemia

El Caribe no es extraño a enfermedades trasmitidas por mosquitos. La región se ha enfrentado al chikunguña, el dengue y la malaria. Pero el nivel de histeria sobre el zika es diferente porque afecta a la población más vulnerable: los recién nacidos.

Si una mujer embarazada se infecta, particularmente en los primeros dos trimestres, el zika puede afectar significativamente el desarrollo del feto, y con frecuencia provoca defectos cerebrales.

“La diferencia del zika [en comparación con otras enfermedades trasmitidas por mosquitos en el Caribe] son sus ramificaciones”, dijo Beverly Nicholson-Doty, comisionada de Turismo de las Islas Vírgenes Estadounidenses. “Esta es una zona donde la gente tiende a preocuparse más, y con todo derecho”.

Ese temor ha agregado un factor más de dificultad en un reto que por lo demás es rutina en la región.

Durante el primer trimestre de este año, cuando la preocupación ante el virus se disparó, las Islas Vírgenes Estadounidenses perdieron más de $250,000 en cancelaciones, dijo Nicholson-Doty. La mayoría de esas cancelaciones fueron en el robusto negocio de bodas, en que participa un alto porcentaje de mujeres en edad fértil.

En realidad, el número de casos en las Islas Vírgenes Estadounidenses es relativamente pequeño. Según el CDC, sólo se han reportado 22 casos, de los cuales 21 fueron por trasmisión de mosquitos en la propia región.

Incluso en la República Dominicana, que recientemente generó titulares con punto importante de infección del virus entre viajeros de Estados Unidos, la situación está más bien controlada. Durante los primeros seis meses del año, el país tuvo un aumento de visitantes del 6.5 por ciento, un récord de 3 millones de viajeros. Se espera que ese aumento se mantenga.

Amenaza en Puerto Rico

Pero mientras el resto del Caribe respira aliviado, Puerto Rico no.

Incluso pequeñas señales de mejoría no son suficientes para interrumpir una fuerte campaña contra el virus.

“No estamos reduciendo el volumen de los mensajes, seguimos propagando las advertencias”, dijo Ingrid Rivera Rocafort, directora ejecutiva de la Compañía de Turismo de Puerto Rico, la agencia oficial de promoción turística de la isla.

El mensaje: la isla combate con fuerza el zika a diario, y los viajeros pueden disfrutar de unas vacaciones sin preocupación en Puerto Rico, excepto las mujeres en edad fértil.

Los hoteles regalan repelente para los mosquitos en el vestíbulo y fumigan las áreas exteriores cada tres meses, según las normas del CDC, dijo Jiménez, de la asociación de turismo de la isla. La organización celebra seminarios regulares con hoteleros sobre las medidas para combatir el virus.

Y parece que el mensaje está llegando. La ocupación en los hoteles está en aproximadamente 71 por ciento, al mismo nivel del 2015, y la cifra de turistas que visitaron el país entre enero y abril fue 2.8 por ciento más que el mismo período del año pasado.

Mientras tanto, aunque la batalla contra el zika se mantiene, las preocupaciones de los viajeros no han cedido.

Pero esa preocupación ha comenzado a echar raíces en territorio continental desde que 21 casos de zika de trasmisión local se han identificado en el sur de la Florida, la mayoría en el popular vecindario de Wynwood.

En respuesta, el CDC ha emitido advertencias de viaje sin precedentes dentro de Estados Unidos, y aconseja a las mujeres embarazadas, además de las que estén planeando quedar embarazadas, que no visiten un área de una milla cuadrada de Wynwood que está infectada. (El CDC también ha emitido advertencias de viaje sobre dos docenas de países caribeños afectados por el zika).

Las autoridades de Salud de Nueva York, Gran Bretaña, Canadá, Francia y Alemania han emitido advertencias similares.

Y el impacto se refleja en las cifras: los ingresos por habitación, una medida clave del sector, bajaron 3.2 por ciento en Miami durante la primera semana de agosto, según Smith Travel Report.

Pero Rolando Aedo, jefe de Mercadotecnia de la Oficina de Convenciones y Visitantes del Gran Miami, dijo que otros factores pueden influir, como un fuerte aumento en la cantidad de habitaciones disponibles este año, que ha hecho bajar los precios.

“Nuestra mayor preocupación es que los viajeros no tengan toda la información que deben”, dijo Aedo. “Hay muchos factores que han contribuido a la presión sobre los precios de las habitaciones y el índice de ocupación”.

Pero en Wynwood el efecto es palpable. Las áreas al aire libre de los restaurantes están vacías, los autobuses de turistas llevan los viajeros a otras zonas y las calles, que siempre están llenas de visitantes tomando fotos de los enormes murales, se ven mucho menos concurridas.

Al preguntársele si está preocupado que el zika a final de cuentas puedas afectar a la industria turística de Miami, Aedo respondió directamente: “Sí”.

Jacqueline Charles, reportera del Miami Herald, contribuyó a este artículo.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de agosto de 2016, 5:14 p. m. with the headline "Pérdidas económicas por el zika en el Caribe no son buen augurio para Miami."

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