Olvide la palabra asilo – ¡no tiene nada que ver con usted!
Buenos días, señor Manfred: Me dirijo a usted en esta oportunidad para hacerle llegar una consulta respecto a la Ley de Ajuste Cubano.
Yo soy cubana de nacimiento y have más de 15 años que vivo en España, por lo que también soy nacionalizada española. Estoy casada con mi esposo que tiene nacionalidad alemana y ambos vivimos en España. Hemos tomado la decisión de irnos a Estados Unidos para acogernos a la Ley de Ajuste Cubano. Hemos estado averiguando todos los pasos que debemos hacer, desde el momento en que salimos de España. hasta la llegada a suelo americano. Me han dicho que tengo que salir con el pasaporte español y decir que voy de visita a Miami, y cuando llegue a Miami, en Inmigración presentar el pasaporte cubano, y decir que soy cubana y solicito asilo.
Hasta ahí me queda todo claro. La duda que me surge es respecto a mi esposo, ó sea ¿él tiene que entrar conmigo para que también le den un parole a él, ó él debe entrar separado de mí, como si fuera un turista más, y al cabo del año y un día solicitar conmigo la residencia por estar casados? Ambos tenemos concedidos el ESTA.
Agradezco mucho su ayuda en este sentido. Un saludo y muchas gracias de antemano.
“Anónima”, (enviado por Samsung Mobile).
Gracias, apreciada doña A., lo cual suena corto y un poco feo, discúlpeme, pero no tengo más referencia suya más que la generosa amabilidad de su carta.
Usted afirma que “Hasta ahí (valga decir, todo lo que le han dicho) me queda todo claro”. Mi primera recomendación: sugiérale a sus pretendidos consejeros que se dediquen... a sembrar frijoles ó zanahorias que, a lo mejor, lo saben hacer muy bien, pero que, Mordecai! –mi patentada expresión de horror—se abstengan, ¡por Dios!, de dar consejos de inmigración a Estados Unidos, porque en esta compleja y técnica materia oscilan entre ser analfabetos ó trogloditas...
Cierto es que por mucho que usted se haya naturalizado ciudadana española (no se dice nacionalizado, que no aplica a personas, sino a mercancías), su nacimiento cubano es imborrable (good for you!) y le permite acudir a esto para beneficiarse de múltiples y únicas ventajas que las leyes de inmigración le deparan en Estados Unidos. De hecho, usted goza de un doble privilegio: ser española le permite ingresar legalmente a Estados Unidos por 90 días. Igual que todos los europeos (como su esposo), y al mismo tiempo, por ser cubana, obtener la residencia legal permanente a los 366 días de su presencia física y legal en éste, el Primer País del Mundo. Este último privilegio se extiende también a su afortunado esposo, porque la Ley de Ajuste Cubano, (CAA, Pub. L. 89-732 de 1966), retroactivamente válida desde la fatídica fecha 1ro. de enero de 1959, cobija también a cónyuges y niños de cubanos, ¡sean ellos de cualquier nacionalidad!.
Lo que no cabe, fíjese bien, en parte alguna de su caso es la noción de asilo, no para usted porque no le corresponde, y menos aun, porque no la necesita, de modo que invocarla sería crear un engorroso obstáculo y ninguna necesidad. La Ley de Ajuste Cubano fue creada precisamente por considerar que toda la población de la atormentada isla (!) constituye un conglomerado potencial de refugiados de un régimen político totalitario, antidemocrático, y violador de todos los derechos humanos.
Por otra parte, usted ya encontró “asilo” al escapar de la isla y asentarse en España, ahora mismo hasta hecha ya ciudadana de ése libre país europeo. ¿Y qué vamos a decir de su esposo?!
Él es alemán, el país más próspero, y ahora, sepultada en el olvido la lacra histórica del nazismo, quizás también el país más libre de Europa. Su esposo, si pide un absurdo e innecesario asilo, acaso se ganaría un caso potencial de deportación, directamente del aeropuerto ¡a Berlin ó a Madrid! Lo que él necesita es entrar a Estados Unidos con su pasaporte alemán bajo su ESTA y venir a verme para analizar todas sus alternativas a seguir. Vielen Dank für Ihrem Brief! (¡Muchas gracias por su carta!)
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de mayo de 2015, 9:41 p. m. with the headline "Olvide la palabra asilo – ¡no tiene nada que ver con usted!."