Inmigración

Usted no puede, ni yo tampoco, pero Dios, sí...

Estimado señor Manfred Rosenow: Un saludo para usted y su señora esposa de parte de una dominicana. Le felicito por su sección en el periódico donde orienta a sus lectores sobre asuntos de inmigración, combinando lo anecdótico, la referencia literaria, el conocimiento legal y el humor.

Le escribo para solicitarle un consejo sobre el caso que me preocupa. En el año 2002 pedí a mis dos hermanas con el fin de obtener la residencia permanente y vivir en este maravilloso país. Después de una espera de años, ambas peticiones fueron aprobadas y están a la espera de una visa de inmigrante disponible. No he tenido noticias recientes, pero según he sabido, la visa de inmigrante sería posible a finales de este año ó el siguiente. En el momento de mi petición en 2002 no pensé que la espera llevaría tantos años.

Ahora no me encuentro en una situación favorable, tengo 62 años, estoy retirada con una modesta pensión, y con una salud regular. En consecuencia, pienso que no podría asumir la responsabilidad de firmar la affidavit necesaria para apoyar la petición de mis hermanas, ambas en edad de retiro. Mis preguntas son: ¿Pueden ellas obtener la residencia sin la affidavit firmada por mi? ¿Puedo yo cancelar las peticiones en este momento? ¿Qué debo hacer con este fin?

Me despido muy agradecida por su atención a la presente.

“Gardenia del Campo” (seudónimo), (vía correo electrónico).

Bella carta, muy en armonía con una bella personalidad, la suya. Siempre admiré el gracejo de sus conciudadanas dominicanas y usted no es ninguna excepción de este rasgo distintivo de las quisqueyanas, como reza el pintoresco gentilicio de las damas de esa hermosa isla.

Todo lo que usted escribe y describe en su apreciada presentación es correcto, es concreto, y es humano. ¡Cuánto querríamos que el decurso de la vida fuera siempre ascendente, que el pasar del tiempo resultara en que nos tornáramos más conscientes, más sabios, más útiles! Que viviéramos para siempre, y siempre en sentido positivo... ¡Ilusión! E imposibilidad: ya el planeta Tierra, con sus 8,000 millones de habitantes, está que no cabemos, pero si no existiera la muerte ¡seríamos, matemáticamente, al menos 20 veces más, de acuerdo a las proyecciones y extrapolaciones de los entendidos! De ahí que el más sabio de todos los libros – la Biblia – nos diga que la vida regular de los seres humanos sean 70 años, y la de los más robustos, 80...

Pero usted no me escribió para que yo le contestara con filosofismos, sino para informarle de sus posibles alternativas inmigratorias en torno de sus dos hermanas. Realidad: que usted, con la situación financiera que padece, no es que no quiera, sino que no puede, sin entrar en más detalles, llevar a feliz término la inmigración de sus dos hermanas a Estados Unidos. ¿Retirar las dos peticiones aprobadas que pronto serán válidas para ellas inmigrar? Mi recomendación: aunque podría hacerlo, no lo haga. Luce feo y es innecesario: morirán por sí solas cuando usted muera, y antes de ello, no le harán daño a nadie.

Obviamente, preguntará usted, “y las hermanas, ¿qué?” Respuesta: las hermanas seguirán pendientes de que se presente alguna solución (??!) a su larga espera... En el cuadro que describe su carta, esa solución no se avizora... Pero nosotros no somos los dueños ni los directores de nuestro destino. ¡Cualquier cosa puede pasar! Usted podría ganarse la lotería, aun sin jamás comprar el billete (podría encontrarlo a sus pies por la calle...) Las leyes de inmigración respecto al affidávit pudieran cambiar (aunque no lo considero probable). Pero antes que todo lo anterior ocurra algún lector financieramente capacitado pudiera otorgarle su copatrocinio... y asunto resuelto. En otras palabras, con la ayuda de Dios todo es posible. ¿Acaso no salvó la vida de los primogénitos cuando el faraón egipcio los mandó matar? ¿Acaso no abrió las aguas del mar para que los judíos que huían pudieran pasar rumbo a la Tierra Prometida? 3,000 años depués – hoy— todavía están allí...

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de febrero de 2015, 7:08 p. m. with the headline "Usted no puede, ni yo tampoco, pero Dios, sí...."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA