Inmigración

¡Más vale tarde que nunca!

Estimado señor Rosenow: Ante todo, un cordial saludo. El motivo de la presente es para solicitar sus buenos oficios a fin de pedir una residencia permanente en este país. A continuación le explico mi caso.

Soy ciudadano venezolano, casado, nacionalizado americano desde hace unos cuantos años, y me propongo regresar a Estados Unidos con mi esposa venezolana, para tratar de obtener la residencia americana para ella y, en un futuro, su ciudadanía. En tal sentido, solicito su asesoría y ayuda, a fin de saber cuáles son los pasos que debo cumplir a fin de lograr dicha residencia.

Asimismo le comento que mi esposa tiene un hijo de 31 años, que es soltero y vive con nosotros, quien fue secuestrado en Caracas hace 3 años y, en este caso, ¿cuáles serian los pasos a seguir para que él tratara de establecerse en Estados Unidos y cuál es la ayuda que yo podría brindarle?

A la espera de su respuesta le saluda, cordialmente,

Fernando J. Borges (vía correo electrónico).

Gracias por escribirme, don Fernando ilustre, y digo así, para comenzar, pues me es imposible dejar de subrayar su apellido, contemporáneo – ya todos lo saben, del ilustrísimo argentino (y no es príncipe de la Iglesia Católica, ¡aunque ya hasta Papa de esa nacionalidad tenemos...!), don Jorge Luis Borges (!), el sine qua non (en inglés diríamos, el top-of-nothing...) de los literatos ilustres de nuestro idioma en este siglo.

Pero, afortunadamente para usted, venezolano tocayo del ilustre, algunos de los desprovistos de tan consagrado oficio religioso nos desempeñamos en el mucho más pedestre (pero igualmente respetable...) de usar la palabra, no para ungir ó absolver, sino para ubicar al congénere en su apropiado sitio entre las coordenadas inmigratorias del extranjero. De hecho, ya no le corresponde a usted mismo esa inclusión, pues usted ya alcanzó el non plus ultra del inmigrante –la plena ciudadanía— aunque aún le falta, en este sentido, el 50 por ciento de su vida abundante – ¡su esposa!

Todo proceso de petición familiar comienza con el formulario I-130. El proceso además exige affidávit of support (garantía de sostenimiento), que requiere mostrar capacidad económica para sostener a la esposa o en su defecto tener un co-patrocinador. En cuanto a la primera parte, el peticionario (usted), si está radicado físicamente en Venezuela, debe repatriarse antes de que la pedida esposa emigre, ó junto con ella cuando ésta obtenga su visa de inmigrante.

El proceso por su esposa, puede tomar entre 9 meses a un año, desde el momento en que se inicie (I-130) hasta que la visa de inmigrante le sea concedida en el Consulado Americano en Caracas.

Vamos pues con la situación de su hijastro. Para que usted pudiera iniciar una I-130 en su favor, tendría el joven, entre otras cosas, haber sido menor de 18 años en aquel gran momento de su matrimonio con su esposa, pero se deduce, no fue así según los términos descriptivos de su carta. ¡Sólo la madre resta para poderlo pedir por la vía familiar! Al hacerse ella residente, la petición de la madre por el hijo adulto soltero, categoría F2B lo traerá a Estados Unidos al cabo de unos años más, situación esta que no parece cambiará aunque la madre se convierta en ciudadana de nuestro gran país, proceso que ella podrá iniciar 90 días antes de cumplir su tercer aniversario de residente permanente, siempre y cuando ella pueda demostrar, entre otros requisitos, buena conducta, manejo sencillo del idioma Inglés y que la relación marital de ustedes subsista, es decir que sigan casados compartiendo techo, tálamo y mesa, como se decía antiguamente.

La cola de la categoría FB2 va actualmente por el 15 de septiembre del 2008, un poco distante, pero curiosamente en el momento en que la madre se convierta en ciudadana americana, dicha categoría cambia automáticamente a la FB1 cuyo turno va por primero de septiembre del 2007, situación no muy favorable, ¡pero más vale tarde que nunca!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de junio de 2015, 10:20 p. m. with the headline "¡Más vale tarde que nunca!."

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