Inmigración

Inmigrantes monitoreados en Miami, redadas de ICE y las trampas de la tecnología

Un emigrante ubicado en Tucson, Arizona, lleva puesto un brazalete electrónico en el tobillo que permite a los agentes de inmigración localizarlo.
Un emigrante ubicado en Tucson, Arizona, lleva puesto un brazalete electrónico en el tobillo que permite a los agentes de inmigración localizarlo. The New York Times

A las 7:30 de la mañana del miércoles 21 de agosto unas 30 personas —la mayoría de ellas con pantalones largos que cubrían pequeñas protuberancias en el tobillo— hacían fila frente a un edificio de oficinas en North Miami, justo al lado de un tramo transitado de Biscayne Boulevard. A las 8 las puertas del edificio se abrieron y todos entraron.

La escena se desarrolla todos los días. Las personas en la fila son inmigrantes indocumentados, las protuberancias sobre sus pies son grilletes electrónicos que la Policía de Inmigración y Aduana (ICE) ordena usar como alternativa a la detención.

Más de 4,550 inmigrantes son sujetos a monitoreo con grillete por parte de ICE en Florida, Puerto Rico y las Islas Vírgenes. Eso hace que la oficina de campo de la agencia en Miami, responsable de esas áreas, tenga la segunda mayor población de inmigrantes con grilletes en el tobillo del país, según las estadísticas de detención de ICE.

Las visitas a primera hora de la mañana a las instalaciones de Biscayne Boulevard —sede de BI Inc, el fabricante de grilletes que ganó más de 500 millones de dólares gracias a contratos de ICE, y subsidiario de la gigantesca compañía de prisiones privadas con sede en Boca Ratón, The Geo Group— son parte de “citas mensuales”.

Emeli, una mujer hondureña que cruzó la frontera entre Estados Unidos y México ilegalmente a principios de mayo, ha tenido un grillete puesto durante unos tres meses. Primero, lo llevaba en su pierna izquierda pero después de que esta comenzó a dolerle demasiado y su piel comenzó a dañarse, se lo cambiaron a su pierna derecha. Aun así, dice que lo más doloroso es la forma en que las personas la tratan cuando se dan cuenta de que tiene el dispositivo.

“La gente piensa que uno ha cometido algún delito o algo. Hay una discriminación muy grande. Mire en un restaurante hondureño, la misma gente de uno, un lugar donde solamente gente hondureña va a comer, me han quedado viendo tan mal que empecé a llorar”, dijo Emeli, quien desistió de dar su nombre completo. “Los patrones no te dan trabajo porque miran el grillete y no les gusta. No les gusta para nada”.

¿Nueva vulnerabilidad para los que tienen grilletes?

El 7 de agosto las autoridades de inmigración tuvieron un día récord: arrestaron a casi 700 trabajadores en redadas masivas en siete plantas procesadoras de alimentos de Mississippi. Siendo la mayor operación de este tipo, en un solo día y en un mismo estado, de la cual se tenga registro en la historia de EEUU, según dichas autoridades.

Pero esas redadas fueron notables por otra razón. Según las órdenes de allanamiento de la operación, las autoridades de inmigración utilizaron datos de GPS obtenidos de los grilletes de los inmigrantes para elegir los objetivos de las redadas, como informa NBC News. Eso marcaría el comienzo de una nueva táctica de ICE, que según abogados y defensores plantea muchas preocupaciones para personas como Emeli.

“Esto no es algo de lo que hayamos oído hablar en el pasado y, por supuesto, es muy preocupante pensar que ICE está utilizando esa información [de esta manera]”, dijo Jessica Shulruff Schneider, Directora del Programa de Detención de Americans for Immigrant Justice en Miami. “[A los inmigrantes] ya les causa mucho sufrimiento tener que usar esos grilletes electrónicos y que encima de eso ICE los use de esta forma es muy inquietante y problemático”.

Como explicó Shulruff Schneider, los datos de GPS obtenidos gracias a los grilletes se han utilizado tradicionalmente para garantizar que los inmigrantes se presenten a sus casos judiciales o, ante orden de deportación, cumplan con los procedimientos de expulsión. “Eso es muy diferente de usar el monitoreo electrónico específicamente con el propósito de rastrear el paradero de alguien y organizar redadas”, dijo.

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Los inmigrantes con monitores de tobillo ingresan al edificio en 12550 Biscayne Blvd., en North Miami, la mañana del miércoles 21 de agosto. Lautaro Grinspan

Para los inmigrantes, el uso de dispositivos de monitoreo electrónico —que tradicionalmente están reservados para los convictos en libertad condicional— comenzó en 2002 y se popularizó en el transcurso de los últimos cinco años. Como explicaron las personas en la fila del miércoles, usarlos es a menudo muy inconveniente: tienen que pasar horas al lado de enchufes para asegurarse de que los dispositivos estén cargados, porque de lo contrario emiten sonidos. Con el uso de los grilletes también vienen molestias físicas.

“A mi se me hinchaba tanto la pierna con el grillete puesto que tuvieron que cambiármelo por uno más ancho”, comentó una inmigrante cubana mientras esperaba en la fila.

Después del importante papel que tuvieron los datos de GPS de los grilletes informando las redadas de Mississippi a principios de este mes, existe la preocupación de que el estigma que ya enfrentan los inmigrantes solo crezca.

“Por un lado, vas a tener individuos con grilletes que realmente no van a querer estar cerca de otros que podrían poner en riesgo. Por otro lado, vas a tener individuos que vean personas con grilletes y se van a querer alejar de ellos”, dijo Shulruff Schneider. “Una vez más, esta es una táctica bastante nueva para nosotros [...], pero me imagino que esas podrían ser algunas de las consecuencias. Es algo que va a seguir causándole miedo a la comunidad inmigrante”.

En un correo electrónico a el Nuevo Herald, un portavoz de ICE dijo que “nadie bajo custodia de ICE está obligado a usar un grillete electrónico; sin embargo, cuando se hace una determinación de custodia basada en la totalidad de las circunstancias en cualquier caso específico, se puede requerir monitoreo de GPS como condición para la liberación de la custodia”.

“Las personas liberadas de la custodia de ICE y sujetas a monitoreo están, de hecho, sujetas a algún tipo de monitoreo electrónico”, dijo. “Sería la elección individual de cada persona aceptar o no esas condiciones de liberación”.

Pero se cuestiona si realmente hay espacio para la elección individual.

“Cuando te colocan en esta situación es o tu libertad o ser rastreado como un animal, realmente no tienes mucha opción, porque la mayoría de las personas preferirían estar fuera y monitoreadas que en un centro de detención”, dijo Shulruff Schneider. “Dicho esto, incluso si la persona no está detenida, se sigue sintiendo monitoreada a todas horas y desde una perspectiva psicológica y emocional eso también tiene un gran impacto”.

Mientras Emeli avanzaba hacia la puerta del edificio de oficinas en Biscayne Boulevard esa mañana húmeda y calurosa, su grillete empezó a sentirse un poco más liviano.

“A mí hoy me lo quitan”, dijo antes de soltar una carcajada. La noche anterior había recibido una llamada con la noticia de que la cambiarían a otro programa alternativo a la detención (o ATD, como son conocidos esos programas por sus siglas en inglés).

En lugar de andar con grillete, ahora tendrá que usar una aplicación de teléfono llamada SmartLINK, que utiliza el reconocimiento facial para confirmar la identidad del usuario y también monitorea la ubicación. “Me lo van a quitar, voy a ser libre”, dijo. “Yo le había dicho a mi hermana, cuando me quiten este grillete voy a salir corriendo a gritar que soy libre”.

Lautaro Grinspan is a bilingual reporter at the Miami Herald and el Nuevo Herald. He is also a Report for America corps member. Lautaro Grinspan es un periodista bilingüe de el Nuevo Herald y del Miami Herald, así como miembro de Report for America.
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