Inmigración

De recuerdos, realidades, mariposas... ¡y libertad!

“Free at last, Free at last, Thank God Almighty, I am free at last!” (“Libre al fin, libre al fin, gracias a Dios Todopoderoso que soy libre al fin…!”

No de una esclavitud, que conste, ya que nací en Cuba cuando era libre y poderosa, y me crié en mi segundo país, Great Neck, NY, en Estados Unidos, de donde me re-ubiqué a Miami desde 1970. Pero de un compromiso que yo me hice en 1996 de reunir a mi esposo con sus tres hijos y, hasta ahora, de los nietos que nacieron durante el transcurso del tiempo.

Hoy tengo la satisfacción de que dos de ellos ya son ciudadanos americanos, la tercera que es casada, con dos nietos, y llega en julio, una vez termine el año escolar del varón. También logré la visa para que su única hermana, que después de más de 15 años de no verse, venga a visitarlo, y para cerrar con broche de oro, ya envié la aplicación para que su hijo varón, el más chiquito, traiga a su madre a vivir aquí.

Muchos tropezones, muchas frustraciones, para una persona que de inmigración sabía zilch [nada de nada]. ¿Por qué te cuento todo esto? ¡Simple! Porque nada de todo esto lo hubiera logrado sin la ayuda directa tuya cuando conocí a la inconmensurable de conocimiento y corazón de Teresa, e indirectamente, a través de tus escritos en el Nuevo Herald, donde tantas y tantas personas te escriben solicitando ayuda.

He cumplido mi propósito, así es que voy por la botella de JW etiqueta azul, y alzando mí copa les diré: Dank je we (Dutch), Merci (French), Danke (German), Grazie (Italian), Obrigado (Portuguese), y mil millones de Gracias!!!! Que Dios los colme de benciones, salud, y mucho amor por el resto de sus vidas...

(Esmeralda) Sonnia A. Weiss, (vía correo electrónico).

No dejamos, Teresa y yo, de recibir ocasionales cartas ó voces de reconocimiento por nuestra contribución profesional a “resolver” (¡léxico particular cubano...!) las necesidades migratorias de nuestros lectores. En este feliz resultado se conjugan diversos factores. En orden de antigüedad, cuando en 1980 arribé a Estados Unidos refugiado de Colombia, solicité trabajo en El Miami Herald (ahora, el Nuevo Herald) y me entrevistó el señor Phil Long, su entonces director. Don Largo (!) tomó nota de mi experiencia periodística y de mi bilingüismo, todo esto muy bien, pero vi en su rostro su inocultable escepticismo cuando me sentó frente a una “Coyote” –la computadora en que entonces se redactaba el periódico— y me preguntó, “¿Usted cree que puede manejar esta máquina?!” ¡Un completo misterio para alguien como yo, que venía del Tercer Mundo! Prudentemente pregunté, “¿No habrá un manual para que yo pueda comparar este sistema al que usábamos de donde vengo?” (Una mentira piadosa, único pensamiento que cruzó por mi cabeza en esta difícil situación...) Mr. Long me miró con palpable desconfianza, pero abrió una gaveta, y sacó de ella lo solicitado, impreso en técnico idioma inglés, por supuesto. ¿Qué hacer?! Me fui con el manual en la mano, y duré ocho días en casa... ¡escribiendo (en mi propia Remington portátil) una esmerada traducción del folleto en inglés al español. A la semana volví allá y cuando se la entregué, don Phil me miró con asombro, hojeó la traducción... ¡y me contrató como editor de mesa, lo que continué siendo durante 10 años...!

Allí conocí a diario a los integrantes de “la mesa” –Alejandro Vilela, Jorge Tallet (el titulador insigne – ej.“Braman contra Ferré”), Carlos Penabaz, Mario Figueredo, Carlos Verdecia, Andrés Hernández Alende, Mimi Morales, y diversos otros. Prima en mi recuerdo el jefe de la mesa, mi inolvidable mentor y amigo don Antonio Bosch, Dios lo tenga en su Eterna Gloria... Todos ellos cubanos, de ahí mi segunda educación como tal, hasta darme el privilegio de escribir el epitafio de primera página de José Angel Buesa, el poeta popular cubano más querido de aquella bella época...

Vielen Dank (muchas gracias), doña Sonnia, compañera bendecida por la misericordia del Dios Infinito. Cierro con su bellísima reflexión: la gracia no consiste en correr tras las mariposas, sino en cuidar el jardín -- así ellas correrán hacia ti..

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de junio de 2015, 7:07 p. m. with the headline "De recuerdos, realidades, mariposas... ¡y libertad!."

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