Inmigración

Sus violaciones inmigratorias no ameritaban un perdón

Estimado doctor Manfred Rosenow: Le quería felicitar por sus muchas acertadas respuestas a las muchas cartas de gente que le escribe a usted con sus problemas de inmigración. Me gusta mucho leer sus respuestas.

Le pido ahora por favor su consejo. Resulta que he vivido en Australia por 10 años y ahora soy ciudadano australiano. Sin embargo, yo he permanecido en Nueva Jersey desde junio del 2003 hasta julio del 2004. En ese tiempo ingresé con mi pasaporte peruano y la visa B1/B2, la cual renové y no me quedé más días de los permitidos.

Ahora, muchos años más, resido legalmente en Canadá desde diciembre del año pasado, y hace pocos días intenté visitar a mi familia en Nueva Jersey. En ese fatídico día confesé verbalmente a un oficial de inmigración que yo había trabajado en Estados Unidos en esos días de hace más de una década. Lamentablemente fui procesado, me trataron mal, me negaron el ingreso al país, y me declararon inadmisible.

Le adjunto en confianza una copia de los documentos que me dieron. Le pido su ayuda para resolver este problema ya que, por supuesto, deseo volver a ver a mi familia, y también me será necesario por motivos de trabajo. Por favor, ayúdeme, le permito publicar esta carta, pero pido reserve mis datos personales. Best regards!

“Nombre omitido a solicitud”, B. Eng. (Electronics) M. Sc. (Telecommunications).

Toda carta de las muchas que recibo es para mí como una piedra preciosa que uno examina y que, más que un simple papel con letras, es un retrato sicológico de quien la escribe y la remite. De ahí que inveteradamente lo primero que hago es dar las gracias a quien ha depositado en mí su confianza contándome los tropiezos, problemas, y desilusiones que ha encontrado con las autoridades estadounidenses de inmigración.

Es comprensible que estas cosas ocurran, porque Estados Unidos —¡la patria del dólar!— es el polo magnético que atrae a gente de todo el mundo en sus búsquedas de superación, especialmente dados los desasosiegos que asolan a la gente en la gran mayoría de los países del Tercer Mundo.

Así y todo, es por lo menos sorprendente para mí que alguien que ostente ciudadanía de otro país excepcional como lo es Australia, emprenda acciones tan perturbadoras como las que su carta describe. Es inocuo y comprensible que usted deseara y haya cumplido visitar a sus familiares en Nueva Jersey, pero donde termina la inocencia y benignidad de su “visita” es en que ésta se prolongue por un año entero y de ahí le surja el impulso legalmente nefando -- de trabajar renumeradamente con visa de turismo (la B-2), ¡que claramente lo prohíbe!

Las leyes de inmigración existen precisamente para regular el número y la actividad de los millones de extranjeros que año tras año nos visitan. Si bien es sicológicamente explicable que lo hagan personas desesperadas (de países latinoamericanos, especialmente), me causa perplejidad que un profesional de su formación – licenciado (bachelor) en electrónica (??!) con postgrado (master) en ciencias (telecomunicaciones), alegremente emprenda el tortuoso camino de hacer caso omiso de nuestras leyes de inmigración. Ahí es donde cabe decir “algo huele mal en Dinamarca...” (Hamlet; Shakespeare).

Usted pidió admisión en Estados Unidos sin necesidad de visa por 90 días improrrogables bajo el programa ESTA (Sistema Electrónico de Control de Viajes). Pero cuando Inmigración lo sometió a interrogatorio, admitió haberse quedado acá por un año entero y trabajando remuneradamente (!!!). Sus aducidos motivos personales: “vine a visitar una tía”, quien, como tal, no podía pedirle residencia, y sin otro familiar alguno que pudiera hacerlo. En esas condiciones, un posible waiver ó perdón universal para no inmigrantes bajo la Sección 212(d)(3) de la Ley de Inmigración, el cual no es un derecho, sino un privilegio discrecional para casos meritorios, puede ser procesado ante el consulado de los Estados Unidos.

En resumen, no veo cómo poder ayudarle. Sus violaciones son protuberantes y sus meritos ningunos. ¡Lo siento mucho!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de mayo de 2015, 5:34 p. m. with the headline "Sus violaciones inmigratorias no ameritaban un perdón."

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