Usted y yo pensamos lo mismo, pero ella, ¿qué?
Mi querido Dr. Rosenow, refiriéndome así a usted por el gran respeto y cariño que sentimos millones de personas a quienes usted y su querida esposa con mucho respeto y amor han ayudado a través de tantos años con problemas de inmigración. Soy admiradora suya y sigo de cerca todos los temas que aborda en su columna en El Nuevo Herald. Pues aquí van mis preguntas porque es un tema delicado, y quiero estar bien segura de que le daré los datos e información que necesite para ayudarme.
Tengo una sobrina menor de edad (15 años) en Cuba, la cual se acogió a la ciudadanía española por su padre y que pronto viene de visita por un mes, pero que sus intenciones son las de quedarse y poder estudiar en este gran país. Mi hermana (su mamá) todavía no está en tramites de reclamación, yo soy ciudadana americana y pronto empezaré el proceso. Su padre es ciudadano español y ha viajado numerosas veces a este país, (sus padres son divorciados). Aquí contará con su abuela (mi madre) que es residente permanente y sus dos tías (donde me incluyo) que tenemos la ciudadanía americana.
Mis preguntas son las siguientes: ¿Es esto posible de que una menor de edad y sin ninguno de sus padres residiendo en este país, pueda quedarse y estudiar? ¿Tendremos algún problema u obstáculo, si mi sobrina legalmente pudiese quedarse, a la hora de reclamar a su mamá, ó sea, mi hermana? ¿Puede un menor de edad sin sus padres aquí solicitar residencia permanente sin problemas?
Mi querido amigo, estoy desesperada por saber si esto será posible. Tengo un mes para aclarar todas estas preguntas, luego de esto ella tendrá que retornar a Cuba, ó seguir su sueño de poder estudiar y llegar a ser alguien y un futuro.
Con mucho amor para usted y su hermosa familia, Ailadys C. (vía correo electrónico).
Ante todo, apreciada doña Ailadys, gracias por sus gentiles pero hiperbólicas palabras de reconocimiento a la tarea cotidiana que Teresa, mi esposa y yo nos hemos impuesto (llevamos 30 años largos en ese empeño...) para contribuir a solucionar el deseo de millares de familias de refugiarse en Estados Unidos de la gran tragedia surgida del cambio político que se originó en la isla desde ya un poco más de medio siglo.
Las respuestas a todo lo que usted pregunta en términos inmigratorios son positivas y favorables. Su sobrina puede quedarse en Estados Unidos sin suscitar dificultades insuperables, igual que lo han hecho literalmente millones (¡y millonas!) dc cubanos, como desbarraría idiomáticamente el nuevo e "inmaduro" dictador venezolano... Strictu sensu, quien ingresa con pasaporte europeo es admitido por 90 días improrrogables, y si su sobrina fuera solamente española, marroquí, neocelandesa, o de Ruanda-Burundi, sería expulsada, a voluntad del gobierno estadounidense. No es que alguien que, además, es un cubano, tenga una prerrogativa para evadir lo dicho, pero esa realidad jurídica riñe y conflicta con otra realidad política – la excepcionalidad cubana – que no está escrita en los libros de inmigración, pero que es una realidad patente en la política exterior de nuestro gran país.
Siendo que todo lo que he dicho armoniza con las muy buenas intenciones de la abuela y de las tías que expresa su carta, ¿me queda campo para alguna inquietud? Intelectual y sicológicamente necio que soy, sí me queda: No puedo cerrar esta respuesta sin hacerme una pregunta adicional: "Y la niña, ¿qué piensa?!" Lo suyo, doña Ailadys, está claro como el agua; probablemente lo que piensan la abuela, la segunda tía, y hasta la madre de la chica, su carta lo expresa ó al menos lo insinúa con la misma seguridad. Pero yo – necio que soy, repito – me pregunto: ¿qué quiere la niña? Todos nosotros somos mayores (yo, de hecho, ya soy un anciano), pero una cubanita de 15 años, crecida en el panorama social, político, filosófico, si usted quiere, ¿estará en comunión tan real con todo el plan de vida (de ella) que su carta, con tanta vehemencia, describe? He leído y releído su carta múltiples veces y no encuentro la respuesta. Yo quiero servirla y ayudarla a usted en lo que se propone, pero ella, ¿qué?!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de octubre de 2014, 6:49 p. m. with the headline "Usted y yo pensamos lo mismo, pero ella, ¿qué?."