LÍNEA DE INMIGRACIÓN: Su niño tiene camino fácil hacia su propia ciudadanía
(Carta original en inglés.) Hola, me llamo Monika. Soy de las Filipinas y me entero de que usted puede contestar preguntas de inmigración.
En la actualidad soy ciudadana estadounidense desde noviembre del 2010. Pude obtener esta ciudadanía porque estoy prestando servicio en la Marina de Estados Unidos desde esa fecha. Tengo un niño de 8 años viviendo en las Filipinas y he escuchado que una puede hacer ciudadanos a sus hijos aún sin que ellos estén viviendo en el país.
Exactamente, ¿qué debo hacer para que esto sea posible? Gracias de antemano por cualquier información que pueda darme. Atentamente,
Monika Diaz (vía correo electrónico)
First things first (primero que todo, lo primero), gracias, querida Monika, por su servicio militar a nuestro país. Esa contribución y el sacrificio inherente en ella –el riesgo de su propia vida—es lo máximo que una persona, doquiera que haya nacido, puede ofrecer a nuestra causa común, y de ahí la concesión automática de ciudadanía a los 3 años de servicio militar en tiempo de paz, o de la misma con un solo día de lo mismo en tiempo de guerra.
Parece mentira que tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) de la cual nos hicimos parte desde 1941 a raíz de Pearl Harbor, el alevoso ataque por sorpresa del Japón (tercer brazo del eje formado por ese país junto a la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini).
Hoy día, ¡qué tristeza!, seguimos en más guerras. Primero, la de Corea (1950-1953), tras de ella, la de Vietnam (1955-1975), y se acaban de cumplir 10 años desde que nuestros soldados hacen el sacrificio heroico en Afganistán y, un poco más recientemente, en Irak. Lo más actual que estamos arrastrados a participar es el surgimiento asesino del Estado Islámico (ISIS), que no tiene visos de terminar. Tras de la abolición del draft (circunscripción forzada), nuestras Fuerzas Armadas (el Ejército, la Infantería de Marina, la Marina misma (usted), la Aviación, y la Guardia Costera) son de inscripción voluntaria – Dios quiera no tengamos que volver a sorteo, si es que el nuevo gobierno partidista que tenemos en ciernes no nos arroja a alguna otra catástrofe inminente.
La situación de su hija, que antes de todo quiero decirle que es buena, requiere para su análisis un poco de “arqueología familiar”. (Arqueología, en general, es el estudio del pasado.) Aunque usted no alude a ello, usted, antes de ser, como lo es ahora, ciudadana estadounidense, tuvo que haber adquirido la residencia legal permanente (la green card) de Estados Unidos. ¿Por qué lo digo? Porque las fuerzas armadas no la habrían aceptado enrolarse como militar sin que lo fuera. Cómo adquirió esa residencia, su carta no da explicación alguna (más arqueología...), pero lo que sí es presumible es que la obtuvo junto con su niña como derivada natural de ese proceso.
Cuando una madre adquiere la residencia legal, automáticamente la adquieren junto a ella, como derivados, sus niños menores de 21 años de edad. Pero cuando una madre residente se naturaliza, sus niños (los menores de 18 años), no adquieren la ciudadanía como derivados, pero sí el derecho de también naturalizarse en cabeza propia si reúnen todas las condiciones para hacerlo (Sección 320 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad). Desde el año 2008 para acá, el Congreso amplió todo ese marco jurídico (Sección 322 de la ley), facilitándole la obtención de la ciudadanía a los niños de miembros de las fuerzas armadas. Las autoridades consulares estadounidenses están bien informadas de todas estas evoluciones, por lo cual, dadas mis limitaciones de espacio en esta columna, no entraré aquí en más detalles técnicos.
Basta que usted se acerque al consulado de Estados Unidos en Manila, capital de Filipinas, o al consulado americano que mas le convenga, o a la Línea de Ayuda para militares y sus familiares del USCIS, teléfono 1877 247 4645 y ellos lo asistirán con su solicitud con merecida facilidad y simpatía. Cuénteme después cómo le fue. Y como otro orgulloso ciudadano, ¡gracias una vez más por su servicio a nuestro gran país!
MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración.
Escríbale a
El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue,
Doral FL 33172
o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de abril de 2015, 6:04 p. m. with the headline "LÍNEA DE INMIGRACIÓN: Su niño tiene camino fácil hacia su propia ciudadanía."