Inmigración

Aspirante a ciudadanía nada en mar de tiburones

Señor Manfred Rosenow: Con el mayor respeto me dirijo a usted para que me ayude con mi ciudadanía.

Vine de Cuba en mayo del 2005, desde diciembre del mismo año soy residente. Me han informado que, si tengo Medicaid, algunas clínicas lo ayudan a uno con esos trámites. Me hice paciente de la clínica (omitido). Ellos me enviaron a un “nuevo logo”que radica en la clínica (omitido) llamada (omitido), sita en Coral Gables, Florida.

Dicho doctor ni me saludó y me preguntó con mala forma “Chico, ¿tu qué quieres? ¿A qué tu vienes aquí?” Luego me tomó los datos en una planilla y me dijo, “No queremos más ciudadanos”.Yo le contesté: “El Presidente Bush me dio visa para entrar legal a Estados Unidos. Volvió a decirme: “No queremos más ciudadanos”. Yo le contesto: “Ése es un derecho humano que tengo y ni el Presidente Obama me lo puede quitar”. Volvió a repetir lo mismo, y yo le contesté: “¿Quién es usted? Con la ayuda de Dios, me voy a hacer ciudadano” “No creas que esa clínica te va a ayudar, esos son unos descarados, ellos son unos fraudulentos, lo único que quieren ellos es sacar dinero a su Medicaid”, me replicó.

Yo necesito que usted me ayude y me oriente. ¿Qué debo hacer? ¿A dónde debo ir? Mi e-mail es (omitido), mi dirección es (omitida), mi celular es (omitido). Que Dios lo bendiga. Atentamente,

Silvio Gutiérrez López, Miami (vía correo electrónico).

Amigo Silvio, veo que fue accidentada su gestión con entidades y personas, cuyos nombres y apellidos concretos omito por cuanto no me parecería correcto que yo profiriera conclusiones acerca de una disputa tras de haber escuchado a sólo una de sus dos partes. Todo ello ilustra con creces el choque de dos culturas --algo así como juzgar la calidad del agua en el sitio donde el río desemboca en el mar. Allí – como en su carta--- no hay más que turbulencia y colisión de dos culturas, repito, amén de factores reales, tales como la abundancia de fraudes y otros desechos humanos que, desgraciadamente, pululan en nuestra ciudad.

No encuentro pista en su carta (usted no la suministra) acerca de si usted es un cubano joven, ó si usted está más cerca de mí en el aspecto generacional. Hago esta salvedad porque he aprendido que las expectativas sociales, culturales, y políticas de un cubano viejo (pre-1959) y las de un “hijo de la revolución” son bien diferentes. ¿Cuál es la norma central del cubano nuevo? “¡Resolver!” ¿Quién administra los recursos para hacerlo? El estado. (Su referencia a nuestros dos últimos presidentes sugiere lo segundo.) Pero todo eso es anodino. Usted ya está establecido aquí, es residente (legal permanente, presumo), y es hombre de e-mail y de celular. Habla de Medicaid (ayuda médica de emergencia) y no menciona el Medicare, que normalmente sólo se adquiere con 65 años de edad en adelante. Es loable su intención e impulso de adquirir la ciudadanía estadounidense. ¡Lo felicito! Con 10 años de residencia, su camino para hacerse ciudadano de nuestro país es aprendiendo inglés básico (si es que aún no lo tiene), suficiente para poder sostener la entrevista de conocimientos de cívica y de historia, así como para poder contestar las preguntas que el oficial entrevistador le haga sobre la información solicitada en el formulario N-400 (solicitud de naturalización). Si se dedica a tomar las clases de inglés que las escuelas públicas del condado de Miami-Dade ofrece para adultos, ó en su defecto, el Miami-Dade College, estoy seguro que va a poder tomar el examen de ciudadanía con éxito, a menos que usted tenga problemas de salud cerebral que le impidan aprender una nueva lengua.

El Servicio de Inmigración y Naturalización (USCIS) está prevenido contra las clínicas que ofrecen el servicio de tramitar la ciudadanía y obtener la excepción de pago del arancel de US$ 680. ¿Por qué? Porque algunas de estas instituciones son exactamente eso: una fábrica de fraudes que expiden certificaciones médicas con incapacidades ficticias, inventadas sólo con el objeto de incrementar su negocio facturándole al Medicaid.

Le recomiendo tener buen juicio... y mucho cuidado. Si siente que aún necesita más orientación, venga a verme. ¡Suerte!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de abril de 2015, 7:25 p. m. with the headline "Aspirante a ciudadanía nada en mar de tiburones."

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