O tempora, o mores! Hoy ya no es ayer...
Hola, doctor Manfred: He realizado una petición con la I-130, de fecha 21 de abril del 2015. El 23 de abril me contestaron, fue aceptada mi documentación presentada. y me dieron el número de recibo.
Solicité a mi hija casada con esposo y dos hijas menores de 21 años. Yo soy ciudadano americano. Pregunta: Si está entre las solicitudes que usted puede responder: ¿cuánto tiempo se estima, de acuerdo a su experiencia, para que esta solicitud se lleve a efecto? El cálculo es suponiendo que no existe ningún problema de ninguna índole. Agradecido.
Oswaldo Chumpitazi (vía correo electrónico).
Bien puedo investigar la magnitud de la paciencia característica de los Oswaldos, pero no me alcanzan mis habilidades para establecer la de los Chumpitazis, que ojalá sea cuantiosa y prolífica ¡porque la va a necesitar.! Gracias por su amable y escueta cartita, y bien quisiera yo que me respuesta le produjera similar agrado al mío al recibir la suya, pero me temo que no vaya a ser así...
La petición de un ciudadano de Estados Unidos por sus hijos casados es de 3ra. Preferencia (F3) y su fecha actual de turno en la espera de visas de inmigrante es el 22 de febrero del 2004. Esto significa que, para que su petición se traduzca en que su hija, esposo, y nietos se ponga corriente, hayan de pasar más de 10 años de espera física (!), dato que aun es apenas aproximado porque no está dicho que la cola avance mes a mes al ritmo del calendario.
Usted calla sobre qué otros atributos ó especialidades tenga su hija ó su yerno para intentar una visa de trabajo, que aunque tampoco es instantánea, sí es mucho más razonable. La única otra forma de inmigrar es por sorteo (diversity), pero de esta modalidad están excluidos varios países latinoamericanos por exceso de inmigrantes durante los últimos 5 años. Como usted tampoco especifica la nacionalidad de sus beneficiarios, nada más puedo agregar a este respecto. ¡Lo siento!
Señor Rosenow, quisiera hacerle una pregunta ya que, gracias a Dios, usted da esa posibilidad a través de El Nuevo Herald. Un ciudadano español, estoy hablando de una persona nacida en España, ¿puede entrar a Estados Unidos, supongo que como turista, y quedarse a vivir? ¿Le conceden de alguna manera la residencia permanente? Buscaré con ansias su respuesta en el diario. Que tenga buen día,
“Julia” (vía correo electrónico).
Si el ciudadano español ingresa a Estados Unidos sin visa alguna (que bien puede hacerlo porque su país europeo tiene ese privilegio) pero no ilegalmente, y si su vida se extingue – más corto, sí se muere— antes de 90 días de su admisión, todo bien (excepto la potencial viudez y orfandad de su cónyuge e hijos, si los hubiere...). La noción de que, más allá de esta lúgubre alternativa, el ciudadano español reciba la residencia legal permanente (la green card) sin que medie para ello petición alguna ya sea familiar ó laboral, es más absurda que un triángulo redondo, ó que una suegra comprensiva (con contadísimas excepciones)...
Su carta seguramente no me llegó por el correo ordinario, sino que vino en el bolsillo de alguno de los tripulantes del Mayflower (1620)... Para entonces, los indígenas de lo que más tarde se llamaría America, recibieron a aquellos pasajeros de tez blanca como a ángeles del cielo, hasta tanto, años después, estos visitantes terminaron exterminándolos hasta su virtual desaparición.
Me temo que el buen día que usted cita en su carta se habrá enturbiado bastante con esta respuesta mía, pero ocurre – si es que usted aún no se enteró— que no sólo aquel nuevo continente que descubrió Cristóbal Colón y luego colonizaron ingleses, holandeses, españoles, y docena más de europeos, dejó de ser el hospitalario país que conocimos antes del fatídico 11 de septiembre de 2001, y ahora brega como una fortaleza por no dejar ingresar a más extranjeros cualesquiera, por muy descendientes que sean de nuestros colonos originales.
O tempora o mores! – (¡oh tiempos, oh costumbres!) Hoy ya no es ayer...
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de mayo de 2015, 6:22 p. m. with the headline "O tempora, o mores! Hoy ya no es ayer...."