Inmigración

LÍNEA DE INMIGRACIÓN: No está fácil, pero hay por donde hacerle la lucha

Doctor Rosenow: Lo sigo por el Nuevo Herald. Necesito lo más urgente que se pueda una consulta personal con usted para que me ayude con mi caso, que es el siguiente:

Yo reclamé a mi hermana en Cuba con su esposo. Ellos son jóvenes, 45 y 37 años, respectivamente, esa es su edad y la entrevista fue el día 29 de enero. Ayer la citaron para la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana y les dijeron que estaba denegado su caso porque ellos pensaban que ella pediría ayuda de manutención al gobierno. Necesito hablar con usted personalmente en su oficina lo antes posible.

Yo estoy desesperada. Tengo 90 días para apelar, pero lo quiero hacer cuanto antes. Envíeme su dirección de consulta por favor. ¡Perdóneme, es que estoy muy nerviosa y desesperada! Nuestros padres se mataron en un accidente en 1984, éramos muy jóvenes y solamente nos tenemos a nosotras. Esta situación me deprime mucho, ¡perdóneme y gracias! Espero su respuesta. Atentamente,

Y. L., (vía correo electrónico)

Gracias, estimada Y.L., por su desesperada carta, la cual no habría surgido si usted hubiera hecho lo prudente antes de lanzarse a una gestión tan importante para toda su familia: consultar a un buen abogado de inmigración (no a un “notario” o tinterillo) en un proceso de tanta importancia para todos los involucrados.

La única excusa para su alegre pero muy desaconsejable iniciativa (vea no más cuanta desesperación y lágrimas estaban en juego...) es que a las personas con quien usted compartió su proyecto, a todas les pareció fácil y bien, cuando la realidad (digo mal, las realidades) son, por lo menos, dos: primero que cada caso es individual, y no hay otro caso que le sea idéntico, y segundo, da pena decirlo, pero es así, cada cubano está convencido de que “se las sabe todas”, y que su propio caso, aunque favorablemente resuelto, es una pauta para todos los demás... No es así.

Cuba es el único país del mundo para el cual las autoridades de inmigración han establecido (¡gloria a Dios!) normas y procedimientos singulares, orientados, en general, a facilitarles la vida a los agobiados cubanos, sujetos durante medio siglo, en el 99 por ciento de los casos, a la bota militar y arbitraria del implacable castrismo. ¡Ojo! Aun esa ventaja que informa casi sin excepción al trato de los desesperados cubanos que huyen del comunismo, está en estos momentos (desde el 17 de diciembre para acá) sujeta a nuevos cambios y variantes, confiadamente favorables para los cubanos que con desespero buscan la salida. Pero no le gasto más espacio a estos comentarios, para enfocar hasta donde se pueda las dificultades – y las soluciones – al caso que la agobia.

Todo exranjero que solicita inmigrar a Estados Unidos está obligado a demostrarle al consulado donde tramita el caso que no vendrá a este país a constituirse en carga pública. Para eso está el affidávit of support (garantía de sostenimiento) del peticionario. Los affidávit (formularios I-134) que usted presentó por ellos (su hermana, el esposo, y la niña) eran claramente débiles (pocos ingresos para tanta carga). Para conjurar este problema existen dos soluciones: (1) conseguir que otra persona económicamente capaz (no importa si es o no familiar o amigo) presente un affidávit adicional que subsane el defecto, o (2) que el beneficiario demuestre, a satisfacción del cónsul, que él y/o ella mismos tienen preparación y expectativa de poder sostenerse por sí mismos.

Examinando los papeles que usted me dio a conocer, su cuñado, aunque allá auxiliar paramédico (que aquí no puede hacerlo por la libre), también es un hábil handyman, ocupación que aquí siempre tiene campo propicio. Su hermana, paralelamente, es allá una profesora, que aquí tiene sus propias oportunidades de trabajo...

No es fácil, pero esas capacidades, debidamente presentadas, más otros factores que sería largo aquí enumerar, pueden (¡ojalá!) vencer el obstáculo que acabó con su dormir tranquila. Le dieron 90 días de plazo para una reconsideración. ¡Venga a verme y lucharemos contra el monstruo!

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de febrero de 2015, 7:48 p. m. with the headline "LÍNEA DE INMIGRACIÓN: No está fácil, pero hay por donde hacerle la lucha."

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