Dios esuchará el ruego de un hijo bueno como usted
Hola, soy cubano y resido en estos momentos en Las Palmas de Gran Canaria. Quisiera por esta vía realizar consulta sobre mi caso, ya que he intentado lograr respuesta a mi situación y me han dado su dirección para que le consulte mi tema en específico, por ser usted un especialista en el tema de inmigración que me han comentado se sirve a atender las dudas y responder las inquietudes que le comentan.
El 10 de mayo del 2009 llegué a Estados Unidos de Norteamérica y obtuve la residencia permanente en fecha 22 de septiembre del 2010. Tuve que regresar a España el 14 de enero del 2011 por problemas familiares de carácter grave relacionados con la salud de la esposa de mi padre, quien reside solo con ella en este país y ella presentó problemas mentales de carácter grave, enfermedad de la cual aún hoy día mantiene un tratamiento psiquiátrico, todo lo cual se encuentra en su resumen de historial clínico. Conjuntamente con esta situación, mi padre sufrió una lesión en el codo del brazo derecho que lo inhabilitó para muchas actividades, lesión que lo llevó a necesitar una intervención quirúrgica de la cual no quedó restablecido, quedándole inhabilitado el brazo para realizar muchas funciones.
Al yo ser el único hijo y estar residiendo con él, regresé para ayudar en toda la situación de enfermedad y desde entonces no he podido regresar. Mi residencia vence en el 2020. Yo quisiera saber si yo pudiera regresar a Estados Unidos sin ningún tipo de problema y me pudiera seguir sirviendo mi residencia permanente, ya que siempre mi intención ha sido regresar y continuar residiendo en Estados Unidos de Norteamérica.
Esperando de usted se sirva a admitir y responder dicha consulta, sin más, le saluda atentamente,
Luis Daniel Sánchez López, Canarias (vía correo electrónico).
Gracias, don Luis Daniel, por su atenta y prolija carta, planteando uno más de los millones de problemas que aquejan a extranjeros imprudentes que emprenden pasos que los paralizan, muchas veces lejos, en tierras remotas, y en algunas ocasiones, sin expedita solución.
Como solía decir doña I., mi respetadísima amiga funcionaria de Inmigración de mis luengos años de cotidiano lidiar con las más variadas dificultades inmigratorias, “Lo veo muy desmejorado...” Pero yo voy a divergir un poco de esta razonable opinión, comenzando por expresarle mi reconocimiento y admiración por su solidaridad familiar por la suerte de su padre y la infortunada esposa de éste. Si hay algo por la cual yo daría sin titubear 10 años de la poca vida que aún me queda, sería por la oportunidad de demostrarle a mi propio papá – el hombre más amado de mi existencia, fallecido ya medio siglo atrás-- lo que estaría dispuesto, hasta la eternidad, en demostrarle mi amor y mi solidaridad.
Así, pues, que lo comprendo, y de antemano le ofrezco colaborarle hasta donde Dios me lo permita en ayudarle en los problemáticos factores que veo como único camino de solución para conjurar el desaguisado en que su imprudencia lo enredó.
Los facts (los hechos): el residente que se ausenta de Estados Unidos por más de 365 días, pierde su condición de tal, y no tiene regreso fácil y admisión a este grande pero estricto país. Usted tuvo una razón familiar válida para ausentarse de Estados Unidos, pero no se proveyó antes de salir de un re-entry permit (permiso de reingreso) para prevenirse y proteger su estatus de residente legal por si la situación familiar que lo hacía ausentarse se extendiera más allá del año de ausencia permitido.
¿Qué le queda ahora? Documentarse apropiadamente, vale decir, a fondo y detalladamente, de las situaciones médicas de su padre y su madrastra, y acudir al consulado de Estados Unidos que tengan jurisdicción sobre su actual lugar de residencia para solicitar una visa SB-1 --visa de inmigrante de retorno-- a Estados Unidos. Reúna toda la documentación, sáquele fotocopias y mándemelas por correo, y yo le prepararé la carta y pruebas para que las presente al consulado. ¡Dios es grande y todo lo puede!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de junio de 2015, 10:29 p. m. with the headline "Dios esuchará el ruego de un hijo bueno como usted."