Soy una especie de levootorinolaringólogo legal, perdone usted
Dr. Rosenow: Reciba un cordial saludo. Desde que lo conocí a través de sus orientaciones en El Nuevo Herald, Línea de Inmigración, he sido una seguidora suya. Yo sé que usted se especializa en inmigración, pero necesito ayuda en un tópico diferente.
Soy venezolana y vivo aquí con mi hija. Como es conocida la situación de mi país, existe un supercontrol de cambio. Tuve una emergencia legal (el divorcio de mi única hija, por cierto, muy conflictivo durante 3 años), lo que me llevó a acudir al mercado paralelo a través de una persona, cuya condición era depositar en su cuenta dinero, para luego darme los dólares. Pasó un año, y nada. De tanto atacarla, me regresó un cheque personal con la cantidad que deposité (294.000 BsF, = US$ 30.000, constatado y certificado a 9.8X$ en ese tiempo. Cuando fui al banco, el cheque carecía de fondos, lo que luego fue constatado y certificado por la Notaria Pública Quinta de la ciudad de Valencia, Edo. Carabobo.
Fui a su casa, pero ya se había venido a vivir a Miami, donde actualmente reside después de estafar a varias personas en Venezuela.
¿Usted podría orientarme si desde el punto de vista legal, puedo recuperar ese dinero aquí en Estados Unidos? Le agradezco la colaboración que usted pueda prestarme.
“Madre desesperada” (vía correo electrónico).
Como usted, estimada doña M.D., me plantea su pregunta con abundancia de datos numéricos, voy a tomarme la libertad de responderle en similar estilo. Calculo que entre los, a grosso modo, 340 millones de habitantes presentes en este momento en Estados Unidos, el 51.8 por ciento son del sexo femenino, y de ellas el 31.5 por ciento de ellas son madres de entre uno (ó una) hasta cinco hijos (ó hijas). También creo poder asegurarle que al menos una fracción de 14.8 por ciento de ellas son madres en diversos estados de desesperación por la situación (ó la condcta) de sus “retoñas”. (Ahora está de moda hablar de millones y millonas, así como de de penas y, perdón, penes, en una simplificación gramatical propiciada públicamente por alta fuente, nada menos que el eximio Presidente de su país, Nicolás Maduro.)
Entonces, como diría mi colega periodista Jorge Ramos, Al Punto. Ocurre que yo, como abogado, soy una especie de médico especializado en afecciones de la ventanilla izquierda de la nariz, en otras palabras, un levootorinolaringólogo. En términos legales, me especializo y me limito a temas de inmigración. Para ser confiable en tan extensa y compleja materia, excluyo de mis neuronas cualquier otro campo legal (no hago casos de almirantazgo, de derecho sideral, u otras especialidades de mi extensa profesión).
Usted no me consulta de problema inmigratorio alguno, sino del alcance legal de la cobranza forzosa en Estados Unidos de una deuda (más bien, de una estafa) en torno a un intercambio de bolívares fuertes por dólares estadounidenses. El venerado Libertador Simón Bolívar (“... Si mi muerte contribuye a que cesen los pardos y se consolide la unión, etc.”), nunca se imaginó que su ilustre apellido sonara vinculado a un pleito de señoras entre una atribulada madre venezolana y una aprovechada cambista fugitiva con 294,000 BsF en la bolsa...
En conclusión, igual que a todos mis lectores con auténticos problemas de inmigración, deseo a usted lo mejor, pero prudentemente me abstengo de extralimitarme a terrenos tan desviados de mi cotidiana práctica profesional...
Nota de agradecimiento: A todos mis amables lectores que me inundan sin cesar de comentarios tan elogiosos como inmerecidos acerca de mis consejos en materia inmigratoria, prometo contestar individualmente sus amables cartas, e-mails, y mensajes electrónicos a la medida, un tanto restringida, que mi limitada salud me lo permita. De hecho, y esto especialmente en cuanto a mis amables lectores cubanos, los 18 meses de tratos secretos tras bambalinas, apenas ahora se están revelando, y la actitud abierta y conciliatoria de nuestro Presidente Barack Obama es un paso que promete esperar un pronto futuro mejor...
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de abril de 2015, 4:51 p. m. with the headline "Soy una especie de levootorinolaringólogo legal, perdone usted."