Sur de la Florida

Medio siglo con las flores colombianas para San Valentín en Miami


Una empleada trabaja en un vivero de flores en las afueras de Medellín. Colombia envía unos 500 millones de flores a Estados Unidos solo por San Valentín.
Una empleada trabaja en un vivero de flores en las afueras de Medellín. Colombia envía unos 500 millones de flores a Estados Unidos solo por San Valentín. Miami Herald

El complejo industrial del Día de San Valentín, completo con las obligatorias rosas rojas y bouquets de flores, tiene una deuda con las extensas sabanas que rodean la ciudad de Bogotá.

Hace 50 años, Colombia envió su primer cargamento de flores frescas a Miami (claveles por un valor de $20,000) y de este modo comenzó una industria multimillonaria.

En apenas unas décadas, las flores en Estados Unidos pasaron de ser artículos de lujo que solamente se vendían en florerías y en tiendas especializadas a ser artículos que hoy día se venden en cualquier parte, desde supermercados y gasolineras hasta en medio de los semáforos.

Con el tiempo, este país andino se convirtió en un poderoso centro global de venta de flores: este año Colombia exportará 500 millones de flores para el Día de San Valentín, y tres de cada cuatro envíos de flores para la ocasión vienen de sus jardines.

La historia de cómo Colombia se volvió el segundo exportador más grande del mundo y por el camino cambió las costumbres de los norteamericanos puede conocerse siguiéndoles los pasos a un puñado de empresarios aventureros, a un precoz estudiante universitario y a la política estadounidense de la Guerra Fría.

El padrino del comercio de flores del país fue, según muchos, Edgar Wells, colombiano de descendencia inglesa, que vio los astronómicos precios que tenían las flores en Washington, D.C., y se dio cuenta de la formidable oportunidad comercial que había.

En aquella época, la mayor parte de las flores frescas que se vendían en el país venían de California y Colorado, pero eran escasas, caras y reservadas para ocasiones especiales.

Wells regresó a casa, fundó Flores Colombianas, y mandó su primer envío a Miami en octubre de 1965.

“Wells tenía grandes ideas”, dijo Charles Weston, de 83 años, que comenzó a administrar Flores Colombianas en 1969. “Se percató de que Washington estaba lleno de damas de sociedad que iban a fiestas y se regalaban flores unas a otras. Y pensó que debía entrar al negocio”.

El momento en que lo hizo no pudo ser mejor. En 1961, el presidente John F. Kennedy creó la Alianza para el Progreso cuyo objetivo era contener la amenaza comunista continental aumentando la cooperación entre EEUU y Latinoamérica. Colombia era ideal para el esfuerzo y Kennedy llegó aquí en diciembre de ese año. Tan importante fue su visita, que el barrio más poblado de Bogotá se llama Ciudad Kennedy.

Fue el mismo año que también se creó la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) y entre sus primeras tareas estaba ayudar a Colombia a desarrollar su industria agrícola, dijo Michael Conlon, consejero de Agricultura de la Embajada de EEUU.

“De modo que el gobierno gastó cientos de millones de dólares durante los años 60 trabajando en la agricultura y enfocándose en exportaciones agrícolas no tradicionales”, explicó.

En 1966, la USAID patrocinó la llamada “Misión Nebraska”, que llevó a investigadores universitarios y expertos en la agricultura a Colombia para brindar asistencia técnica. En ese grupo había un estudiante de la Universidad Estatal de Colorado llamado David Cheever. Inspirado por el trabajo de Wells, Cheever escribió su tesis de maestría en 1967.

Cheever vio la oportunidad en la ubicación de Colombia, sus altas planicies y su cercanía a EEUU con vuelos diarios a Miami.

La tesis de Cheever ayudó a delimitar la época de los agricultores modernos. John Vaughan, colombiano de raíz inglesa, ayudaba a su padre en la ganadería y la cosecha de algodón cuando decidió que quería entrar en el nuevo y “fascinante” sector. En 1969, él y dos hermanos comenzaron a sembrar claveles en unas 2.5 hectáreas.

En aquel momento, había sólo otras dos compañías dedicadas al cultivo de flores, entre ellas Flores Colombianas, pero el negocio era muy próspero. Cheever –en lo que, quizás, ha sido el mejor uso de una educación universitaria– puso su tesis a prueba al fundar ese año Flor América.

Los primeros años estuvieron llenos de dificultades y de errores. Vaughan recuerda llevar personalmente cargamentos de flores a Miami. Hubo una ocasión, en el sur de la Florida, que se puso a buscar por toda la guía telefónica a compradores potenciales para sus claveles. De igual modo, Vaughan ayudó a convencer a tiendas y supermercados de que tenía sentido la venta de flores.

“Trabajaban por el pie cuadrado”, dijo al hablar de compañías como Costco y Walmart. “De manera que teníamos que demostrarles que era mejor tener flores que, digamos, sopas Campbell. Era difícil vender”.

El panorama comenzó a mejorar a principios de los años 70 cuando Weston, con Flores Colombianas, fundó El Dorado Trading Company en Miami.

A partir de ese momento, la industria no ha hecho más que crecer. En la actualidad, se estima que hay 350 cultivadores de flores en Colombia que emplean a 130,000 trabajadores. En el 2013, la industria envió 200,000 toneladas de flores por un valor de alrededor de $1,300 millones.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de febrero de 2015, 10:36 p. m. with the headline "Medio siglo con las flores colombianas para San Valentín en Miami."

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