Inmigrantes en una clase de ciudadanía gratuita en Miami discuten el ‘impeachment’
Justo antes de que Gilda Santalla comenzara a enseñar su curso semanal sobre ciudadanía en la biblioteca regional de West Dade, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, le dio el tema de la clase al anunciar que se abría una investigación oficial para destituir al presidente.
“Hoy es un gran día para aprender sobre la democracia”, dijo la maestra a sus alumnos.
Frente a Santalla, dentro de un aula improvisada en el segundo piso de la biblioteca, había un grupo de 10 inmigrantes, todos residentes y titulares de la green card. Asisten a la clase gratuita para completar la solicitud de 20 páginas de la naturalización y también para prepararse rumbo a la entrevista de la ciudadanía, que requiere una comprensión básica tanto del inglés como de la educación cívica estadounidense.
Mientras discutían la declaración de Pelosi, la mayoría tenía la sensación de que el presidente Donald Trump estaba teniendo un mal día. Pero solo una estudiante, Marina Maldonado, de Guatemala, estaba familiarizada con el nombre del proceso para juicio político que invoco la líder demócrata en su discurso: impeachment.
Como dijo Santalla, la investigación anunciada ejemplifica una virtud de la patria adoptada por el grupo: en Estados Unidos “nadie está por encima de la ley”.
“¿Pueden enumerar países que tienen presidentes que hacen lo que quieren?”, preguntó. El grupo cumplió de inmediato. “¡Venezuela! ¡Nicaragua! ¡El Salvador!” Y después de una breve pausa: “China, Rusia, Corea del Norte”.
Santalla asintió con la cabeza. “Exactamente. Si se puede hacer de todo, es una dictadura”, dijo. “Y ya tenemos suficiente en América Latina”.
Después de revisar la historia de la renuncia de Nixon y el impeachment de Clinton (“Monica Lewinsky” demostró ser un término más fácil de recordar para la clase que “Watergate”), Santalla le recordó a sus estudiantes que lo esencial, en el compromiso que el país tiene con el estado de derecho, es la constitución americana.
“A la constitución la llamamos la ley suprema de la tierra”, dijo. “Que nombre más bonito”.
Santalla le pidió a su clase que se mantuviera al día con las noticias acerca del impeachment: “Es bueno para practicar el inglés”. Luego, cedió la clase a un representante de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), la agencia a cargo del proceso de naturalización.
La representante compartió consejos internos sobre cómo tomar el examen y tranquilizó a la gente. “No vamos a negarte la ciudadanía porque te han dado una multa”, le dijo a los estudiantes en una discusión sobre el requisito de tener “buen carácter moral” para naturalizarse.
Agregó que se recomienda que los solicitantes de la ciudadanía se aseguren de practicar mucho el inglés antes de ir a la entrevista. Entender y hablar el idioma sigue siendo el mayor obstáculo para la mayoría. Y los atajos como memorizar el formulario de solicitud no funcionan, agregó la representante de USCIS, porque aunque los oficiales que realizan las entrevistas a menudo hacen preguntas sobre la misma información personal que se encuentra en el formulario, lo hacen en un orden diferente.
“No quieres equivocarte y responder ‘sí’ a ‘¿Alguna vez ha sido prostituta?’ y ‘no’ a ‘¿Apoya la constitución?’”
La clase concluyó con una entrevista simulada con la colombiana Jeanette Pacheco, cuya entrevista real está programada para el 10 de octubre.
Pacheco hizo muestra de un inglés seguro y claro en sus respuestas, solo cometiendo un error, cuando pensó que le habían preguntado “¿Por cuántos años ha estado casada?” En lugar de “¿Cuántas veces ha estado casada?” Ella respondió que 33.
Su esposo, sentado al otro lado de la habitación, hizo un gesto de asombro.
“Estaba tan nerviosa”, dijo Pacheco después. “Se sentía como una entrevista en serio”.
Las clases de ciudadanía gratuitas tienen lugar en las bibliotecas públicas de Miami-Dade de lunes a jueves y los sábados. Para más información, comuníquese con el Sistema de Bibliotecas Públicas de Miami-Dade.