LINEA DE INMIGRACION: Usted está pegada a un fantasma. No tiene por qué...
Me dirijo a usted ya que he leído sus artículos en El Nuevo Herald y tengo una duda nacida de mi actual situación migratoria en el país.
Llegué a los Estados Unidos en abril del 2013 por la frontera de Canadá. Todo en la frontera fue muy bien, el trato excelente, pero con el solo inconveniente de que me pidieron mi pasaporte cubano como prueba de mi nacionalidad cubana (valga la redundancia) y nunca me fue devuelto. Me dijeron que el día de la entrevista que suelen hacerle a las personas para adquirir la residencia permanente, mi pasaporte me sería devuelto.
Pero ahora tengo un gran problema. Recibí una confirmación de Inmigración que, dado mi caso, no sería necesaria una entrevista, que sólo debo esperar por mi residencia. Entonces me pregunto, ¿cómo voy a recuperar mi pasaporte (que es mío)? Cuando hice la aplicación para la residencia a través de una agencia, ellos me solicitaron la devolución del pasaporte, incluso llené un formulario de solicitud, pero nada, ni una respuesta al respecto me han dado.
La otra opción sería hacerme un pasaporte nuevo, pero hay otro problema: no se están haciendo inscripciones nuevas con inscripción de nacimiento. Nada, que por todos lados que me viro, es un problema. En cualquier momento tendré mi residencia, y aun así me será imposible visitar a mi familia, la cual se encuentra toda en Cuba. Ya llevo casi 2 años fuera y ni esperanzas de poder recibirlos.
Le ruego que me responda, ya sea por esta vía o a través del periódico, el cual recibo diariamente. Gracias y espero su respuesta.
Gretel García, (vía iPad)
Como solía decir doña Quiteria, q.e.p.d., la inolvidable madre de Teresa, “usted lo que quiere es pan.. ¡y pedazo bajo el brazo!”.
Yo nací en la tenebrosa Alemania nazi, salimos de allí, yo, de 6 añitos de la mano de mi mamá, huyendo por nuestras vidas. A mis 14 años, ya refugiados en Colombia (¡tierra bendita!), recobré por decreto mi pasaporte alemán, viví 40 años más en aquella generosa tierra, después emigré a Estados Unidos a la mitad de mi vida, como todos, me hice primero residente, y después, orgullosamente, ciudadano de éste, el Primer País del Mundo. Ahora viajo, si necesito hacerlo, con mi bello pasaporte azul estadounidense a cualquier país del orbe. ¿Qué fue de mi pasaporte alemán?! Ni lo sé, ni necesito saberlo. Por ahí lo tendré, en alguna gaveta de los trastos olvidados. Mi próximo viaje, ahora con otros 40 y pico de años más encima, será... ¡a los cielos, al país de Dios, lo cual, ojalá en Su inmensa misericordia, no sea tan pronto...!
Usted sigue pegada (emocionalmente) a su original pasaporte cubano, que en su mente es fundamental porque sin él no podrá regresar a Cuba a visitar a su familia. (No es cierto: siempre podrá obtener uno nuevo a través de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, D.C.) Lo que no siento en ningún renglón de su carta (perdóneme si me equivoco), es el aprecio por el albergue, la tranquilidad, y las oportunidades que le regala Estados Unidos, país de infinitas libertades y posibilidades.
El cubano, en general, junto a sus admirables habilidades de adaptación a las circunstancias más difíciles que, en muchos casos, les ha impuesto su exilio, siempre ha salido adelante dada su increíble capacidad de “resolver” -- un neologismo que ha sido la clave para poder sobrevivir a un régimen tan tiránico y parco de otras oportunidades de surgir y sobrevivir. Ya querríamos, los inmigrantes de todos los países del mundo, tener esa asombrosa habilidad del cubano de sobreponernos a todas las limitaciones que el destino político castro-comunista les ha impuesto por los últimos 55 años a ustedes, productos de una tierra excepcional. En cuanto a la recuperación de su pasaporte cubano original, si usted insiste en ello, se gestiona mediante el formulario G-884, que no ocasiona costo alguno, pero en el que se deben seguir cuidadosamente las instrucciones indicadas en las tres páginas de instrucciones de esa solicitud. Pruebe, y si no, búsqueme para ello. ¡Ya verá...!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de septiembre de 2014, 6:58 p. m. with the headline "LINEA DE INMIGRACION: Usted está pegada a un fantasma. No tiene por qué...."