Inmigración

Derechos adquiridos usted no tiene, pero parece visionario

Estimado señor Rosenow: Cada vez que puedo, pues aunque no vivo en Estados Unidos, ni accedo fácil a la internet, leo su columna, que además de instructiva y amena, tiene un toque de humor que la distingue. En una de ellas, del año 2008, leo (en búsqueda de un tópico en Google), que el tiempo de “un año y un día” que aplica para que se pueda acceder a la Ley de Ajuste Cubano puede ser discontinuo.

¿Debo entender que puede valer la suma del tiempo que el solicitante haya estado físicamente en Estados Unidos en diferentes años? Quiero decir, si una persona ha estado 3 meses, en 1995, 3 meses en 2000, 3 meses más en 2002, y otros 3 meses en 2009, seria considerado como un año de estancia física a los efectos de esa ley?

Le ruego no hacer público mi nombre. Mi interés es sólo saber si es ó no es así. Le agradezco mucho su atención.

“R.” (vía correo electrónico).

Usted, estimado don R., es un minimalist, y aunque nunca he visto el uso de esa palabra en español, debería poder decirse, un minimalista...

¿Qué es, pues, un minimalist?! La definición más simple (aunque no simplista...) es: aquel que reduce las acciones de su vida a lo mínimo, lo más pequeño, lo más reducido posible. Aunque en términos de arte (especialmente, pintura), minimalist describe al pintor que escoge pintar el objeto que desea representar en el menor número posible de trazos de su pincel, brocha, lápiz ó instrumento que utilice, el minimalismo no se limita al venerable arte de la pinura, sino cubre diversas otras formas de expresión, como, por ejemplo, una pieza de concierto de Schonemann donde el pianista se sienta al piano frente a su numeroso auditorio, ceremoniosamente toca una sola tecla del instrumento, se levanta y se marcha (!) ó como el poeta japonés que escribe un poema de dos l líneas, y agrega una breve tercera línea de conclusión – el haiko, ó como el gran poeta Henry David Thoreau cuando plasmó toda su filosofía existencial en tan sólo una línea: “Simplify, simplify...!” (¡Simplifica, simplifica...!”)

Así también usted, apreciado amigo lector (y preguntista, por reconocer su vocación), me ha escrito, ¡con la firma más breve de las más de 50,000 cartas que he recibido en los 30-y-tantos años desde que pergeño esta sección del periódico...! Me han escrito docenas de señoras que no se identifican con más que un par de mayúsculas (F.M., nombre real: Fernanda Martínez, valga el ejemplo). Pero, a tono de brevedad, sólo lo superaría a usted algún Isaac, ó Ignacio, ó Isidoro (mi abuelo paterno, q.e.p.d.) quien, emulando su estilo, se firmara “I.”, la más flaca de las letras del alfabeto hispano...

Ahora sí, a lo gordo, es decir, a lo concreto. Como lo resume, con plausible brevedad, mi consorte, “T., en cuya frente el cielo e.” (empieza, claro está), la opinión de ella es que no se puede estirar el cómputo de su residencia (???!) a la manera que el lector lo propone, ya que es al revés: tomar residencia aquí implica cosas tales como rentar un lugar, abrir una cuenta en un banco ó un negocio, adquirir un vehículo y obtener licencia de conducirlo, etc. etc., y salidas casuales e inocentes, con demostrada disposición a regresar y reasumir aquí la existencia cotidiana.

En términos ya más técnicos, el Código Federal de Reglamentos (8 C.F.R. 245.2 et. seq.), define y describe las ausencias temporales tolerables, ó sea, aquellas que no rompen el esquema del ser humano que reside en una comunidad. En ningún caso, alguna de ellas podría exceder 6 meses de ausencia. Usted ladinamente enumera los diversos períodos de presencia que ha tenido a lo largo de más de 20 años, pero la ley lo hace al revés – ella mira hacia sus períodos de ausencia, que son de años entre una que otra visita que usted hizo a Estados Unidos.

En resumen, usted, como cubano, tiene grandes privilegios inmigratorios. Lo que no ha tenido es voluntad de venir a residir acá. A lo mejor usted es un visionario, mire no más hoy como están las cosas: ¡conversando! entre sí los dos países. O tempora, o mores... “Sancho, ¿qué más cosas vedremos?!”...

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de febrero de 2015 a las 7:17 p. m. con el titular "Derechos adquiridos usted no tiene, pero parece visionario."

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