LÍNEA DE INMIGRACIÓN: ¿Logrará la enamorada señora cubana realizar su sueño?
Estimado abogado, mi historia es la siguiente. A finales del año 2009 mi mamá vino para este país y, después de que le otorgaran su residencia permanente en el año 2011, me puso una reclamación de reunificación familiar, pero pidió parole. En agosto del 2014 fui a mi entrevista [en Cuba] y en el mes de noviembre entré a este maravilloso país con mi hija menor de 18 años, pero tengo una situación como sigue.
A finales del 2012 conocí a mi pareja actual, a quien tuve que dejar en Cuba a pesar del amor que sentimos y lo bien que nos llevamos, porque mi mamá me dijo que como ya me había reclamado con parole, no me podía casar para poder traerlo conmigo, y yo así lo hice. El día de mi entrevista me hacen firmar un documento donde dice, resumiendo, que no debo contraer nupcias hasta que el gobierno de Estados Unidos no me entregue mi residencia legal. Le pregunté al cónsul que me entrevistó qué podría hacer yo con mi pareja y me respondió, “Usted debe irse ahora y, después que le den su residencia, viajar a Cuba y casarse, para cuando regrese a Estados Unidos reclamarlo como cónyuge”. Sé que me falta mucho todavía, pero tengo tanto interés en este asunto que desearía que me respondiera con la mayor rapidez posible. Después que estemos casados, ¿qué pasos debo seguir aquí para ponerle la reclamación? (Especificar, ¿qué tipo de reclamación?) ¿Qué tiempo demoraría desde que empiece el proceso hasta que él pueda estar a mi lado? ¿Puedo en esas circunstancias, cuando le solicite, pedirlo con residencia? Si durante el tiempo de espera, él viajase a otro país de visita, por ejemplo, a Chile, ¿sería esto negativo para la aprobación de su visa para entrar a Estados Unidos?
A todo esto, déjeme agregarle que yo le llevo 15 años a mi pareja, pero nos hablamos y nos escribimos todos los días porque, en contra de lo que todos piensen, nos amamos verdaderamente y creemos que en el amor no hay edad. Su respuesta sería de una gran ayuda para mí.
“Anónima”, (enviado de mi Metro PCS 4G Android)
La imposibilidad de que su pareja (más bien, su parejo...) se beneficiara de la petición familiar bajo la cual usted ingresó a Estados Unidos con su hija menor de edad, sencillamente por que la petición de su madre era para una hija soltera. Unica excepción a esta lógica limitante, es la visa de fiancé (visa de prometido), pero ésta sólo la puede gestionar el ciudadano estadounidense, y esa condición todavía está lejos (5 años largos) para que usted pueda adquirirla.
En consecuencia, la prolija explicación que le dio el cónsul a este respecto estuvo perfectamente justificada. Su extensa carta (¡y gracias por ella!) es como, usando un símil de la química, un proceso de destilación fraccionada, donde van percolando al principio los elementos más simples y livianos del compuesto, hasta llegar, al final de la brea residual, la parte más sólida y difícil de la empresa. Usted pregunta, ¿qué tiempo demoraría desde que empiece el proceso hasta que él pueda estar a mi lado? “A ojo de buen cubero”, como reza el dicho, usted, o espera los 5 años citados para hacerse ciudadana (lo cual no es nada fácil y expedito para una persona de cierta edad), o hace lo que le indicó el cónsul, regresa física y brevemente a Cuba, cuando usted sea residente a casarse allá con el afortunado—para entonces, al retorno suyo a este país, hacerle petición I-130 de esposa residente a esposo extranjero (categoría F2A), que lo traería a él a Estados Unidos con parole en unos 3 a 4 años, si es que el esquema corriente hasta este momento, aún subsiste. Si el esquema cambiara, entonces su amado inmigrará como el resto de los mortales, con visa de inmigrante.
Esto último es un factor absolutamente impredecible. A partir de diciembre pasado, Estados Unidos (al menos, el gobierno del Presidente Barack Obama...), busca afanosamente “normalizar” (¡tras medio siglo de anormalidad!), las relaciones entre los dos países. ¿Subsistirá esa política bajo el sucesor de Obama, a menos que ella sea Hillary Clinton, la demócrata?! A todas luces, ni aun este factor puede asegurarse ante el reñido esfuerzo republicano en su contra. Se necesitaría ser un nuevo Nostradamus para atreverse a predecir tan compleja realidad futura... ¿Mi propia predicción?!
Usted se volverá a vivir en Cuba para no perder a su amado... ¿Lo logrará? Hasta ahí, “paso con ficha” — no me atrevo a decir más...
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de junio de 2015, 7:27 p. m. with the headline "LÍNEA DE INMIGRACIÓN: ¿Logrará la enamorada señora cubana realizar su sueño?."