Inmigración

Delenda Carthago!? No creo que Catón murió feliz...

Estimado señor Rosenow: Motiva esta corta misiva solicitar información de cómo debo proceder. Resulta y sucede que siendo ciudadana naturalizada de este hermoso país llamado Estados Unidos, pedí a varios familiares, algunos de los cuales incluso se han hecho ciudadanos también, pero me han pagado muy mal – su forma de agradecer por el favor que les hice ha sido insultos y peleas constantes.

Mi inquietud es, ¿hay alguna forma que yo pueda anularles las visas y hasta la ciudadanía para recuperar mi tranquilidad? Cordialmente, “Larissa”, (vía correo electrónico)

Las asociaciones del pensamiento son un fenómeno sicológico interesante, pero muchas veces un tanto misterioso y hasta desconcertante. ¿Qué tiene que ver, por ejemplo, usted, apreciada Larissa, con Catón, el Mayor, (Cato, the Elder (234-149 A.C.), senador de la República (y no de la Florida, ni aun del augusto Senado federal de Estados Unidos), sino del senado de Roma (000-000 A.C.) cuando aquella ciudad no era, como lo es hoy, simplemente la capital de Italia, sino la orbe dominante de todo el impresionante mundo de su tiempo?!

Nada que ver, obviamente. ¿De dónde, entonces, surge el lazo síquico entre el antiquísimo personaje citado, y la dama que tan “cordialmente” me escribe?! La clave: Delenda Carthago! (¡Destruid a Cartago!), invocación perpetua de aquel político romano con la que él cerraba todos sus discursos, con referencia al único poder – la ciudad de Cartago – que rivalizaba y guerreaba por largo tiempo con los romanos por la supremacía del mundo civilizado de aquella remota época...

Usted, apreciada Larissa, se inventó su propia Cartago... Lo único que aflora en su pensamiento es la venganza. Usted se siente perjudicada, herida, lastimada, por la ingratitud de las personas a quienes tanto ayudó a reunirse con usted en este Primer País del Mundo. ¿Tiene usted razón? Seguramente que sí. ¿Dónde está su error? En creer que si usted se desquita – ¡y tremendo desquite: desposeerlos de la ciudadanía adquirida, arrojarlos a la hoguera de la vida, y que paguen! – usted, a la larga, se va a sentir mejor. ¿Está segura?! Yo, con perdón suyo, creo lo contrario. Creo que si en su lecho de muerte – no mañana, ni pasado mañana, sino al final de su vida (a todos nos toca algún día)—si usted ahora fustiga, destruye, y ahorca a todos esos desagradecidos, usted se va a sentir, no contenta, sino extraordinariamente mal, cosa que yo le deseo todo lo contrario...

Apreciado doctor Rosenow: Anteriormente le escribí una carta pidiendo su opinión acerca de mi caso, pero no le escribí completa la información.

Fui deportado en el 2006, por negación de asilo político, así que el próximo año cumpliré los 10 años de castigo. Nunca tuve problemas de ninguna índole, y pagué taxes todo el tiempo.

Mi novia es ciudadana americana, y queremos preguntarle si ella puede hacer una petición por mí, si eso es posible; y si ustedes tomarían el caso, pues entiendo que no es un trámite fácil. Le agradezco, doctor Rosenow, de todo corazón.

“Anónimo”, (vía correo electrónico)

Si la relación que usted dice tener con su novia ciudadana “americana” (??!) es real, es auténtica, y no simplemente una idea de cómo regresar a Estados Unidos, no le veo problema alguno. Para precisar, comencemos con que usted no fue “castigado” con 10 años de inadmisibilidad porque le negaron su solicitud de asilo, sino porque, tras de la negación, usted quedó “en el aire” – no tenía estatus inmigratorio alguno que le permitiera seguir legalmente en Estados Unidos, a menos que (!) el juez determinara que su pedido de asilo era frívolo y falso, lo que sí conlleva la sanción que usted describe.

Normalmente, cuando el preso sale de la cárcel después de pagar su delito, su cuenta con la justicia quedó cancelada. Así y todo, necesito que su prometida me traiga todos sus documentos, para darle una opinión definitiva.

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de marzo de 2015, 8:58 p. m. with the headline "Delenda Carthago!? No creo que Catón murió feliz...."

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