Orden obliga a estudiantes extranjeros a tomar clases en persona pese al coronavirus
Una nueva directiva federal que amenaza con la deportación de estudiantes internacionales que tomen todas sus clases en línea este otoño dejó a los administradores universitarios de la Florida confundidos y a los estudiantes en pánico.
La directiva, emitida el lunes por la Policía de Inmigración y Aduanas., indica que todos los estudiantes con visas de estudiante F-1 o M-1 en Estados Unidos deben regresar a sus países de origen si sus cursos se llevarán a cabo completamente en línea en el otoño. Muchas universidades han anunciado que ofrecerán todas o la mayoría de sus clases remotamente para evitar la propagación del coronavirus. La Universidad de Harvard anunció el lunes que todas las clases se dictarán remotamente el próximo semestre.
Se espera que la medida afecte al menos a 1 millón de estudiantes en todo el país y a más de 10,000 en el sur de Florida, según funcionarios del ICE, estadísticas de las universidades locales y College Factual, una empresa con sede en Nueva York que recopila información del Departamento de Educación de Estados Unidos.
Los estudiantes internacionales, que muchas veces pagan el costo total de la matrícula universitaria, aportaron $41,000 millones a la economía estadounidense y $1,600 millones a la de Florida en 2018, según el Departamento de Comercio de Estados Unidos. Los estudiantes extranjeros también ocuparon 458,290 empleos a la economía durante el curso académico 2018-2019, con aproximadamente 16,500 de esos empleos en la Florida, según la información.
“No tener estudiantes extranjeros será económicamente devastador para las universidades. Estos estudiantes subsidian todo lo que hacen las escuelas al pagar la matrícula completa”, dijo Tammy Fox-Isicoff, abogada de inmigración de Miami que ha representado a cientos de estudiantes internacionales en los últimos 32 años en el sur de la Florida. “No solo tendrá un impacto adverso en las universidades, sino que agotará la economía universitaria local. Piense en los propietarios de tiendas, restaurantes”.
Y agregó: “¿Y qué tan realista es todo esto realmente? En algunos países, la internet no es gratis, ni muy rápida, y hasta la censuran. No puedes simplemente buscar en Google lo que quieres si tienes que hacer un trabajo de investigación. ¿Qué tal si vives en Corea? ¿Debes tomar las clases por la madrugada?”
El subsecretario interino de Seguridad Nacional, Ken Cuccinelli, se presentó en el martes para defender la decisión, alegando que que el gobierno está evitando “fraude” con las visas de estudiante.
“No estamos obligando a las universidades a reabrir; sin embargo, si no vuelven a abrir este semestre, no hay razón para que una persona con una visa de estudiante esté presente en el país“, dijo. “Deberían irse a sus países y luego regresar cuando la escuela abra. Para eso están las visas de estudiante”.
Los cambios
Antes de la pandemia, las autoridades de inmigración exigían que los estudiantes internacionales se inscribieran a tiempo completo en su institución, lo que significaba que tenían que tomar al menos 12 horas de créditos y los estudiantes de posgrado al menos nueve horas de créditos cada otoño y primavera, según los Servicios de Ciudadanía e Inmigración. Solo podían tomar en línea tres horas de créditos, generalmente una clase.
En marzo, cuando repentinamente las universidades cerraron sus recintos por la epidemia y comenzaron a impartir la mayoría de las clases por internet, el Programa Federal de Estudiantes y Visitantes de Intercambio permitió temporalmente a los estudiantes internacionales tomar más cursos en línea.
Según la orden del lunes, los estudiantes con visas F-1 o M-1 en las escuelas que solo ofrecerán clases en línea deben trasladarse a otra universidad que ofrezca algunas clases en persona o regresar a su país de origen.
Los estudiantes con visas que asisten a universidades que van a “operar normalmente en persona están sujetos a las normas federales”, lo que significa que solo pueden tomar una clase en línea.
Los estudiantes internacionales en universidades que adopten una combinación de enseñanza en persona y en línea, podrán tomar más de una clase, o tres horas de créditos, en línea.
Las universidades que comienzan el semestre de otoño ofreciendo clases en persona pero luego cambien a clases en línea deberán notificar a las autoridades de inmigración dentro de los 10 días siguientes al cambio.
Estudiantes internacionales en el sur de Florida
“No sé que hacer. Me siento impotente”, dijo un joven de Vietnam al Herald mientras lloraba este martes. Debido al temor a represalias por su estatus inmigratorio, el Herald ha decidido no identificar al estudiante ni la universidad del sur de la Florida a la que asiste.
Este joven, que vino al Condado Miami-Dade en 2017 para graduarse de Informática, dijo que los cursos de nivel superior que debe tomar este otoño actualmente se ofrecen solo en línea.
Teme que si se ve obligado a regresar a su país no podrá graduarse, perdería más de tres años de su vida y sus padres habrán perdido alrededor de $50,000.
“Nos tratan como si no aportáramos ningún valor al país”, dijo el joven de 21 años. “Y no puedo decírselo a mis padres. Han estado trabajando muy duro en Vietnam para mantenerme en la universidad. Si se los digo eso los puede afectar mucho“.
Cerca de 4,200 estudiantes internacionales de 143 países están matriculados en la Universidad Internacional de Florida, según Maydel Santana, portavoz de FIU. De ellos, unos 1,800 son estudiantes de pregrado y poco más de 1,500 son estudiantes de posgrado. El principal país representado es Venezuela con 664 estudiantes, seguido por China con 566 e India con 399.
El costo de la matrícula de los estudiantes internacionales de pregrado en FIU es de al menos $29,000 por año.
El plan de reapertura de FIU incluye cuatro métodos de aprendizaje este otoño: en persona, en línea, híbrido (una combinación de en persona y en línea) y remoto asíncrono (al mismo tiempo, pero no en el mismo lugar).
En un correo electrónico enviado el martes por la noche, el presidente de FIU, Mark Rosenberg, divulgó una guía para ayudar a los estudiantes internacionales y dijo que la universidad se asegurará de que “haya suficientes clases presenciales e híbridas para satisfacer sus necesidades”.
“Tomaremos en cuenta las circunstancias de cada estudiante y agradecemos los sacrificios y la inversión personal que nuestros estudiantes internacionales y sus familias han hecho para venir a estudiar a FIU”, escribió.
El Miami Dade College también planea ofrecer clases presenciales y remotas durante el otoño. La universidad tiene más de 1,350 estudiantes internacionales de 109 países. El principal país es Venezuela con 388 estudiantes, seguido por Colombia con 115 y Brasil con 101.
“La realidad es que todavía estamos tratando de evaluar esto”, escribió en un correo el martes Juan Mendieta, portavoz del MDC. “Todavía no estamos listos para dar una respuesta”.
El MDC cobra aproximadamente $4,800 por período a los estudiantes internacionales a tiempo completo inscritos en carreras de en títulos de asociado y casi $6,500 a los alumnos de licenciatura.
“Mayor presión para enseñar en persona”
Megan Ondrizek, portavoz de la Universidad de Miami, dijo en un correo electrónico a una periodista del Herald que no podía conseguir información sobre los estudiantes internacionales matriculados en UM. El Herald se comunicó con varios miembros del personal de los Servicios Internacionales para Estudiantes y Académicos de UM y ninguno respondió.
La página digital de UM indica que tenía casi 3,200 estudiantes internacionales en el semestre de otoño de 2019. Eso es aproximadamente 16% de su total de alumnos.
La tarifa de matrícula de pregrado supera los $50,000 por año.
Lindsay Grace, jefe de la Cátedra Knight de Medios Interactivos en UM, dijo que la mayoría de los estudiantes matriculados en la maestría de bellas artes en medios interactivos son extranjeros. Los programas como el que él enseña atraen a estudiantes internacionales porque les permiten estudiar un campo que quizás no existe en sus países de origen, dijo.
Cuando estalló la pandemia a principios de este año, algunos de sus estudiantes viajaron a sus países debido a las preocupaciones de sus padres, pero otros se quedaron porque tenían miedo de no poder regresar, dijo. Recientemente, a un estudiante suyo le llevó más de una semana regresar debido a problemas con las aerolíneas.
“Viajar ha sido un verdadero estrés logístico para ellos y esta regulación definitivamente lo está complicando”, afirmó. “Es realmente un desastre. Parece típico de esta administración tomar decisiones sin comprender realmente la complejidad del problema”.
Otro problema: las universidades, que dependen en gran medida de los ingresos de la matrícula, sentirán una “mayor presión para enseñar en persona, incluso si no tiene sentido desde el punto de vista médico”.
Además, la medida obstaculizará las investigaciones en Estados Unidos, dijo Grace, porque las universidades dependen mucho de los estudiantes de posgrado para esos proyectos, entre ellos los relacionados con el coronavirus.
“Lo que hace es que en realidad limita nuestras investigaciones como país”, dijo.
Otras universidades privadas en Miami-Dade y Broward
Nova Southeastern University (NSU), que ofrecerá un modelo híbrido de aprendizaje este otoño, tiene alrededor de 1,280 estudiantes internacionales, dijo Joe Donzelli, portavoz de la casa de estudios. La universidad privada con sede en Davie informó que la mayoría de ellos en 2017 eran de Canadá y Venezuela.
Ese mismo informe estimó la inscripción total de NSU en ese momento en casi 20,800 alumnos, lo que haría que su población internacional representara aproximadamente 6%. La matrícula de pregrado en NSU cuesta alrededor de $32,300 por año.
“Como la información sobre las nuevas reglas es muy reciente, NSU está estudiando los detalles”, dijo Donzelli sobre la directiva de inmigración.
Barry University, una universidad privada cerca de Miami Shores que ofrecerá cursos presenciales con componentes en línea, espera aproximadamente 500 estudiantes internacionales este otoño, principalmente de Arabia Saudita, España y Bahamas, dijo Meredith Amor, portavoz de Barry. Eso es aproximadamente 6% de su alumnado total, que en el otoño de 2018 era de aproximadamente 7,200 estudiantes. La matrícula de Barry cuesta $30,600 al año, dijo Amor.
En St. Thomas University, una universidad privada en Miami Gardens, 320 estudiantes, aproximadamente 6% de sus 4,800 estudiantes, eran alumnos internacionales en el otoño de 2019, según el rector y director académico Jeremy Moreland. STU cobra a los estudiantes de pregrado alrededor de $15,500 por período.
STU ofrecerá “la gran mayoría” de sus clases en persona, con la opción de que los estudiantes se conecten de forma remota, por lo que Moreland dijo que los estudiantes internacionales deberían poder tomar al menos una clase en persona y permanecer legalmente en el país.
“Estamos tratando de darle sentido a esto, como lo está haciendo cualquier otra universidad en este momento”, dijo Moreland. “Pero lo que nos tranquiliza es nuestra decisión de no estar completamente en línea. No creo que sea un desafío para nuestros estudiantes internacionales que podrían haber sido víctimas de la política y no poder continuar sus estudios”.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de julio de 2020, 0:39 p. m..