La clave de la civilización (y del éxito) es ¡el orden!
Sé que está ocupado y que recibe muchas cartas pidiendo consejo, pero una frase de su columna del 4 de abril del 2014 en El Nuevo Herald me preocupa pues tiene que ver con mi amiga que reside en República Dominicana y sobre la cual le escribí. La frase es "A menos que venga de un país donde ya encontró residencia permanente y prolongada". Aunque personalmente nunca he necesitado sus servicios, siempre me apersono de su columna por el simple placer de leer un texto excelentemente escrito, serio, y a la vez ameno -- algo difícil de lograr. Ahora lo molesto para exponerle el caso de una amiga que quiere venir a vivir permanentemente en Estados Unidos. Ella es cubana y vive como residente legal en la República Dominicana. Está divorciada, tiene visa vigente de entrada como turista a Estados Unidos. Tiene dos hijas, una nacida en Cuba, la otra en Dominicana, también con visas de turista que vendrán con ella.
Preguntas: Cuando lleguen al aeropuerto de Miami, ¿qué documento deben presentar en Inmigración del aeropuerto? ¿El pasaporte del tercer país estampado con la visa norteamericana, ó el pasaporte cubano y pedir asilo allí mismo? ¿O entrar como turistas y al día siguiente presentarse en las oficinas de Inmigración de Miami y pedir asilo político?
De usted atentamente,
M. Díaz (vía correo electrónico).
Gracias por su amable carta y felicitaciones a sus allegadas dominicanas por tener tan buen amigo como lo revela su inteligente pregunta. La respuesta es fácil, como si le dijera, por ejemplo, que "la longitud de la circunferencia es 3.1416 veces la del diámetro", pero me parecería altivo y fantoche reducir mi contestación a términos tan descarnados, por muy correctos y exactos que estos fueran.
Si sus amigas fueran alemanas, colombianas, burundíes, ó de cualquier otro país del mundo, su ingreso a Estados Unidos sería simple y unívoco: entrarían con su pasaporte de esa nacionalidad, recibirían admisión como no-inmigrantes válido por 6 meses, ¡y pare de contar! (A los 6 meses, prórroga.) Ahora bien, el hecho de que ellas tienen dos o que acabo de decir: la primera (la dominicana) les sirve para entrar a Estados Unidos con visa, o sea, legalmente; la segunda (la cubana) será el instrumento para que al año y un día después de su entrada legal (¡ni un minuto antes!) las hace elegibles a un privilegio singular – ¡ninguna otra nacionalidad lo tiene! – el de pedir su ajuste (el término exacto) a la residencia legal permanente.
Ese, repito, privilegio singular, es la Ley de Ajuste Cubano (Cuban Adjustment Act (CAA), Public L. 89-732), hecha vigente desde el 1ro. de enero de 1959 (fecha fatídica, sobra decir por qué...). El cubano no necesita el recurso de pedir asilo: la CAA se lo hace innecesario (y contraproducente, ya que usted lo pregunta). Ninguna otra nacionalidad del mundo lo tiene (!) En términos prácticos, si ellas a su ingreso por el aeropuerto mencionan siquiera su segunda nacionalidad cubana, lo único que conseguirían sería la contrariedad de un pase obligado al "cuartico" -- una dependencia un tanto tenebrosa de investigación secundaria de extranjeros problemáticos -- miedosa, desconcertante, y absolutamente innecesaria si son personas carentes de antecedentes penales que, de tenerlos, ¡ojo!, pudieran impedir del todo su admisión a este país.
En resumen, sus papeles cubanos... ¡al fondo de su maleta!, ó todavía mejor, enviados de antemano por correo certificado a su familia en Estados Unidos, para ir a dormir (¡sin tocarlos por un año!) a una gaveta en el armario de su alcoba... Los primeros cuatro números son 1, 2, 3, 4, y no 3. 2, 4, y 1... (!) Cuando Dios creó la Tierra, dice el Génesis que ella estaba "Desordenada y vacía"... Pasaron años (¡millones de ellos!) antes de que nuestros dis-tris-y-bis-abuelos Adán y Eva se comieran la manzana, se enamoraran, y produjeran a Abel, Caín, Set, etc. etc., y ahora, recientemente. a sus ultra-descendientes, Manfred y M. Díaz, el grato lector que me escribe... La clave de la civilización es el orden, apreciado don M., y... ¡un cordial saludo a sus amigas!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de septiembre de 2014, 7:54 p. m. with the headline "La clave de la civilización (y del éxito) es ¡el orden!."