Para los padres beneficiarios de DACA el fallo judicial trajo lágrimas de felicidad
Después de derramar lágrimas de felicidad cuando la Corte Suprema de EEUU anunció su decisión, la semana pasada, de mantener en pie el programa que le permite quedarse legalmente en el país, María Angélica Ramírez trató de expresarle a su hijo de cinco años, Julio Gabriel, porque estaba tan contenta.
“Me senté con él y traté de explicarle que Trump quería hacer algo, y hay un grupo de personas, que se llama la Corte Suprema, que deciden si lo que Trump quiere hacer está ok o no. Entonces le dije que pensaban que lo que Trump quería, que era que me fuera de este país, no estaba bien”, dijo Ramírez, una inmigrante colombiana de 33 años que llegó a Miami a los 14 años con sus padres.
“No creo que realmente lo haya entendido”, agregó con una sonrisa. “Pero luego se dio cuenta que era un festejo. Se entusiasmó”.
En una decisión 5-4, el tribunal detuvo los esfuerzos de la administración Trump para eliminar el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, o DACA, que desde 2012 ha permitido que los inmigrantes traídos a Estados Unidos cuando eran niños, como Ramírez, puedan solicitar un estatus temporal que los protege de la deportación y les permite trabajar.
Aunque el fallo se basó en cuestiones técnicas y deja la puerta abierta para que la administración Trump rescinda DACA en el futuro, la decisión del 18 de junio significa que los beneficiarios del programa, conocidos como Dreamers, pueden dar un suspiro de alivio.
Entre los que tenían más que perder con un fallo adverso eran los Dreamers quienes ya han establecido sus propias familias y son padres de niños nacidos en Estados Unidos.
Según el Centro Americano para el Progreso, hay alrededor de 7,200 hijos de beneficiarios de DACA nacidos en los Estados Unidos que, como Julio Gabriel, viven en Florida.
Para esas familias, la preservación de DACA elimina la posibilidad de que los padres de esos niños sean deportados, al menos por ahora.
“No se trata solo de nuestras vidas como beneficiarios de DACA. También hay que tener en cuenta a nuestras familias y nuestros hijos”, dijo Blanca Sánchez, una Dreamer que vive con su hijo de nueve años, Benjamin, en Pembroke Pines. “Creo que la gente necesita darse cuenta de que muchos de nosotros ya no somos adolescentes. O sea, sí, somos jóvenes, pero no somos tan jóvenes, cariño”.
Aunque a menudo son llamados “DACA kids” (o “chicos de DACA”), más de un tercio de los Dreamers ya tienen más de 26 años. Y según un estudio reciente realizado por el Centro Nacional de Leyes de Inmigración, United We Dream y otros, más de una cuarta parte de los Dreamers tienen un hijo que es ciudadano estadounidense.
Para Sánchez, quien se mudó a EEUU desde Colombia cuando tenía siete años, la decisión de la Corte Suprema se sintió como una victoria personal.
“Miré a mi hijo y le dije si, mi niño, lo hicimos. Lo hicimos. Fue un sentimiento increíble”, dijo.
CONVERSACIONES DIFÍCILES
Lorena Jofre, una inmigrante chilena, ya había tenido a su hija, Anabelle, de nueve años, cuando se creó DACA. Todavía recuerda vívidamente el estrés de la vida sin estatus legal.
“Siempre andas con ese miedo de ser deportado. Es un tipo de miedo que, si lo dejas, te consume por completo. Entonces, después de obtener DACA tuve la oportunidad de conseguir una licencia de conducir, obtener el trabajo donde todavía estoy ahora que tiene beneficios, que tiene un 401k, que tiene seguro de salud, todas esas cosas que ni siquiera sabía que existían, “ dijo Jofre. “DACA cambió mi vida por completo”.
Desde que Trump anunció por primera vez, en 2017, su intención de terminar el programa, Jofre ha considerado un posible regreso a Chile, un país en el que no ha estado desde que tenía 10 años. Sin embargo, separarse de Anabelle siempre estuvo fuera de la cuestión.
“Si nos vamos, nos vamos juntos. No la dejaría aquí. Somos un equipo”, dijo Jofre. “En realidad tuvimos una conversación al respecto una vez, sobre el hecho que existía la posibilidad de que tengamos que regresar a Chile dependiendo de la decisión que tome la Corte Suprema”.
Ramírez también recuerda haber sentido “niveles elevados de ansiedad” durante los meses previos al fallo de la corte.
“Fue como tragar una bola de tensión todas las semanas”, dijo.
A pesar de todo, hizo un esfuerzo por mantener a su hijo de cinco años informado sobre la situación de la familia.
“Tuve que tratar de expresarlo en términos muy simples, que vine al país de una manera que a Trump no le gusta”, dijo. “Es difícil.”
Sánchez, por otro lado, ha preferido no compartir la mayor parte de los detalles sobre su estado migratorio con su hijo, aunque sintió la necesidad, durante el período previo al fallo de la corte, de elaborar un “plan alternativo” por si DACA era cancelado. Pero el brote pandémico de COVID-19 en la primavera planteó inquietantes problemas de salud —Sánchez es inmunocomprometida— y la crisis económica que siguió la dejó sin trabajo durante muchas semanas. Ese contexto hizo imposible elaborar cualquier tipo de plan.
“Mi hijo está aquí, mi vida está aquí, pertenezco aquí”, dijo ella. “No hay ningún lugar al que pueda ir y no hay ningún lugar al que quiera ir”.
CAMINO A SEGUIR
A pesar del fallo favorable de la semana pasada, Cheryl Little, directora ejecutiva de Americans for Immigrant Justice dijo en un comunicado que los Dreamers tuvieron “muy poco tiempo para respirar tranquilos”.
El 19 de junio, sólamente un día después de que la Corte Suprema anunciara su decisión, un tuit de Trump indicó que la administración estaba comprometida a “presentar documentos correctos” para finalizar el programa. El secretario interino de Seguridad Nacional, Chad Wolf, también reiteró durante el fin de semana que su equipo todavía está buscando “poner fin a un programa ilegal”.
“El tribunal dejó en claro que el presidente tiene el poder de rescindir DACA si sigue el proceso legal correcto”, agregó Little.
Los Dreamers saben que la pelea no ha terminado.
“Honestamente, creo que esto es solo el comienzo. No sabemos qué va a suceder”, dijo Jofre. “Creo que en el futuro tenemos que presionar no solo por una legislación que nos proteja, sino también por una legislación que proteja al resto de los inmigrantes en este país que actualmente no tienen ninguna protección”.
Ramírez está de acuerdo y prometió dedicarse más plenamente al activismo migratorio.
“Esta situación me hizo dar cuenta de que, independientemente de lo que esté sucediendo en mi vida, necesito encontrar tiempo para alzar nuestras voces... la gente que tiene DACA necesita reunirse y organizarse, porque si no lo hacemos, lo que hemos tenido durante todo este tiempo que pensábamos que no iba a desaparecer, desaparecerá. No debemos ser complacientes”, dijo.
Conseguir privilegios más completos y permanentes para los Dreamers también podría mejorar el bienestar de sus hijos, ya que se ha demostrado que las preocupaciones sobre lo que le puede pasar a un padre indocumentado afectan a los niños e incluso dificultan su integración en la sociedad.
“Sabes, solo quiero que mi hijo sea feliz y viva libremente. Él ha estado hablando mucho sobre viajar, y estoy viendo que la libertad de mi hijo está ligada a la mía, y si mi hijo quiere ir a otros países, no puede porque yo no puedo”, dijo Ramírez. “Quiero esforzarme por ser lo más libre posible para que mi hijo también pueda ser tan libre como él quiera ser”.
Aunque no está claro si los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos aceptarán nuevas solicitudes de DACA luego del fallo de la Corte Suprema, Americans for Immigrant Justice está alentando a los inmigrantes calificados a comunicarse llamando al 305-573-1106, ext. 1400.