Línea de inmigración: Su situación nace del choque y colisión de dos filosofías
Estimado señor: Le escribo por esta vía porque vi un artículo suyo en El Nuevo Herald respondiendo inquietudes. Soy ciudadana cubana, tengo visa por 5 años para viajar a Estados Unidos porque mi iglesia compañera [nombre omitido a solicitud] me hizo una invitación por mis diferentes cargos en la misma. Ya hace un año me encuentro viajando, pero tengo una hija que se hace ciudadana americana este año y mis intenciones son la reunificación familiar para poder venir con mi esposo.
¿Me puede mi hija reclamar y yo continuar viajando hasta que esté listo el proceso, y puede mi esposo venir conmigo? ¿No me afecta mi viaje a partir que comience el proceso de reunificación, o debo quedarme en Cuba a esperar y no viajar más a Estados Unidos? Al ser mi visa dada para viajar a mi Iglesia compañera, ¿me afecta en algo que mi hija me reclame, ya que en ningún momento me referí a tener una hija en Estados Unidos?
Espero su respuesta. Saludos y bendiciones.
“Anónima a solicitud”, (vía correo electrónico.)
Gracias por su carta, apreciada aunque ocasional lectora.
Para comenzar, en general es pésima opción ocultar hechos o situaciones significativas cuando se trata de organismos gubernamentales. Los consulados estadounidenses lo son, y, en el caso particular de Cuba, lo es la Sección de Intereses en La Habana, hasta tanto (¡ya muy pronto!) se restablezca el consulado mismo, al tenor del sorpresivo acercamiento entre Cuba y Washington como viene ocurriendo del 17 de diciembre para acá.
Para entender de un todo su situación, hay que partir del fondo antropológico de la nueva población cubana, vale decir, de la nacida y surgida después del 1ro. de enero de 1959 – el triunfo de la revolución comunista que partió la historia de la isla en dos.
Antes de ello, Cuba era uno de los países más con más progreso del continente, con un nivel de vida óptimo en términos de civilización, costumbres, y valores. Su economía, basada principalmente en el azúcar (¡10 millones de toneladas anuales!), era pujante, y su nivel de vida ciudadana, ejemplar y envidiable. En la fecha citada bajó de la Sierra Maestra e invadió La Habana la revolución castrista, inicial aunque equivocadamente aclamada por una gran multitud cansada de las inmoralidades y desafueros del gobierno de Fulgencio Batista.
Rápidamente el espectro del comunismo comenzó a transformar la sociedad cubana hasta lo que sigue siendo hasta hoy – la desgracia del comunismo, la atrofia del desarrollo, el ocaso de toda evolución social. De entonces para acá, 2 millones de cubanos huyeron de la isla, a como diera lugar, pero en el remanente de la población que quedó allí, se desarrolló una nueva necesidad, condensada en un solo imperativo cotidiano : ¡resolver! – el único y primordial recurso para poder subsistir.
En ese contexto, la verdad se constituyó ya no en un principio moral, sino en una variable acomodaticia que había que manejar con habilidad y provecho. Al enfrentar un formulario donde se le preguntara acerca de su composición familiar, el declarar o no que tenía una hija en Estados Unidos, se transformaba en si le convenía o no contestar que sí o que no, según lo que usted estimaba sería el efecto sobre lo que quería lograr. Ahora, se enfrenta usted a un sistema diferente, uno que presupone y exige la veracidad de lo declarado, y de ahí nace su perplejidad y su pregunta.
En términos generales, la falsedad ante Inmigración siempre conduce a problemas y fracasos. Lo de su esposo no tiene problemas, y por ahí no hay lugar para su inquietud. Pero para reducir una desilusión en su propio caso, usted tiene dos opciones: confiar que la mentirilla suya pase inadvertida, o adelantarse a lo que expliqué admitiendo de antemano su falsedad y explicando por qué incurrió en ella.
Yo le desaconsejo la primera, y le sugiero la segunda. Pero usted es usted, y yo soy yo -- la opción es suya. El evangelio nos promete que “la verdad os hará libres”. De todos modos es aconsejable asesorarse de un buen abogado de inmigración que examine a fondo las estrategias a seguir. ¡Le deseo lo mejor!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de mayo de 2015, 7:05 p. m. with the headline "Línea de inmigración: Su situación nace del choque y colisión de dos filosofías."